10 diciembre 2014

El umbral de la eternidad

Bajo este título, Ken Follet pone punto final a la trilogía "The Century" abarcarndo en esta ocasión el período de la guerra fría.
Una vez más, sucumbimos a la ágil narrativa histórica que temporalmente más nos afecta, de la mano de nuevos personajes, en este caso nietos de los del primer libro, con reencuentros de algunos de aquellos, breves pero certeros.
Si bien es cierto que una enorme parte de la trama se deteniene más en los años del mandato de los Kennedy, la lucha de Martin Luther King por el reconocimiento de los derechos civiles de los negros en E.E.U.U. o la crisis de los misiles en Cuba, también es cierto que no olvida mencionar, si bien en un grado menor, la guerra de Vietnam y el desmantelamiento de la Unión Soviética para dedicar su tramo final, con una intensidad maravillosa y un grito de esperanza, a la rotura del muro de Berlín.
Los dos volúmenes anteriores son maravillosos, épicos, pero es quizá en este último donde más cercanos nos sentimos a la historia de los personajes. No en vano, muchos de los conflictos y personalidades o circunstancias en él narrados son parte de nuestra reciente historia.
Pese a sus 1152 páginas, "El umbral de la eternidad" se lee casi sin querer, porque no se pierde en tecnicismos innecesarios, ni pretende ser riguroso en exceso.
Prefiere adoptar el papel de guía que nos conduce por ellos desde la década de los sesenta hasta casi los noventa, aproximándonos a lo que sucede en la piel de sus personajes,  Destacan sobre todos ellos la familia alemana y estadounidense mientras que la soviética, cobra más protagonismo que en las anteriores novelas.
Lo mejor es sin duda que no es necesario haber leído "La caída de los gigantes" o ""El invierno del mundo" para disfrutarlo si bien algunos detalles pueden escapársenos aunque, en ese sentido, hay que agradecerle a Follet una breve referencia a ellos en circunstancias puntuales, lo que es todo un detalle.
Muy recomendable para los amantes de la historia con mensaje.

Calificación: Sobresaliente
Un maravilloso ejercicio de memoria 
Lo mejor: Como nos hace vivir algunos de los episodios más relevantes del s.XX trasladándonos a la acción con una emoción real; el retrato de la desintegración del comunismo; el ataque a la política americana y su falsa moral; todos y cada uno de los pasajes y personajes relacionados con el muro de Berlín.
Lo peor: Que tardaremos en disfrutar de una nueva genialidad de Ken Follet mucho tiempo.

28 octubre 2014

Los cuerpos extraños

El último libro de Lorenzo Silva, protagonizado por su extraordinaria pareja de guardias civiles Bevilaqua y Chamorro, resultó de los más premonitorio cuando en su trama se hablaba del asesinato de una alcaldesa y, semanas después, conocíamos el crimen de Isabel Carrasco, presidenta de la Diputación de León.
Pero más allá de esta trágica coincidencia, la trama de "Los cuerpos extraños" gira en torno a la investigación de una trama de corrupción política, algo, para nuestra desgracia, está muy a la orden del día, especialmente esta semana, con las detenciones llevadas a cabo por la Operación Púnica.

Silva, gran especialista del género negro español, nos acerca una realidad que es tan sólo la punta de un inmenso iceberg, dejándonos una sensación de impotencia e insatisfacción tras la lectura, no porque sea mala, sino porque es irresoluble y fiel a la realidad.

Sus protagonistas están ya bien curtidos y, sin embargo, siguen dándonos a conocer nuevas facetas de sus vidas, en este caso, tenemos la oportunidad de saber un poco más del comportamiento del Vila más íntimo, por primera vez en la saga con una relación "estable", porque no considero como tal la bellísima historia que tenía en "La niebla y la doncella", sin duda una de mis favoritas de la serie, que choca frontalmente con la situación opuesta de su compañera, Chamorro, más oscura en este libro, menos centrada profesionalmente, más vulnerable.
La investigación, como siempre, nos atrapa hasta ese final que, por intuido, no resulta menos despreciable.
Certera, breve, aunque no perfecta, es imprescindible para los seguidores de la saga y para confirmarnos, una vez más, el buen hacer de Silva, rey indiscutible del género negro nacional.

