Hablando en serie: SUCCESSION

En tan sólo dos temporadas, la serie "Succession" ha conseguido confirmarse como una de esas serie que te atrapan con una trama simple y sin grandes sobresaltos, de ritmo pausado que al mismo tiempo termina estallando como una extraordinaria bomba con mecanismo de relojería salpicando cada historia, cada personaje, de matices que oscilan entre lo malo y lo peor de lo que somos capaces de ser cada uno de nosotros.
Magistralmente ambientada, con una música de cabecera ciertamente inquietante en contraposición a imágenes de edificios de alturas vertiginosas que se intercalan  con imágenes de superocho familiar donde vemos la infancia de los protagonistas en épocas de boyante imperio donde destaca la imagen del patriarca familiar hierático, fuerte para terminar fundiéndose con la espalda del mismo actualmente en una aparente posición de debilidad.

Este drama familiar no podría haber sido emitido por una cadena distinta a HBO, que nos tiene acostumbrados a ofrecernos estas pequeñas delicatessens, menores comparándolas con otras superproducciones, pero que gracias a un extraordinario reparto se han hecho un hueco, bastante grande a tenor de que ya ha sido confirmada para una tercera temporada, de esas qye queremos seguir sabiendo más del devenir de esta "familia"

Porque "Succession" es la historia de una familia, los Roy,  que no son una familia cualquiera sino que pertenecen a esa clase  que está por encima del bien y del mal gracias a la actividad empresarial que les ha llevado a crear su propio imperio empresarial dentro del siempre controvertido mundo de los medios de comunicación. Poseen periódicos, televisiones, radios, divisiones de ocio recreativo que abarcan tanto parques temáticos como cruceros, clubs sociales... a  cuyo frente lleva dedicada toda su vida el patriarca, Logan Roy (maravilloso Brian Cox).
Lo que inicialmente se nos presenta como el trágico deterioro debido a una enfermedad del cabeza de familia con la consiguiente preocupación de sus vástagos, pronto comienza a mostrarnos las entretelas de una familia que no está tan unida ni es tan respetable como se presentan.
Todo su ostentoso lujo y poder no es sino una fachada que esconde las múltiples taras de todos y cada uno de los miembros del clan Roy: cuatro hijos del primer matrimonio, tres de ellos hombres y una única mujer que trae consigo un apéndice, Tom, destinado a ser el futuro yerno que lucha denodadamente por lograr la aprobación del resto, especialmente de su suegro aunque para ello tenga que verse humillado hasta el rídículo para probar que está en la familia sólo por amor; Una madrastra que tiene un hijo en común fruto del matrimonio y, por azares del destino, un primo lejano, nieto del hermano de Logan, que acude a intentar ganarse un puesto de trabajo de forma honrada.
Todos ellos deberán afrontar la difícil y comprometida situación de los negocios familiares manteniéndolos, adaptándolos a las nuevas tecnologías y mercados ahora que la enfermedad de Logan le obliga a delegar la dirección de todo en uno de ellos. Es hora de hablar de la sucesión.
Su primogénito, Connor, vive apartado del conglomerado familiar manteniendo su propio rancho. Es activista en movimientos políticos ecológicos y no tiene mayor interés en abandonar todo esto para asumir su responsabilidad.
Kendall Roy es el segundo, el que conoce los entresijos del negocio y ha trabajado codo con codo al lado de su padre. Forma parte de la junta de accionistas, cuenta con la aprobación de todos ellos y se perfila como el candidato natural pero dentro de ese consejo también está su hermano menor, Roman, (vaya papelón que se marca el hermano de Makaulay Culkin, de lo mejorcito), un rebelde sin causa que aspira únicamente a sostener su elevado tren de vida.
La cuarta en discordia es Shioban, la hermana pequeña. La única mujer. Es la niña de papá pero al igual que Connor, profesionalmente está desvinculada del negocio familiar por lo que su prometido, Tom, intentará ocupar su lugar en la cadena de aspirantes.
¿Quién se hará con la sucesión del poder? ¿Quién lo merece? ¿Quién miente?
Si queréis despejar las incógnitas, os invito a disfrutar de esta serie.
Mucho más allá del culebrón familiar es un viaje al corazón de la intriga, la traición y la inmoralidad absoluta además de un gran ejemplo de cómo el dinero no da la felicidad.


Comentarios

Anónimo ha dicho que…
El unico inconveniente que tiene esta serie es comun a la mayoria de series de hbo que es su duracion, cada capitulo parece una pelicula y hay momentos en que se hacen largos. Y si tienes poco tiempo ves otra cosa mas corta directamente.
Es una serie que te deja con ganas de mas, pero para otro dia, no es de esas que quieres enlazar episodios uno tras otro.
Mardolo ha dicho que…
Hombre, una serie mínimo de una hora sino es una sitcom, es lo más habitual.
Máxime cuando en España consumimos series de hora y media bien largas (sin contar publicidad).
Es cuestión de que la trama te enganche o no.
Gracias por tu comentario