13 enero 2015

"El cuarto jinete". La trilogía

Inauguro el año del blog proponiéndoos una trilogía que no os dejará indiferente: "El cuarto jinete" del sevillano Victor Blázquez.
Y no, no me he vuelto loca por haber elegido estos libros. Me he dejado llevar por ellos y he de reconocer que los he disfrutado como una "enana".
Una vez más, me llegaron de la mano de mi amigo Eduardo, fanático total de este género literario, el de los zombies, que cada vez gana más adeptos.
Ahora ya puedo decir a ciencia cierta porqué: más allá de la visión apocalíptica del mundo y la destrucción del ser humano por un ejército de muertos vivientes, en estas historias encontramos, paradójicamente, mucho sobre el comportamiento del hombre.
Es de sobra conocido que las personas, sometidas a situaciones límites, no responden a un patrón de conducta lógica, sino a un instinto de supervivencia, esa parte animal que tan oculta llevamos todos. Y una vez más, creo no exagerar si cada vez cobra más significado aquello de que "el peor enemigo del hombre es él mismo".
Pero dejando la filosofía mundana a un lado, voy a hablaros de los tres libros que componen esta singular y eficaz trilogía: El cuarto jinete" "El cuarto jinete II: Armagedon"; y "El cuarto jinete III: Destrucción masiva".


EL CUARTO JINETE

El origen de esta saga.
Un virus creado como arma bélica y desechado por su poder destructivo y falta de antídoto, cae en manos poco adecuadas sacándolo, de forma temeraria, del laboratorio que jamás debió crearlo.
Accidentalmente su contenido se vierte en las instalaciones militares de un pequeño pueblo de los E.E.U.U., Castle Hill, iniciando con ello el fin de la vida como hasta entonces se conocía.
Un periodista que acude a cubrir una entrevista con el ganador local de un torneo de dominó, se verá superado por los acontecimientos y forzado a luchar por su vida junto con los residentes del lugar, con desigual resultado.

Escrita de forma anárquica, con una voz en off que nos guía por los acontecimientos, cuesta adentrarse en el desarrollo de la trama que se sucede sin descanso, sin darnos tregua. Quizá algo excesivo en recrear sangrientos ataques, nos atrapa sin remedio, como la plaga a los habitantes de Castle Hill, sorprendiéndonos deseando acompañar a los protagonistas en su extenuante carrera contra reloj por salvar la vida.
Cuando llegamos al final, sabemos que esto no ha hecho más que empezar, y nos quedamos con ganas de saber más de la deriva de los personajes.


EL CUARTO JINETE II: ARMAGEDON


Leer el prólogo de Jesús Cosnavas ya te deja fascinado y te prepara para algo distinto. Algo diferente. Algo mejor.
Nos reencontramos con los protagonistas pero en un escenario diferente: Los Ángeles. Concretamente a las afueras, donde los supervivientes de Castle Hill han sido aislados en un hotel a las afueras de la ciudad para su seguimiento.
Parece que el cumplimiento de los protocolos no ha sido lo suficientemente eficáz y hay un infectado entre ellos.
Pronto, la plaga asolará la meca del cine convirtiendo la realidad en algo más terrorífico que cualquier ficción

El mejor libro de los tres porque, paralelamente, se desarrolla una trama policial que nos impide una saturación de situaciones ya descritas en el primer libro.
Menos sangriento, por decirlo de alguna manera, que su antecesor y sin embargo más contundente, con mucha más fuerza y terriblemente implacable. Hasta cruel.
Sufrimos con la deriva de lo que acontece a los protagonistas, sentimos su angustia, su cansancio y deseamos con fervor que alcancen un lugar donde se encuentren a salvo.
Y lo hacen, aunque entonces, los monstruos a los que deberán enfrentarse, serán peores.