Calificación: Bien

Lo mejor: Su visión profética; conocer más a Vila fuera de su entorno laboral; su franqueza.

Lo peor: Que deja mal sabor de boca

27 octubre 2014

Crimen en directo

Siempre es un acierto acudir en busca de acción a esos autores cuyos libros nunca decepcionan.
Esto sucede con la escritora sueca Camilla Läckberg.
Pertenece a esa suerte de escritores de novela negra que llegaron del frío, para mostrarnos tramas sórdidas, investigaciones policiales veraces y complicadas que escondían, además, interesantes estudios de la psique humana, de conductas y sobre todo,del entorno familiar, transformándolo en un nuevo escenario de pesadilla.
Así mismo, no falta una trama que aprovecha para realizar una crítica social que no deja indiferente.
En "Crimen en directo", la autora retoma el tándem protagonista de sus tres libros anteriores para seguir contándonos su evolución coincidiendo con la llegada de un programa de telerealidad, que va a grabarse en su localidad.
La muerte de uno de los concursantes tras una discusión grabada, unida a las dudas que se le plantean a Patrick Hëdstrom,  encargado del caso, a la hora de dar por cerrado otro de una muerte por accidente de circulación en extrañas circunstancias, son los hilos conductores de una trama solvente, ágil que atrapa inevitablemente al lector pese a que, para aquellos habituales del género, pronto intuimos el responsable. Y esta baza, lejos de jugar en su contra, favorece la lectura en nuestro afán por entender qué lleva a alguien a actuar de ese modo.
Destacable y extraordinaria la crítica que subyace hacia los programas de telerealidad, sus participantes, sus organizadores y el público en general que consume este tipo de productos.
También hay una trama que ataca directamente a los homófobos muy bien tratada y mejor llevada.
Da mucho que pensar.

Puntuación: Notable
Altamente recomendable para los amantes del negro inteligente.

Lo mejor: La fabulosa construcción de sus personajes secundarios; su crítica voraz; su agilidad.

Lo peor: El personaje de Erika que tanto nos cautivó en "La princesa de hielo", va paulatinamente perdiendo su esencia con cada nueva entrega, evolucionando lógicamente con las circunstancias de su vida mientras que el de Patrick adquiere más entidad y no se aprecia en él esos cambios, que por otra parte, no tienen una reacción "real" por parte de Erika.


