Un día gris
Un día más, de una semana más, de un mes más. Un mal despertar sin que la culpa la tenga ninguna pesadilla. Cansancio, tedio, desgana... cualquier sinónimo de estas palabras puede perfectamente describir las ganas con que he comenzado el día: ningunas. He llegado a la conclusión de que. al igual que los osos, hiverno. El calor que puedo sentir es impostado por prendas de abrigo, por una temperatura determinada por el termostato de la calefacción. Y mi mirada apagada, es buena prueba de ello. Un café que bombardee mis adormecidas neuronas perdidas en pensamientos dispersos. Fumar un cigarro sin importar que las agujas del reloj corren marcando el poco tiempo que tengo para ponerme la cara de trabajo. Y al mirarme al espejo, encuentro cualquier cosa menos eso. Abrir el armario que me abruma con su contenido hasta el mareo. Demasiado color o demasiado negro. Demasiado abrigado o demasiado ligero. Sin urgencia, sin prisas, revuelvo para terminar poniéndome lo que más a mano ...