EL CUARTO JINETE III: DESTRUCCIÓN MASIVA

El listón quedó altísimo con el segundo libro y este tercero, sin llegar a ser tan brillante, tiene muy
buen ritmo y un manejo de la acción encomiable.
En esta ocasión Víctor Blázquez no comienza hablándonos a partir de la acción con que finalizó Armagedón sino que nos devuelve a los momentos posteriores de expansión del virus en Los Ángeles para hablarnos de otro grupo de supervivientes a los que acompañaremos durante la mitad del libro. Sin saber nada de los otros hasta el momento en que ambas tramas confluyan.
Una decisión cuanto menos arriesgada si bien luego todas las piezas encajan  preparándonos para la traca final.
Desgraciadamente, la resolución es bastante desoladora y no propicia una continuación, por otra parte innecesaria dada la deriva de un gran número de personajes.
Es quizá la decisión que toma al respecto de algunos personajes lo que deja cierto poso de insatisfacción al terminar el libro sin desmerecer por ello su resultado. 

Calificación: Notable en su conjunto.
Recomendable para amantes de las emociones fuertes y dispuestos a dejarse llevar por un autor convincente pero nada convencional en su narrativa. Hay que leerlos todos, eso sí para comprender la dimensión real de la historia.

Lo mejor: La gran mayoría de los supervivientes de Castle Hill salvo excepciones; su extraordinaria forma de narrar la acción haciéndonos vivirla; el prólogo de Jesús Cosnavas del que podría salir una historia alternativa; la trama policial del segundo libro; los guiños a autores del fantástico en nombres de sitios, lugares y personajes; su capacidad para no juzgar a los personajes mostrándonos tanto sus aciertos como sus errores.

Lo peor: la purga de personajes y el mantenimiento de otros que no lo merecen; algunos fallos garrafales de edición, especialmente en el primer libro; la anarquía narrativa del primer libro que corrige y mejora con los siguientes si bien llega ser algo licensiosa en el tercer libro.

10 diciembre 2014

El umbral de la eternidad

Bajo este título, Ken Follet pone punto final a la trilogía "The Century" abarcarndo en esta ocasión el período de la guerra fría.
Una vez más, sucumbimos a la ágil narrativa histórica que temporalmente más nos afecta, de la mano de nuevos personajes, en este caso nietos de los del primer libro, con reencuentros de algunos de aquellos, breves pero certeros.
Si bien es cierto que una enorme parte de la trama se deteniene más en los años del mandato de los Kennedy, la lucha de Martin Luther King por el reconocimiento de los derechos civiles de los negros en E.E.U.U. o la crisis de los misiles en Cuba, también es cierto que no olvida mencionar, si bien en un grado menor, la guerra de Vietnam y el desmantelamiento de la Unión Soviética para dedicar su tramo final, con una intensidad maravillosa y un grito de esperanza, a la rotura del muro de Berlín.
Los dos volúmenes anteriores son maravillosos, épicos, pero es quizá en este último donde más cercanos nos sentimos a la historia de los personajes. No en vano, muchos de los conflictos y personalidades o circunstancias en él narrados son parte de nuestra reciente historia.
Pese a sus 1152 páginas, "El umbral de la eternidad" se lee casi sin querer, porque no se pierde en tecnicismos innecesarios, ni pretende ser riguroso en exceso.
Prefiere adoptar el papel de guía que nos conduce por ellos desde la década de los sesenta hasta casi los noventa, aproximándonos a lo que sucede en la piel de sus personajes,  Destacan sobre todos ellos la familia alemana y estadounidense mientras que la soviética, cobra más protagonismo que en las anteriores novelas.
Lo mejor es sin duda que no es necesario haber leído "La caída de los gigantes" o ""El invierno del mundo" para disfrutarlo si bien algunos detalles pueden escapársenos aunque, en ese sentido, hay que agradecerle a Follet una breve referencia a ellos en circunstancias puntuales, lo que es todo un detalle.
Muy recomendable para los amantes de la historia con mensaje.