14 junio 2014

Peroratas de un sábado

La generalización es mala y una práctica extendida. Me incluyo en ellas muy a mí pesar.
De todos es sabido que la envidia, es el deporte nacional español.
Yo además añadiría la crítica.
A ésta, también me sumo.
Está la crítica constructiva, que a mí me gusta, y la destructiva. Pocas veces la utilizo y si alguna vez la he practicado, no ha sido conscientemente.
Soy española, porque aquí nací, porque mi familia tiene sus raíces aquí, porque mi vida está aquí (de momento).
Me siento orgullosa de mi bandera, es una seña de identidad del país al que pertenezco. Y eso, no me convierte en facha.
La gente se compra ropa que lucen las banderas mayormente americanas, inglesas y las lucen alegremente. Las ponen de moda y no pasa nada.
Vístete tú de rojo y amarillo y verás qué pasa.
Nos avergonzamos, lo escondemos y si osamos salirnos de ese ocultismo, somos fachas.
Pues bien, yo no soy ninguna niña bien, ni crecí en ningún barrio "pijo".
Soy católica por convicción, porque me educaron en ello, crecí en ello y creo en ello.
Proclamarlo, es otro de esos "estigmas" sociales imperdonables.
Pero a diferencia de aquellos que me juzgan, yo respeto, considero otras religiones e incluso algunas de ellas, me parecen fascinantes.
Porque sobre el papel, sobre las palabras, todo tiene su razón de ser, su sentido.
Fuera de su contexto, es un arma arrojadiza.
Tampoco soy empresaria, ni tengo un puestazo en ninguna gran empresa.
Crecí en un barrio obrero de la periferia de Madrid, una ciudad que amo a muerte.
Vivo en una casa propiedad del banco en tanto no cancele la hipoteca que hay sobre ella.
He vivido en primera persona lo que es quedarse sin trabajo y ver que en cualquier momento, puedo perder mi casa. 
Hace años que no sé lo que es ir de vacaciones. Mi ropa es la misma desde hace más de veinte años con contadas excepciones que obedecen a cuestiones de necesidad, no de capricho.
Igualmente me sucede con el calzado.
Mi madre vive o malvive, según se mire, de una pensión para dependientes que debe renovar cada año, en la misma cantidad, pese a que sus necesidades sean mayores a medida que pasan los meses.
Todo esto es algo que no debería importarle a nadie mas que a mí pero que hoy, he decidido vomitarlo porque estoy HARTA, de leer gilipolleces y tonterías a cuenta de lo mal que vivimos y que necesitamos cambiar.
¿Esta situación que aquí he contado, que la tienen incluso peor muchas otras familias, va a cambiármela el discurso, que no las acciones, de algún político?
Estoy convencida de que no.
Pero ni los de una corriente, ni los de otra, ni ninguna falsa savia nueva.
Sé en la sociedad en la que vivo.
Tengo la libertad de soltar todo lo que se me ocurre a través de redes sociales, sin miedo a que se presente un policia en la puerta y me detenga por ello.
Como mucho, algún descerebrado puede anularme de sus contactos, retirarme su palabra (qué poco valor tendría entonces), bloquearme o cerrarme el blog.
A día de hoy, y llevo mucho en internet, jamás me ha pasado.
Eso en otros países, sería imposible.
¿Y todavía nos quejamos?
Lo que tenemos que aprender es a ser más humildes, a vivir conforme a nuestra realidad y a qué, para cambiar el mundo, primero tenemos que empezar por cambiar nosotros mismos.
RESPETAR de verdad, la pluralidad, la diferencia.
Cuando le decimos a alguien lo que hace mal, no es un ataque, no le queremos menos.
Le ayudamos. Somos sinceros.
O al menos, eso es lo que yo soy.
Pero está visto que actualmente, para una gran mayoría de personas, la sinceridad, es un grave delito.
Y yo, señorías, me declaro CULPABLE.

29 mayo 2014

Las tres bodas de Manolita

Este libro de Almudena Grandes ha sido mi última lectura y me deja sensaciones contradictorias.
Por un lado, la estructura en que se desarrolla la historia, un tanto caótica, le hace un flaco favor a un relato que es en realidad muchos en uno, cuyo hilo conductor, el personaje cuyo nombre aparece en el título, se nos antoja a ratos admirable, antipático en otros.
Por otro, su ambientación, que se extiende desde la instauración de la segunda república hasta casi el final de la dictadura de Franco, es una ventana a muchas injusticias, la supervivencia en una época donde la felicidad era poder seguir viviendo un día más. Y sin embargo, su imagen parcial, porque aquí se habla de vencidos y ganadores, sólo muestra las sombras de un terror que se estableció, pero se echa de menos que en esa sociedad que describe hubiera hablado de aquellos que estaban en medio, que jamás militaron en ningún bando, que sólo vivían o sobrevivían y que no pertenecían ni al clero, ni a familias burguesas, ni siquiera contaban con gente relacionada en alguno de ellos. Se apunta apenas a ellos hacia el final del relato y quizá tuvieron una importancia mucho mayor porque eran el puente que unía dos Españas enfrentadas, la conciencia despierta que alimento la búsqueda de un final a tanto despropósito.
El relato está plagado de muchas historias que en sí mismas, podrían ser un libro independiente: La Palmera, Eladia, Hoyos, El Orejas...
Pero su nexo de unión es Manolita, una joven que, tras la encarcelación de su padre y su madrastra,  con su hermano Antonio,comunista, huido de la justicia  que se oculta en un tablado ayudado por una bailaora miliciana y un palmero homosexual, se ve avocada a tomar el rol de cabeza de familia de sus hermanos menores Isabel, Pilarín y los mellizos.
Cuando llegan unas máquinas multicopistas del extranjero para ser utilizadas en la impresión de boletines comunistas, y nadie conoce su funcionamiento, Manolita, ajena a cualquier militancia y sobrepasada por sus responsabilidades familiares, se verá instada por su hermano Antonio a establecer contacto en la cárcel de Porlier con un camarada preso apodado "El Manitas" por su facilidad para desentrañar los misterios de funcionamiento y reparación de cualquier máquina.
Para ello tendrá que "casarse" con él, la forma en que se conoce en la cárcel a los bis a bis que permite el capellán de la cárcel a las mujeres de los presos a cambio de cobrarles en dinero, tabaco y dulces el acceso.
La primera boda de Manolita, abrirá sus ojos a una realidad desconocida que la marcará para siempre tanto a ella como a todas las personas que hasta ese momento creía conocer.

