19 octubre 2007

El Santuario

Como ya había comentado, este verano tenía pendiente terminarme las Crónica Vampíricas de Anne Rice y por fin, ya es una realidad.
Para los que han leído la saga, echaran en falta alguna reseña a tres libros: "Armad el vampiro", "Merrick" y "Sangre y Oro", pero es que son tres entregas que, para mi personalmente, se pueden leer de forma bastante independiente a excepción quizás de "Merrick" que auna la serie de las Crónicas con las Brujas Mayfair, y que profundizan en la historia particular de algunos de los personajes aparecidos en otros libros, más en la línea de la serie "Nuevas historias de vampiros".
Pero vayamos con "El Santuario", penúltimo libro hasta hoy de las Crónicas Vampíricas y con una belleza y poética superior a ninguna de las otras. Resulta desde luego una historia que revitaliza absolutamente el universo de Anne Rice, recuperando un poco la humanidad del vampiro que encontrábamos en el personaje de Louit en la maravillosa "Entrevista con el vampiro". Aquí Rice se desmelena creando un persoanje que incluso puede llegar a ensombrecer a su protegido Lestat: Quinn Blackwood, el primer personaje de la saga que consigue, pese a su oscura naturaleza, mantenerse conectado con los vivos a los que siempre ha querido derrochando una humanidad y una fidelidad eternas. Quizá por eso en esta entrega, la hábil Rice dota de la faceta más dulce y seductora a su "príncipe caprichoso", Lestat, dejando la inquina para la protagonista femenina del libro, Mona Mayfair. Así mismo, al tratarse de un personaje más "humanizado", los personajes y situaciones que pueblan el relato son más paranormales que terroríficas, contando como siempre con esa lucha moral y religiosa en todos y cada uno de sus personajes y manteniendo la intensidad del relato hasta su exultante final.
La historia nos presenta a Quinn Blackwood, que acosado por un doble espectral de sí mismo que cohabita con él desde su infancia, y al que no puede controlar desde su condición vampírica, recurre en última instancia a solicitar la ayuda de Lestat o la muerte a manos de este mismo. Para su sorpresa, Lestat no sólo no le mata sino que quiere conocer la historia de Quinn, una historia ligada a la hacienda de Blackwood Manor y al extraño santuario que en él erigió su abuelo. Pero además y através del fantasma del tio Julien Mayfair, se descubrirán los lazos de sangre que los Blackwood, más concretamente Quinn tienen con los Mayfair, lo que hace del todo imposible que su noviazgo con la joven heredera del legado, Mona Mayfair pueda llegar a buen termino.
Calificación: Sobresaliente
Una gozada volver a leer a una Anna Rice en todo su esplendor ampliando con acierto, su inagotable mundo fantástico.
Lo mejor: El personaje de Quinn; el cambio de registro de Lestat, resultando absolutamente adorable; la naturalidad ante la libertad sexual total y absoluta de los personajes de todo el texto; la historia de Blackwood Manor; la recreación del santuario; las descripciones.
Lo peor: el personaje de Mona Mayfair

Escuchando CONCHITA "Nada que perder"