Calificación: Sobresaliente
Un maravilloso ejercicio de memoria 
Lo mejor: Como nos hace vivir algunos de los episodios más relevantes del s.XX trasladándonos a la acción con una emoción real; el retrato de la desintegración del comunismo; el ataque a la política americana y su falsa moral; todos y cada uno de los pasajes y personajes relacionados con el muro de Berlín.
Lo peor: Que tardaremos en disfrutar de una nueva genialidad de Ken Follet mucho tiempo.

28 octubre 2014

Los cuerpos extraños

El último libro de Lorenzo Silva, protagonizado por su extraordinaria pareja de guardias civiles Bevilaqua y Chamorro, resultó de los más premonitorio cuando en su trama se hablaba del asesinato de una alcaldesa y, semanas después, conocíamos el crimen de Isabel Carrasco, presidenta de la Diputación de León.
Pero más allá de esta trágica coincidencia, la trama de "Los cuerpos extraños" gira en torno a la investigación de una trama de corrupción política, algo, para nuestra desgracia, está muy a la orden del día, especialmente esta semana, con las detenciones llevadas a cabo por la Operación Púnica.

Silva, gran especialista del género negro español, nos acerca una realidad que es tan sólo la punta de un inmenso iceberg, dejándonos una sensación de impotencia e insatisfacción tras la lectura, no porque sea mala, sino porque es irresoluble y fiel a la realidad.

Sus protagonistas están ya bien curtidos y, sin embargo, siguen dándonos a conocer nuevas facetas de sus vidas, en este caso, tenemos la oportunidad de saber un poco más del comportamiento del Vila más íntimo, por primera vez en la saga con una relación "estable", porque no considero como tal la bellísima historia que tenía en "La niebla y la doncella", sin duda una de mis favoritas de la serie, que choca frontalmente con la situación opuesta de su compañera, Chamorro, más oscura en este libro, menos centrada profesionalmente, más vulnerable.
La investigación, como siempre, nos atrapa hasta ese final que, por intuido, no resulta menos despreciable.
Certera, breve, aunque no perfecta, es imprescindible para los seguidores de la saga y para confirmarnos, una vez más, el buen hacer de Silva, rey indiscutible del género negro nacional.

Calificación: Bien

Lo mejor: Su visión profética; conocer más a Vila fuera de su entorno laboral; su franqueza.

Lo peor: Que deja mal sabor de boca

27 octubre 2014

Crimen en directo

Siempre es un acierto acudir en busca de acción a esos autores cuyos libros nunca decepcionan.
Esto sucede con la escritora sueca Camilla Läckberg.
Pertenece a esa suerte de escritores de novela negra que llegaron del frío, para mostrarnos tramas sórdidas, investigaciones policiales veraces y complicadas que escondían, además, interesantes estudios de la psique humana, de conductas y sobre todo,del entorno familiar, transformándolo en un nuevo escenario de pesadilla.
Así mismo, no falta una trama que aprovecha para realizar una crítica social que no deja indiferente.
En "Crimen en directo", la autora retoma el tándem protagonista de sus tres libros anteriores para seguir contándonos su evolución coincidiendo con la llegada de un programa de telerealidad, que va a grabarse en su localidad.
La muerte de uno de los concursantes tras una discusión grabada, unida a las dudas que se le plantean a Patrick Hëdstrom,  encargado del caso, a la hora de dar por cerrado otro de una muerte por accidente de circulación en extrañas circunstancias, son los hilos conductores de una trama solvente, ágil que atrapa inevitablemente al lector pese a que, para aquellos habituales del género, pronto intuimos el responsable. Y esta baza, lejos de jugar en su contra, favorece la lectura en nuestro afán por entender qué lleva a alguien a actuar de ese modo.
Destacable y extraordinaria la crítica que subyace hacia los programas de telerealidad, sus participantes, sus organizadores y el público en general que consume este tipo de productos.
También hay una trama que ataca directamente a los homófobos muy bien tratada y mejor llevada.
Da mucho que pensar.