Calificación: Notable. Es bueno conocer como eran las cosas antes para saber lo privilegiados que somos ahora. Aún así, me encantaría poder leer algo contado desde el otro lado para poder contrastar las experiencias.
Lo mejor: Las historias de La Palmera, Eladia e Isabel y el desarrollo del personaje de El Orejas. Conmovedoras e infinitamente más interesantes que las de la protagonista.
Lo peor: Que pese a todo lo que le sucede, aunque en un principio comencemos compadeciéndonos de Manolita, termine resultándonos un tanto cargante.
La estructura del texto, en mi opinión, tiene muchos fallos que dificultan los tránsitos temporales y entre personajes y nos desvinculan de algunos de ellos que pierden intensidad o interés por ello.

06 mayo 2014

Sólos

Hoy os traigo un libro de Adam Baker, que pese a su temática "zombie" tiene, como la gran mayoría de libros de este género, infinitas lecturas sobre el comportamiento humano cuando se enfrenta a circunstancias extremas y se ve sometido a actuar bajo un primario instinto de supervivencia.

Siempre he dicho que, como personajes de ficción, los vampiros son mis personajes favoritos.
Los zombies, me dan miedo. Y es algo más allá de un trauma infantil que se inició con el visionado del video de "Thriller" de Michael Jackson.

Así como Drácula y todos los chupasangres cinematográficos y literarios se retroalimentan de las leyendas y la fantasia, los zombies han evolucionado hasta convertirse en algo así como la personificación de la experimentación farmacéutica y/o armamentística de una mente enferma. Dependiendo del autor, su origen varía y sus mutaciones evolucionan de distintas maneras pero tienen algo en común: su aparición es una amenaza, es una plaga, implica destrucción y muerte.

Gracias a un amigo, he tenido la oportunidad de aventurarme en el género y conocer algunos autores que van más allá de lo macabro, dotando las historias protagonizadas por estos "monstruos" de significado y transcendencia.

"Sólos" es un magnifico ejemplo, no el único, pero sí el último que he leído. Hacerlo tras visionar un documental sobre la ciudad fantasma de Pyramiden, un asentamiento minero ruso localizado en el círculo polar Ártico, un lugar próximo y de condiciones climatológicas similar a donde se desarrolla la acción de esta novela, ha propiciado que mi experiencia en su lectura haya sido mucho más intensa si cabe.

Baker nos lleva hasta una plataforma petrolífera ubicada en el mar de Barents, actualmente sin actividad alguna más allá del mantenimiento de las instalaciones, del que se encarga un equipo de 15 personas que han encontrado en este lugar perdido del mundo, una forma de dejar atrás sus problemas e identidades anteriores en busca de paz.
Se trata de un grupo de personas procedentes de distintos lugares del Reino Unido, tan diferentes entre sí, que la convivencia se limita a los breve momentos en que comparten el comedor de las instalaciones.
Cuando comienzan a llegar por TV y radio alarmantes noticias de rebeliones en toda Europa que tienen como origen una epidemia desconocida que se extiende por el continente de forma veloz y alarmante, se verán forzados a aunar sus esfuerzos para solicitar su evacuación de la plataforma y poder regresar a sus hogares.
Lo que desconocen es que esa posibilidad, para cuando toman conciencia de las dimensiones reales del problema, es poco probable dado que la mayoría de los países tienen cerradas sus fronteras y cortados los transportes aéreos y marítimos para minimizar los contagios.
Pese a todo, mantienen la esperanza de huir utilizando el barco que les aprovisiona de víveres cada cierto tiempo. Cuando este no acude y el contacto con las distintas instalaciones próximas a la zona se hace imposible, comienza el momento de afrontar que escapar de allí va a ser prácticamente imposible y, resistir en la plataforma, cuando se acabe la comida y el combustible en medio del invierno Ártico, una auténtica lucha por la supervivencia para la que no todos están preparados.

