29 abril 2008

Un mundo sin fin

Se ha hecho de rogar a la hora de acometer una segunda incursión en el terreno de la ficción histórica tras el descomunal éxito de la predecesora "Los Pilares de la tierra" y con una casi desconocida "Un lugar llamado libertad", pero al fin, Ken Follet nos ha ofrecido un libro que ha aplacado en cierto modo, las expectativas de sus lectores habituales y/o casuales.
Sin llegar a ser tan extraordinaria como la obra que lo encumbró en el cénit del universo literario, es una historia bellísima que a pesar de sus 1136 páginas se hace corta. Me niego a considerarlo una segunda parte de la anterior, porque sólo tiene en común con aquella el escenario en que se desarolla y algunas alusiones a "Jack Builder", el constructor de la catedral de Kingsbridge, la aldea inglesa donde se desarrolla la acción. Por lo demás, es una historia totalmente independiente de aquella, en la que Follet sigue luciendo una briosa fuerza, aportando algunas ideas más acordes a la sociedad actual, por ejemplo atreviéndose a hablar de relaciones entre personajes del mismo sexo, aunque sólo sea de puntillas, eso sí, porque sin duda, Follet sigue acometiendo con mayor crudeza los pasajes que profundizan en las relaciones heterosexuales.
Pese a todo, sus personajes, con la misma característica coral que su predecesora, si bien hay tres que podríamos decir vitales para el desarrollo de la acción, no terminan de cuajar en el corazón del lector. Así como en "Los Pilares de la tierra", uno se enamoraba de dos o tres de sus personajes hasta el final, en esta trama oscilamos de unos a otros pero sin que podamos decidirnos por uno en concreto, porque tarde o temprano, sus acciones contradicen su espíritu inicial o bien nos ofrecen una imagen antipática, (esto principalmente sus dos principales protagonistas: Mertin y Caris). Únicamente los antagonistas, mantienen una actitud coherente a sus acciones y se mantienen hasta el final, que justamente les llega, aunque sinceramente, me hubiera gustado que en esta ocasión los protagonistas hubieran tenido otro final. También se lo merecían. Creo que quizá es lo que estropea la historia en cierto modo.
Existe también una trama secundaria que si bien se perfila de un modo coherente, termina retorciéndose sobre si misma de una manera tan imposible que se estropea todo encanto o empatía inicial con ella.
La mejor parte sin duda, corresponde a la epidemia de peste que asola a la aldea, donde se nos revela la mejor esencia de Follet que no se muestra tan contundente como acostumbra, que vacila al tomar las alternativas más lógicas a sus personajes sustituyéndolas en favor de lo que los potenciales lectores (o editores, me atrevería a decir) desean.
Pese a todo, merece un hueco en nuestra biblioteca y tiempo para saborearla como se merece este genio de la escritura, quizá más complaciente pero nunca aburrido.
Para los que gustan de historias universales.
Calificación: Notable
Lo mejor: su capacidad descriptiva; Su ambientación; todos y cada uno de sus antagonistas pese que uno de ellos desaparece, en mi opinión, demasiado pronto y de otro nos quedamos con las ganas de descifrar la incógnita de la "M "que ocupa su corazón (aunque sólo cabe una posibilidad) pero que la trayectoria del personaje contradice por completo; la complejidad del personaje de Ralph; Gwenda en ocasiones; el personaje de Thomas.
Lo peor: la irritante perfección de Mertin; La insufrible relación entre Mertin y Caris, que llega hasta a aburrir; algunas reiteraciones innecesarias; Su final, un tanto azucarado.


Escuchando MANA "Si tú no estás"

09 abril 2008

¿Habemus Presidenta?

Que el PP perdió las eleecciones por una mala táctica electoral y una oposición equivocada, es algo que a todas luces, resulta evidente. Ello no implica que debámos crucificar a la cabeza visible de la misma, Mariano Rajoy.
Al igual que en el fútbol me parece algo tremendamente injusto que cuando un equipo gana ,el entrenador es laureado y si sucede lo contrario sea destituido, porque en definitiva, los que juegan son los jugadores, utilizaré este simil para ejemplificar un poco esta cuestión.
Ahora bien, aunque me parece loable que Mariano Rajoy los haya tenido bien puestos para capear el temporal post electoral sin recurrir al abandono del barco, veo factible buscar un segundo candidado que bién puede ser la presidenta de la Comunidad de Madrid: Esperanza Aguirre.
No sólo por su discurso de ayer, sino porque cual ave fénix ha resurgido siempre consiguiendo poner siempre en su sitio a todo el mundo, por algo es mujer, sin renunciar a la cercanía y a su sonrisa.
Desde su llegada a la presidencia de Madrid, ha demostrado su capacidad para desempeñar el cargo no sólo de modo titulativo sino en toda su extensión y posee el suficiente carisma que puede llevarla por la senda de la Presidencia de la nación.
Aunque para eso necesita el apoyo de una desilusionada derecha. De lo contrario, la única alternativa viable sería otra mujer: Rosa Diez con su recién nacido aunque sano UPyD.
Sea como fuere, parece que el futuro de España, se escribe con nombre de mujer.


Escuchando MADONNA & JUSTIN TIMBARLAKE "4 Minutes"