18 octubre 2007

Desapareció una noche

Hay relatos estremecedores por la crudeza de los hechos que narran y que forman parte de una realidad social a la que una gran mayoría somos ajenos o a la que nos acercamos através de una película sin sospechar o mejor dicho, sin querer creer que la realidad supera con creces la ficción. Eso es "Desapareció una noche".
Dennis Lehane, como ya hiciera con su anterior trabajo "Mystic River", genialmente llevado a la pantalla por el extraordinario Clint Eastwood, compone una ficción en cuanto a protagonistas pero no con la historia, estremecedoramente real e inspirada en los oscuros ambientes que el autor bien conoce. De hecho, ha sido llevada al cine por Ben Afleck con el título original "Gone baby gone" y en Gran Bretaña ha sido prohibida su proyección por las similitudes con el caso Madeleine. Pero que nadie espere aquí saber que le ha sucedido a la niña británica, porque esta prohibición poco o nada tiene que ver con la historia de este libro, salvo la coincidencia en que arranca con la desaparición de una niña de cuatro años, y en principio su madre es sospechosa de la misma y en el caso del film, porque la niña actriz que hace el rol de Amanda, la niña desaparecida, guarda parecido físico con Madeleine. Y hasta ahí todo lo demás es, bajo mi punto de vista, un golpe de publicidad para la película, que realmente, ciñéndonos al relato, no necesita.
Los protagonistas son Patrick Kenzie y Angela Gennaro, dos reconocidos detectives, contratados por la tía de Amanda, una niña de cuatro años desaparecida de su casa sin dejar rastro. Pese a contar con un amplio despliegue en torno al caso tanto de policia como de medios de comunicación, la búsqueda se encuentra en punto muerto. Ambos detectives, pese a sus reticencias para aceptar el caso, que dan por perdido, comienzan a sumergirse en el entorno de la pequeña, en su hogar y descubren que la imagen de madre dolorosa por la pérdida de su hija que transmite la televisión, nada tiene que ver con la madre real de Amanda, una madre soltera que vive en un sórdido apartamento de pocos recursos donde la pantalla de televisión es lo único que logra refrenar la drogodepencia de la madre, asidua bebedora y visitante de los bares de peor reputación de la ciudad. A través de estas nada recomendables relaciones sociales, ambos detectives en combinación con la unidad de delitos infantiles de la policia, estableceran las posibles causas de la desaparición y los motivos por los que, a pesar del tiempo transcurrido, albergan alguna esperanza de encontrarla con vida. Pero todo se complica con la desaparición de un segundo niño, de ocho años, de una familia totalmente distinta a Amanda y surgen nuevas líneas de investigación que desviarán la atención de Patrick y Angela de su objetivo, constatando que existe una auténtica trama de mentiras en el caso, sospechas de corrupción policial y deudas de favores que comprometen seriamente la manera de alcanzar a saber la verdad.
Un relato trepidante, repleto de acción ,de sentimientos. Un descenso a los infiernos de los despojos humanos, al cuestionamiento de la ética y la justicia y de la capacidad de obrar el bien o el mal de las personas.
Calificación: Sobresaliente
Para hablar de ciertos temas con credibilidad, hay que conocerlos muy de cerca y Lehane lo hace sin autocomplacencias, sin tabues, con la verdad descarnada y dolorosa.
Lo mejor: Todos y cada uno de sus personajes, trabajados psicológicamente como pocas veces suele suceder, permitiéndo la identificación con todas y cada una de las acciones y situación que viven.
Lo peor: que puede ser real, desgraciadamente.
Un relato imprescindible para estos días inciertos que nos tocan vivir.


Escuchando MANIC STREET PREACHERS "If you tolerate this then your children will be next"

16 octubre 2007

El orfanato

Es un placer cuando tras anhelar más de un año ver un título en cine, al que hemos seguido desde que era un proyecto hasta que comienza su maquinaria de marketing y por fin su proyección, uno sale de la sala totalmente superado por las mejores expectativas en lo que al resultado se refiere.
Y es que este primer trabajo de J.A. Bayona supera cualquier espectativa pese a estar avalado por la buena crítica en sus pases previos.
Aunque resulta inevitable hacer referencia a otro título del cine español reciente, que también tuvo la osadía de acometer el difícil género del fantástico con un éxito arrollador, ("Los Otros" de Alejandro Amenabar), la película de J.A. Bayona va más alla porque apuesta por una protagonista totalmente española (una inmensa Belén Rueda que se come literalmente la pantalla y atrapa al espectador en su particular pesadilla que culmina en los diez minutos finales), con producción del mexicano Guillermo del Toro, (artífice también de otro éxito del cine en español: "El laberinto del fauno") y cuenta con un guión que aparte de sumergirnos en el ambiente propio del género del fantástico-terror (sobresaltos muy logrados incluídos), tiene un tinte dramático que nos araña el alma, especialmente con la resolución de la trama, aunque por otra parte, es inevitable si la historia quiere ser coherente en su discurso, que sea de esa manera, pero no por ello deja de doler (y mucho).
La historia es la del matrimonio de Carlos y Laura que deciden instalarse junto con su hijo Simón en el orfanato que ella creció de niña y transformarlo en un centro para niños discapacitados. Coincidiendo con su llegada, Simón, ya de por si un niño con una imaginación arrolladora, comienza a elaborar unas historias sobre personas que sólo él ve que siembran la inquietud entre sus padres, especialmente en su madre, más sensible a estos temas, que comienza a dar crédito a las palabras de su hijo cuando siente en sus propias carnes que algo extraño sucede en la casa, especialmente tras la aparición de una extraña agente social que desentierra los verdaderos orígenes de Simón y su enfermedad y comromete la unión familiar cuando el niño revela saber esos datos sin que sus padres se los hayan comunicado.
Como colofón, durante la fiesta de inauguración del centro y tras una discusión con su madre, Simón desaparece sin dejar rastro, comenzando la lucha interna de su madre por la realidad de lo sucedido y lo que los extraños fenómenos demostrarán que realmente ha pasado, quebrando su voluntad, haciéndola dudar de su cordura ante la incredulidad de su esposo que intenta dar respuesta racional al hecho negando incluso las evidencias que un grupo de parasicólogos que Laura contrata les revelan.
La ambientación, la fotografía, la música y un excelente trabajo actoral en el que destaca sobre todo su protagonista, Belén Rueda, sin menospreciar ni mucho menos a su parteneire, convierten "El orfanato" en un film intenso, desconcertante y de culto.
Absolutamente recomendable para todos aquellos que disfruten de las historias bien contadas, con transfondo y que no teman enfrentarse al más allá.
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Escuchando HOMBRES G "Nunca más"