En este claustrofóbico ambiente, Baker nos invita a acompañar cada uno de los protagonistas en sus aciertos y equivocaciones, lentamente al principio y de forma trepidante al final, donde descubriremos que, más allá del horror de la epidemia, siempre existirá uno mayor: la perversidad de una mente humana enferma.

Calificación: Sobresaliente. Para amantes de las emociones fuertes y de aquellos que gustan de profundizar en la oscuridad de la mente humana cuando esta es sometida a situaciones extremas.
Lo mejor: El cuarteto que componen Jane, Ghost, Punch y Sian; el inesperado y enfermizo giro final; lo creíbles que resultan las reacciones de sus personajes; la inteligencia que destilan todas las acciones de los personajes.
Lo peor: Su desolador mensaje

22 abril 2014

Añoranzas y Pesares (IV): "La torre del Ángel verde"

Bajo este título, concluye la saga Añoranzas y Pesares de Tad Williams
Tras un épico viaje a través del reino de Osten Ard persiguiendo la solución al enigma de las tres espadas, que permitirá la destrucción de la amenaza de El Rey de la Tormenta, volvemos en este último libro a la ciudad donde comenzó todo, Hayholt.
La torre del Ángel verde a la que hace mención el título, se convertirá en el epicentro de la batalla definitiva que marcará el destino de todos los personajes.
Sin dudas, el mejor libro de todos, pues al conocer y estar desarrollados ya todos los enclaves de acción y los distintos personajes, los acontecimientos se suceden casi sin darnos tregua.
Por fin aparecen abiertamente sentimientos amorosos que han permanecido dormidos en el resto de las entregas y que aquí cobran una vital importancia en el desarrollo y las consecuencias de las acciones.
Un encomiable trabajo que, pese a todo, apuesta por un final esperanzado y algo almibarado.
Por fin todas las piezas del puzle están reunidas para componer un mosaico final sólido, atrayente y fascinante.
Un trepidante viaje a una fantasía rica en matices, lírica y bella en la que uno queda atrapado casi sin proponerselo con la esperanza de salvar ese mundo que amenaza con perderse para siempre por culpa de los errores pasados.
Calificación: Notable. Un extraordinario modo de comprender las reglas del mundo con unas elaboradas metáforas.
Lo mejor: Cada vez que un personaje transita por el Sendero de los Sueños e intenta interpretar su significado; Todas y cada una de las batallas; La resolución del enigma de las tres espadas y los hechos que se derivan del mismo; el amor como redención
Lo peor: la desaparición de algunos personajes que, si bien necesaria para la trama, a mí personalmente me ha dolido mucho; un exceso de almíbar en el final de la historia de Simón

13 marzo 2014

A mis amigos les dejan

¿Quién no ha utilizado esta frase ante sus padres cuando tenía la necesidad perentoria de que le dejasen hacer/ver algo que se salía de las rutinas/normas familiares?
¿Cuántas lágrimas no derramábamos cuando pese a esa poderosa y potente razón no nos salíamos con la nuestra?
Ahora, con el paso de los años, he protagonizado esta familiar escena desde el otro lado: yo dando la negación mientras mi hijo esgrimía este argumento peregrino.
Y es en este momento cuando me he reconciliado mentalmente con mis padres y entiendo sus razones, de bastante más peso y sensatas, de lo que hubiera creído.
Es cierto que quizá en ocasiones pecaban de un exceso de celo a la hora de hacer algunas restricciones, especialmente televisivas, que es en las que quiero centrarme en concreto.
Pero también lo es que ahora existe una permisividad perniciosa al respecto.
Tan malo es proteger a nuestros vástagos de las garras del mundo exterior como sobre informarles o, lo que es peor, mostrarles realidades distorsionadas del mismo.
Actualmente, las familias tenemos unos horarios imposibles que dificultan enormemente la conciliación de la vida laboral con la familiar.
Algunos afortunados, arañamos como podemos algo de tiempo para disfrutar de un pequeño momento familiar conjunto, en mi caso la cena, momento del día en que estamos todos, y que de siempre usamos para contarnos un poco como ha ido el día, programar citas médicas o reuniones con los tutores... 
Para mí, que una televisión irrumpiera en este momento único, destruiría por completo cualquier posibilidad de hacer todo ello dentro de un clima armónico o con la atención adecuada.

