24 junio 2010

El Asedio



Los que seguís el blog, sabéis de mi debilidad por Arturo Pérez Reverte.
Sin que me cautive completamente como sí lo hace Carlos Ruíz Zafón, reconozco que sus historias me atrapan si bien el encanto se deshace, invetiblemente y desgraciadamente por sistema, en los finales de sus historias.
"El Asedio", se convierte en el último ejemplo de como destrozar una buena trama.
Es innegable la capacidad narrativa de Reverte para atrapar al lector desde el principio de la historia, especialmente si esta se ambienta en un hecho histórico como sucede en esta novela, y retoma algunos aspectos en los que el autor está curtido: el lenguaje náutico y comercial de época, que tan buenos resultados le ha dado en trabajos anteriores.
Aquí nos emplaza en el Cádiz de 1812, en el momento de auge de la Guerra de Independencia, mostrándonos una ciudad baluarte de la resistencia española frente a los franceses, instalada en unas costumbres y clasismo que defiende con fiereza en un momento político y social frágil que cambiará para siempre a todos y cada uno de sus habitantes. En este escenario, veremos la evolución del conflicto desde las distintas perspectivas que nos ofrecen los personajes que pueblan la historia, girando en torno a la búsqueda policial por la aparición de un despiadado asesino en serie que tortura inhumanamente a jóvenes gaditanas deshollándoles la piel y abandonando luego los cadáveres en enclaves donde han caído bombas francesas, componiendo sobre el mapa de la ciudad un tablero de juego mortal.
Un policia corrupto será encargado de resolver el caso empleando maneras poco ortodoxas en un intento de redención personal imposible; La heredera solterona de una firma comercial de gran peso en Cádiz luchará por mantener los dañados cimientos de un mercado hasta entonces colonialista y que poco a poco lucha por la libre competencia, mientras elige entre mantener lo que conoce o entregarse al vértigo de la novedad aunque para ello deba renunciar al amor; Un capitán corsario desengañado que busca reflotar un futuro que nunca vio tan lejano; Un taxidermista que depura su odio contra una sociedad que le anula ofreciéndose como espía; Un guerrillero que comprenderá la futilidad de su empresa y un artillero francés que convierte en estrado académico de sus teoremas matemáticos el lanzamiento de bombas contra la ciudad. Abocados todos a encontrarse, a cruzar sus vidas en un punto y final de todo lo que conocen sin poder entrever una salida a un futuro incierto.
Calificación: Notable
El retrato de los personajes es bueno aunque tramposo en el caso de los masculinos para fortalecer el arranque de la búsqueda del siniestro asesino. Quizá excesivamente técnico sobre todo en lo que relacionado al lenguaje marítimo y matemático. Esto ralentiza la acción y embrolla innesariamente la trama.
Una agradable lectura para el verano.
Lo mejor: El climax de misterio que mantiene hasta prácticamente el final; El retrato de la época; Las trampas que le ponen al asesino; la historia del guerrillero salinero
Lo peor: La resolución del misterio, metida a calzador, con una teoría que yo personalmente no entiendo; El final de el capitán corsario, absolutamente injusto


Escuchando LADY ANTEBELLUM "Need you now"

11 junio 2010

Segundas oportunidades



Mucho tiempo sin acercarme a este rincón que ya cría telarañas y polvo, pero al que sin embargo me he resistido a echar el candado definitivo.

Me arrepentí de hacerlo con mis primeros post en la plataforma ya.com, (porque tenía algunos textos buenos sin guardar y que inevitablemente he perdido, snif), y no quería caer en el mismo error.

Pero básicamente creo que este blog está plagado de referencias literarias que pueden resultar sugerentes a los aficionados a la lectura así que le brindo una segunda oportunidad ahora que se acerca el buen tiempo y es problabe, (confío, deseo, espero), tener más tiempo para actualizarlo.

Muchos libros han caído por mis manos desde mi post de septiembre, una gran mayoría muy reseñables y otros bastante olvidables. Sólo por eso, tienen sentido compartir esta experiencia y pediros, si aún queda alguien ahí, al otro lado, sugerencias de lectura.

Hoy, rompiendo mi forma habitual de referencia bibliográfica, voy a proponeros que me acompañéis en el universo femenino que podemos descubrir en "El albergue de las mujeres tristes" de la chilena Marcela Serrano.

Tiene ya algunos años y en su día, aunque lo compre casi impulsivamente por su argumento, terminé abandonándolo en la estanteria ya no del salón, sino de la bodega, porque me resulto complicado de leer.

No, no se trata de un tratado médico plagado de tecnicismos o términos científicos escritos en lengua muerta. Pero es una historia narrada en castellano iberoamericano, con lo que algunos jiros y palabras convierten su lectura en una carrera plagada de obstáculos linguísticos.

Pasados ya algunos años, con algunos años más a las espaldas, más experiencias vividas, en diaria convivencia con personas procedentes de todos los países latinoamericanos en busca de la oportunidad que ni siquiera encontramos los nacidos aquí y, básicamente, mi disminución en adquirir nuevos libros por aquello de reducir gastos, me llevaron de nuevo a pasar mi mano por la estantería de "los olvidados" para ver qué podía rescatar. Y allí estaba ella.

Lo estoy paladeando despacio, intentando captar el mensaje a pesar de las trabas linguísticas de algunos pasajes, existen sólo que ahora las acepto como algo "natural" y sencillamente me dejo arrastrar por sus personajes que se abren a mí sin tapujos demostrando una vez más, que con indepencia del lenguaje, hay sentimientos universales.

Me está gustando la experiencia e incluso acarició el deseo de que un lugar así al que describe la autora, existiera aquí (igual lo hay, lo desconozco). Un rincón apartado donde realizar un viaje al interior de uno mismo para superar el dolor y volver a la vida con energías renovadas, conscientes de nuestras equivocaciones pero sin olvidar muchos de nuestros aciertos. Y sobre todo, para aprender a convivir eliminando las cargas morales, culturales y religiosas de la guerra de sexos.

Que ganas tenía de escribir. Después de todo, no se me había olvidado tanto como pensaba.

Escuchando POL 3.14 "Bipolar"