Puntuación: Notable
Altamente recomendable para los amantes del negro inteligente.

Lo mejor: La fabulosa construcción de sus personajes secundarios; su crítica voraz; su agilidad.

Lo peor: El personaje de Erika que tanto nos cautivó en "La princesa de hielo", va paulatinamente perdiendo su esencia con cada nueva entrega, evolucionando lógicamente con las circunstancias de su vida mientras que el de Patrick adquiere más entidad y no se aprecia en él esos cambios, que por otra parte, no tienen una reacción "real" por parte de Erika.


14 junio 2014

Peroratas de un sábado

La generalización es mala y una práctica extendida. Me incluyo en ellas muy a mí pesar.
De todos es sabido que la envidia, es el deporte nacional español.
Yo además añadiría la crítica.
A ésta, también me sumo.
Está la crítica constructiva, que a mí me gusta, y la destructiva. Pocas veces la utilizo y si alguna vez la he practicado, no ha sido conscientemente.
Soy española, porque aquí nací, porque mi familia tiene sus raíces aquí, porque mi vida está aquí (de momento).
Me siento orgullosa de mi bandera, es una seña de identidad del país al que pertenezco. Y eso, no me convierte en facha.
La gente se compra ropa que lucen las banderas mayormente americanas, inglesas y las lucen alegremente. Las ponen de moda y no pasa nada.
Vístete tú de rojo y amarillo y verás qué pasa.
Nos avergonzamos, lo escondemos y si osamos salirnos de ese ocultismo, somos fachas.
Pues bien, yo no soy ninguna niña bien, ni crecí en ningún barrio "pijo".
Soy católica por convicción, porque me educaron en ello, crecí en ello y creo en ello.
Proclamarlo, es otro de esos "estigmas" sociales imperdonables.
Pero a diferencia de aquellos que me juzgan, yo respeto, considero otras religiones e incluso algunas de ellas, me parecen fascinantes.
Porque sobre el papel, sobre las palabras, todo tiene su razón de ser, su sentido.
Fuera de su contexto, es un arma arrojadiza.
Tampoco soy empresaria, ni tengo un puestazo en ninguna gran empresa.
Crecí en un barrio obrero de la periferia de Madrid, una ciudad que amo a muerte.
Vivo en una casa propiedad del banco en tanto no cancele la hipoteca que hay sobre ella.
He vivido en primera persona lo que es quedarse sin trabajo y ver que en cualquier momento, puedo perder mi casa. 
Hace años que no sé lo que es ir de vacaciones. Mi ropa es la misma desde hace más de veinte años con contadas excepciones que obedecen a cuestiones de necesidad, no de capricho.
Igualmente me sucede con el calzado.
Mi madre vive o malvive, según se mire, de una pensión para dependientes que debe renovar cada año, en la misma cantidad, pese a que sus necesidades sean mayores a medida que pasan los meses.
Todo esto es algo que no debería importarle a nadie mas que a mí pero que hoy, he decidido vomitarlo porque estoy HARTA, de leer gilipolleces y tonterías a cuenta de lo mal que vivimos y que necesitamos cambiar.
¿Esta situación que aquí he contado, que la tienen incluso peor muchas otras familias, va a cambiármela el discurso, que no las acciones, de algún político?
Estoy convencida de que no.
Pero ni los de una corriente, ni los de otra, ni ninguna falsa savia nueva.
Sé en la sociedad en la que vivo.
Tengo la libertad de soltar todo lo que se me ocurre a través de redes sociales, sin miedo a que se presente un policia en la puerta y me detenga por ello.
Como mucho, algún descerebrado puede anularme de sus contactos, retirarme su palabra (qué poco valor tendría entonces), bloquearme o cerrarme el blog.
A día de hoy, y llevo mucho en internet, jamás me ha pasado.
Eso en otros países, sería imposible.
¿Y todavía nos quejamos?
Lo que tenemos que aprender es a ser más humildes, a vivir conforme a nuestra realidad y a qué, para cambiar el mundo, primero tenemos que empezar por cambiar nosotros mismos.
RESPETAR de verdad, la pluralidad, la diferencia.
Cuando le decimos a alguien lo que hace mal, no es un ataque, no le queremos menos.
Le ayudamos. Somos sinceros.
O al menos, eso es lo que yo soy.
Pero está visto que actualmente, para una gran mayoría de personas, la sinceridad, es un grave delito.
Y yo, señorías, me declaro CULPABLE.