- Mamá, es que si pusieras una tele en la cocina, no me perdería el final de la serie
- Lo repiten. Si no lo ves hoy ya lo verás otro día
- Pero es que mis amigos tienen una y algunos hasta en su habitación
- ¿La televisión hace la cena o te escucha cuando tienes un problema?
- No...
- Pues eso
Hasta aquí has capeado una de las peticiones habituales cuando tu hijo llega a la preadolescencia. Pero no por mucho tiempo.
Luego viene el horario de acostarse.
Sí, las 9 de la noche es muy temprano. Pero si al día siguiente hay que pegarse el soberano madrugón y quieres disponer de un pequeño momento "en pareja" es la única opción.
Porque además, son mayores para acostarse pronto pero... no se duermen sino acudes a su habitación un rato antes de que se duerman bien para que les llenes el vaso de agua, les arregles la ropa de la cama, o quieran contarte algo que no quieren que nadie más sepa. Así que la opción dejarles un rato más, en mi caso, no es viable.
Otro bache superado. Pero... ay amigo. En clase se cuentan las series que ven... y justo son todas aquellas que por alguna extraña razón todas las cadenas les da por emitir a partir de las 10,30 de la noche, con tal cantidad de anuncios, que cuando terminan suelen ser más cerca de la una de la mañana que las doce de la noche.
Se mal denominan series familiares.
Porque si bien los niños de ahora son muy listos, hasta demasiado, carecen de algunas experiencias que no les van a permitir entender el humor o los conflictos que presentan; porque los niños que salen en las mismas no tienen actitudes propias de un niño real, por no hablar de su vocabulario, ni las relaciones familiares que se presentan son tan sencillas de resolver como se plantean en las ficciones.

- Voy a ser el tonto de la clase. Soy el único que nos las ve
- Si suspendes, aunque las veas, seguirás siendo tonto igualmente
Claro que quiero que mi hijo esté perfectamente integrado. Que sepa cosas. Que disponga de la información necesaria. Pero que sea porque la necesita. No porque crea que la necesita.
Porque le sirva a él. No porque le sirva a los demás.
Y sobre todo, ahora que hay canales donde repiten a horas más diurnas estas series, si considero finalmente que podemos divertirnos todos viéndolo, al mismo tiempo que le explico lo que sea necesario, me parece mucho más razonable.

12 marzo 2014

Añoranzas y pesares (III): "A través del nido de Ghants"

Continuamos los acontecimientos derivados de la llegada de los principales personajes a "La roca del adiós"", buscando un refugio lejos de la tenebrosa alianza del rey Elías con El Rey de la Tormenta.
Josua el Manco ha conseguido guiar a los restos de su pueblo hasta el antiguo refugio sitha, confiando reunir allí el apoyo de todos aquellos que, como él, huyen de un reinado sombrío y caótico que pretende la destrucción absoluta de lo que hasta ahora se conoce como Osten Ard y que, según los designios él está destinado a evitar.
En esta ocasión, Tad Williams desarrolla plenamente todos y cada uno de los personajes que nos ha ido presentando hasta ahora, moviéndolos por todos y cada uno de los fascinantes territorios que componen el reino de Osten Ard.
Pese a su ritmo desigual, uno se deja arrastrar irremediablemente por las vivencias de los distintos personajes en la entrega con más acción de las tres. No en vano, ya sabemos el objetivo del Rey de la Tormenta y quienes son sus aliados por fuerza o convicción y esto choca frontalmente con las perspectivas del resto de pobladores y sus distintas etnias.
Los bandos ya están definidos y es hora de desarrollar las estrategias más adecuadas para garantizar el éxito de los enfrentamientos armados. Cada batalla ganada, es un avance de la luz sobre la oscuridad y un paso más para desentrañar el misterio de las tres espadas.
La magia está también muy presente en este volumen como guía del camino y se plantea un interesante punto de vista de la religión como vehículo de esperanza cuando todo está perdido. 
Una vez más, las distintas tramas se desarrollan de forma paralela para converger en la parte final aportando sentido y fuerza al conjunto.
La unión de las diferencias para la consecución de un bien común y mayor.
Es el libro donde los secundarios cobran mayor protagonismo y gracias a ellos accedemos a los datos que completan las historias y vivencias de los protagonistas.
La antesala del gran final que en breve espero reseñaros.

