12 marzo 2009

El fuego

Corría el año 1989 cuando cayó en mis manos un libro que me fascinó por completo y que se convirtió en uno de mis favoritos: "El ocho" de Katherine Neville. Con una trama desarrollada de una manera innovadora por aquel entonces (varias tramas paralelas con importantes saltos temporales y centenares de nombres y lugares imposibles de recordar que dificultaban su lectura a no pocos), fue sin lugar a dudas un referente para el posterior desarrollo de tramas posteriores en una fórmula de éxito como p.ej. "El código da Vinci" de Dan Brown.
Mi flechazo con la autora fue tal, que no dude en adquirir el siguiente libro de éxito que se publicó de ella en España "El círculo mágico". Y ahí se rompió el mito. Me pareció una historia burda, absurdamente alargada, sin sentido, un intento de emular el éxito y la fórmula de su reconocido prestigio alcanzado con "El ocho" que no le llegaba ni a la suela de los zapatos.
Este año, casi veinte despues, y siguiendo la estela de retomar sagas exitosas o continuar historias que han marcado la historia de la literatura, como es el caso de Ken Follet con "Los pilares de la tierra" y su digamos segunda parte "Un mundo sin fin", llega de nuevo Katherine Neville para presentarnos la continuación de "El ocho" con un título tan potente como "El fuego". Sin embargo, al leer su contraportada, y saber que la protagonista es la hija de la de su anterior libro, ya me temí lo peor. Al menos el señor Follet ha sido más inteligente, y aunque ambienta su obra años más tarde que en su primer libro, recrea una historia diferente, sin punto de comparación con la anterior, pero independiente, sin asentarse en la comodidad de abusar de los recursos que tan bien le funcionaron en aquella.
Sin embargo, Katherine Neville, su editor o vaya Vd. a saber, no sólo no ha aprendido del error de "El círculo mágico" sino que, reincidente, pretende vendernos otra historia con los mismos ingredientes, pero distinta presentación y no, lamentándolo mucho, por mucho que uno aplaste una albóndiga para transformarla en una hamburguesa, todos sabemos que en realidad estamos comiendo lo mismo: carne picada.
"El ocho" tenía unas protagonistas mágicos, que uno amaba sin condiciones, divertidos, que nos lo hacían pasar mal, con los que sufríamos y compartíamos su interminable historia sin pensar que podía llegar el final. "El fuego" los tira por tierra a todos. Uno detrás de otro, sin piedad, de forma absolutamente innecesaria.
La protagonista es insufrible, resabiada y absolutamente inverosimil para la edad que se supone que tiene. Neville se monta un truco de historia sin sentido, igual de complicado o más que su gran éxito pero llenándolo de términos, lugares e historias de relleno, metidas a calzador, donde se rinde un homenaje así misma llevando a su heroína, con o sin razón, por cada punto del globo terráqueo que ella ha pisado, como si eso pudiese consolidar una historia que no es tal y que de otro modo se derrumbaría como un castillo de naipes.
Seguro que es un éxito de ventas, no en vano, la labor de distribución y publicitaria tiene que recuperar gastos, pero dudo mucho, que sea una historia que pase a los anales de la historia.
Calificación: Insuficiente
Para aquellos que quieran saber como no se debe escribir un libro y para aquellos autores que alguna vez hallan acariciado la idea de continuar alguna de sus historias: si en su día la concibieron como algo único, irepetible, con cariño, como se hace con un hijo, ahorrennos por favor el disgusto de sentirnos engañados.
Lo mejor: Aprovechando el lanzamiento, se ha reeditado "El ocho". Los que no hayan tenido la oportunidad de leerlo, es su ocasión. Hacedlo antes y que alguien os preste "El Fuego". Más de uno me agradecerá haberle ahorrado casi 25 euros con los que comprar otro título que merezca más la pena.
Lo peor: Que alguien pretenda vivir eternamente del éxito de un libro durante toda la vida, vendiéndonos que sabe escribir cuando el resto de sus obras parece que se las han hecho por encargo.


Escuchando ROBIE WILLIAMS "Feel"

11 marzo 2009

Cinco años sin luz

Hoy hace cinco años que el cielo de Madrid se tiño de negro sin que la luz se haya abierto para cerrar el triste capítulo que sesgó vuestras vidas.
Y la vida sigue, sin vosotros, que sólo seréis recordados por algunos como la efeméride del día, mientras que vuestros familiares y amigos, siguen sin ocupar el vacío que dejásteis en su corazones.
Hoy, después de cinco años, seguimos sin saber la verdad.
Seguimos buscando la verdad.
Queremos ver la luz de este inmenso tunel para que podáis descansar en paz.
El precio que habéis pagado es alto: vuestra vida. Únicamente podemos devolveros la memoria, para que esto no suceda de nuevo jamás.

¡NO OS OLVIDAMOS!