29 mayo 2014

Las tres bodas de Manolita

Este libro de Almudena Grandes ha sido mi última lectura y me deja sensaciones contradictorias.
Por un lado, la estructura en que se desarrolla la historia, un tanto caótica, le hace un flaco favor a un relato que es en realidad muchos en uno, cuyo hilo conductor, el personaje cuyo nombre aparece en el título, se nos antoja a ratos admirable, antipático en otros.
Por otro, su ambientación, que se extiende desde la instauración de la segunda república hasta casi el final de la dictadura de Franco, es una ventana a muchas injusticias, la supervivencia en una época donde la felicidad era poder seguir viviendo un día más. Y sin embargo, su imagen parcial, porque aquí se habla de vencidos y ganadores, sólo muestra las sombras de un terror que se estableció, pero se echa de menos que en esa sociedad que describe hubiera hablado de aquellos que estaban en medio, que jamás militaron en ningún bando, que sólo vivían o sobrevivían y que no pertenecían ni al clero, ni a familias burguesas, ni siquiera contaban con gente relacionada en alguno de ellos. Se apunta apenas a ellos hacia el final del relato y quizá tuvieron una importancia mucho mayor porque eran el puente que unía dos Españas enfrentadas, la conciencia despierta que alimento la búsqueda de un final a tanto despropósito.
El relato está plagado de muchas historias que en sí mismas, podrían ser un libro independiente: La Palmera, Eladia, Hoyos, El Orejas...
Pero su nexo de unión es Manolita, una joven que, tras la encarcelación de su padre y su madrastra,  con su hermano Antonio,comunista, huido de la justicia  que se oculta en un tablado ayudado por una bailaora miliciana y un palmero homosexual, se ve avocada a tomar el rol de cabeza de familia de sus hermanos menores Isabel, Pilarín y los mellizos.
Cuando llegan unas máquinas multicopistas del extranjero para ser utilizadas en la impresión de boletines comunistas, y nadie conoce su funcionamiento, Manolita, ajena a cualquier militancia y sobrepasada por sus responsabilidades familiares, se verá instada por su hermano Antonio a establecer contacto en la cárcel de Porlier con un camarada preso apodado "El Manitas" por su facilidad para desentrañar los misterios de funcionamiento y reparación de cualquier máquina.
Para ello tendrá que "casarse" con él, la forma en que se conoce en la cárcel a los bis a bis que permite el capellán de la cárcel a las mujeres de los presos a cambio de cobrarles en dinero, tabaco y dulces el acceso.
La primera boda de Manolita, abrirá sus ojos a una realidad desconocida que la marcará para siempre tanto a ella como a todas las personas que hasta ese momento creía conocer.

Calificación: Notable. Es bueno conocer como eran las cosas antes para saber lo privilegiados que somos ahora. Aún así, me encantaría poder leer algo contado desde el otro lado para poder contrastar las experiencias.
Lo mejor: Las historias de La Palmera, Eladia e Isabel y el desarrollo del personaje de El Orejas. Conmovedoras e infinitamente más interesantes que las de la protagonista.
Lo peor: Que pese a todo lo que le sucede, aunque en un principio comencemos compadeciéndonos de Manolita, termine resultándonos un tanto cargante.
La estructura del texto, en mi opinión, tiene muchos fallos que dificultan los tránsitos temporales y entre personajes y nos desvinculan de algunos de ellos que pierden intensidad o interés por ello.