Calificación: Notable.
Para los amantes de las historias fantásticas a la vieja usanza. Indispensable la lectura de los libros anteriores.
Lo mejor: Los enfrentamientos armados y las estrategias utilizadas; la angustiosa aventura en el Wram; la interpretación de la leyenda de las tres espadas; Las transiciones de historias, mejor trabajadas que en el libro anterior; Raquel el Dragón y la importancia que imagino tomará en el final de la historia.
Lo peor: La poca presencia de Pryrates en este libro; 

20 febrero 2014

Tareas pendientes

Supongo que no soy la primera ni la última persona que, en ocasiones, se pone a pensar en aquellas cosas que aún le quedan por hacer, las que dejó por terminar, las que hizo bien/mal/regular.
En esos momentos también dejo volar la imaginación sobre aquellos objetos, ideas o cambios que pensé realizar y que, bien por falta de dinero, tiempo o ganas (esto último es más bien pereza, he de reconocerlo) aún no obran en mi poder, se quedaron en meros proyectos o directamente dejé para un momento mejor. A otras, sencillamente renuncié.
Con los años, uno se da cuenta de que a veces, aplazar las cosas, no hacerlas o relegarlas al olvido no evita que se almacenen en nuestra cabeza para volver en el momento más inoportuno. O en las circunstancias propicias o, sencillamente, cuando realmente estamos preparados para llevarlas a cabo. Depende del caso que uno quiera hacerles.
Estas son algunas de las mías:

Sacarme el carnet de conducir.- Con poco más de dieciocho años, la gran mayoría de mis amistades ya tenían el permiso de conducción y, las más afortunadas, hasta coche.
Yo no lo veía práctico y, para ser sinceros, tampoco me llamaba mucho la atención.
Mis padres no tenían coche. Siempre nos desplazábamos en transporte público y utilizábamos autocares o tren para los desplazamientos más largos.
Años después, por circunstancias de horario laboral, se me planteó de nuevo la oportunidad. Pues ni por esas. Me seducía más delegar la responsabilidad de llevarme de un lado a otro al conductor de turno mientras yo escuchaba música en mi walkman o me deleitaba con un buen libro.
Llegaron los niños. Mi costillo tiene carnet. Necesitábamos cambiar de coche. Con uno era suficiente.
Un día mi costillo tuvo un problema grave de salud que casi nos cuesta un disgusto. Él no podía conducir, lógicamente. Tuve que recurrir a la familia.
Ahí ya tuve que rendirme a la evidencia. Era necesario que pudiera conducir. Y me apunté a la autoescuela en unos horarios intempestivos, pues salgo tarde de trabajar, y en unas condiciones atmosféricas y de tráfico adversas. Teórico: a la primera. Práctico: cinco convocatorias; cinco suspensos (segundo y tercero injustos, pero bueno). Tres mil eurazos tirados.

Escribir un libro.- Antes de nacer los niños, era miembro de una asociación editorial que creamos varios miembros de una publicación local. Logré publicar dos relatos en tres años. Uno de ellos premiado. Cuando me lo propongo, puedo escribir algo más que digno. Mis principales fallos son estructurales y la ausencia de experiencias viajeras y facultativas para desarrollar una ficción ambientada en la realidad. Así que mi campo de acción se limitaría al terreno fantástico. Imaginación no me falta. Comencé, hace ya diez, años una historia. Duerme en los cajones esperando a que me digne trabajarla. Pero estoy segura de que la escribiré.

Viajar al extranjero.- Debo ser de las pocas personas que, hoy en día, lo más lejos que ha ido ha sido a Lanzarote. Me seducen otros destinos. Babeo cuando alguien cuelga las fotos de sus viajes o me narra cosas de otras culturas, costumbres de otros países... pero me asusta viajar. Perder el contacto, por muy provisional que sea, con el país en que nací. Es irracional, lo sé. Tampoco mi economía es que me permita hacer grandes planes. Pero siempre me escudo en esto e invierto ese dinero que no gasto en viajar en cosas prácticas del día a día. Me gustaría probarlo antes de que mis hijos lo hagan antes que yo.