06 mayo 2014

Sólos

Hoy os traigo un libro de Adam Baker, que pese a su temática "zombie" tiene, como la gran mayoría de libros de este género, infinitas lecturas sobre el comportamiento humano cuando se enfrenta a circunstancias extremas y se ve sometido a actuar bajo un primario instinto de supervivencia.

Siempre he dicho que, como personajes de ficción, los vampiros son mis personajes favoritos.
Los zombies, me dan miedo. Y es algo más allá de un trauma infantil que se inició con el visionado del video de "Thriller" de Michael Jackson.

Así como Drácula y todos los chupasangres cinematográficos y literarios se retroalimentan de las leyendas y la fantasia, los zombies han evolucionado hasta convertirse en algo así como la personificación de la experimentación farmacéutica y/o armamentística de una mente enferma. Dependiendo del autor, su origen varía y sus mutaciones evolucionan de distintas maneras pero tienen algo en común: su aparición es una amenaza, es una plaga, implica destrucción y muerte.

Gracias a un amigo, he tenido la oportunidad de aventurarme en el género y conocer algunos autores que van más allá de lo macabro, dotando las historias protagonizadas por estos "monstruos" de significado y transcendencia.

"Sólos" es un magnifico ejemplo, no el único, pero sí el último que he leído. Hacerlo tras visionar un documental sobre la ciudad fantasma de Pyramiden, un asentamiento minero ruso localizado en el círculo polar Ártico, un lugar próximo y de condiciones climatológicas similar a donde se desarrolla la acción de esta novela, ha propiciado que mi experiencia en su lectura haya sido mucho más intensa si cabe.

Baker nos lleva hasta una plataforma petrolífera ubicada en el mar de Barents, actualmente sin actividad alguna más allá del mantenimiento de las instalaciones, del que se encarga un equipo de 15 personas que han encontrado en este lugar perdido del mundo, una forma de dejar atrás sus problemas e identidades anteriores en busca de paz.
Se trata de un grupo de personas procedentes de distintos lugares del Reino Unido, tan diferentes entre sí, que la convivencia se limita a los breve momentos en que comparten el comedor de las instalaciones.
Cuando comienzan a llegar por TV y radio alarmantes noticias de rebeliones en toda Europa que tienen como origen una epidemia desconocida que se extiende por el continente de forma veloz y alarmante, se verán forzados a aunar sus esfuerzos para solicitar su evacuación de la plataforma y poder regresar a sus hogares.
Lo que desconocen es que esa posibilidad, para cuando toman conciencia de las dimensiones reales del problema, es poco probable dado que la mayoría de los países tienen cerradas sus fronteras y cortados los transportes aéreos y marítimos para minimizar los contagios.
Pese a todo, mantienen la esperanza de huir utilizando el barco que les aprovisiona de víveres cada cierto tiempo. Cuando este no acude y el contacto con las distintas instalaciones próximas a la zona se hace imposible, comienza el momento de afrontar que escapar de allí va a ser prácticamente imposible y, resistir en la plataforma, cuando se acabe la comida y el combustible en medio del invierno Ártico, una auténtica lucha por la supervivencia para la que no todos están preparados.

En este claustrofóbico ambiente, Baker nos invita a acompañar cada uno de los protagonistas en sus aciertos y equivocaciones, lentamente al principio y de forma trepidante al final, donde descubriremos que, más allá del horror de la epidemia, siempre existirá uno mayor: la perversidad de una mente humana enferma.

Calificación: Sobresaliente. Para amantes de las emociones fuertes y de aquellos que gustan de profundizar en la oscuridad de la mente humana cuando esta es sometida a situaciones extremas.
Lo mejor: El cuarteto que componen Jane, Ghost, Punch y Sian; el inesperado y enfermizo giro final; lo creíbles que resultan las reacciones de sus personajes; la inteligencia que destilan todas las acciones de los personajes.
Lo peor: Su desolador mensaje