Volver a subirme a un escenario.-  Una gran parte de la confianza que actualmente tengo en mi misma se la debo al teatro. Fue mi cura para absurdos/castradores complejos que tenía. Echo de menos la ilusión de acometer un proyecto común y darle vida sobre las tablas. Transformarme en otra persona y trabajar un personaje. Las anécdotas de los ensayos. Los nervios del estreno. La ausencia de miedos y esa sensación de que no existe más que lo que en eso momento dices y sientes mientras un foco te ilumina. El aplauso tras el trabajo, un abrazo cálido que te envuelve y reconforta y te ayuda a evaluar la ejecución de tu interpretación. Pero el nivel de entrega que exige lo hace, a día de hoy, incompatible con mi vida actual. Pero no lo descarto. ¿Alguien tiene un proyecto interesante?

Y vosotros, ¿qué tareas tenéis pendientes?

18 febrero 2014

La liga televisiva

Al igual que en el terreno futbolístico la liga tiene tres equipos destacados, dos especialmente para ser exactos, sobre los demás, la televisión en España tiene su propia competición si bien más feróz y desleal.
Dejando al margen a TVE, los derbys más sonados son entre las privadas, abanderadas por Telecinco y Antena 3 por aquello de ser las más vistas.

En los últimos años, la cadena de Mediaset adolece de contenidos de dudoso gusto y calidad, todo hay que decirlo, pero ocasionalmente sorprende y cuando lo hace suele ser de la mano de alguna serie o reality.
Por el contrario la cadena de Atresmedia, siendo más discreta, ha tenido el acierto de cuidar sus productos y asociarse, con buenos resultados, a productoras que le han reportado éxitos en los formatos de sus series.
Partiendo de esta premisa, cuando Antena 3 avanzó la programación de una nueva serie como "Velvet", creada por Bambú Producciones, responsable de éxitos como "Gran Reserva""Hispania" o "Gran Hotel", el éxito se daba por seguro.

Ayer fue la puesta de largo de "Velvet"  y, tras su visionado, voy a contraponerla con otro estreno con gran acogida en la cadena de Mediaset como ha sido "El príncipe".
Vaya por delante que, en tv, cine y literatura, está prácticamente todo inventado por lo que a la hora de acometer un proyecto de esta envergadura, imagino que lo importante, de cara al resultado, es la innovación a la hora de contarlo, su puesta en escena y un casting adecuado.

VELVET

Cuidada en los detalles de época, con un extraordinario casting, tiene que vendernos una historia de amor imposible entre distintas clases sociales.
Para que esto funcione, debe haber un conflicto dramático sólido y tramas paralelas que lo alimenten o se retroalimenten del mismo.
Aquí no hay conflicto.
Desde que conocemos a los protagonistas de la misma, Ana y Alberto, esa diferencia social no existe a la hora de que ellos construyan su historia. Ambos están juntos durante mucho tiempo, ambos se corresponden y entonces toque obligado de dificultad, a él le mandan a estudiar al extranjero para que olvide a la chica. Chica que espera noticias que nunca llegan y que sufre. Chico que regresa como sino hubiera pasado nada, y como recién caído no en la época que le ha tocado vivir, los años 50, sino como lo haría un chico de hoy (gran fallo). Chico que no entiende porque la chica no se alegra de su regreso. Chica que le reprocha la falta de noticias que, según el chico, si le han mandado y no ha recibido. Conclusión: se las han ocultado. Chica que busca las pruebas y las encuentra y esto abre camino para retomar la relación. 
Vamos, que están juntos y lo van a estar sí o sí. ¿Dónde está el misterio?.
Entra otro "conflicto". Los padres del chico le quieren emparejar con alguien más adecuado. Chico que tiene en pantalla más química con esta alternativa que con la que es el amor de su vida. Así que rechazo porque lo dice el guión. Él es fiel a su chica. Adiós conflicto.
Padre que tiene una visión del negocio distinta a la del chico. Discusión. Chico que decide renunciar. Padre que se suicida. Adiós conflicto.
Y así sucesivamente.
Vamos que en los próximos capítulos tendremos más escenas empalagosas, lagrimas afectadas con primeros planos innecesarios y pendiente de confirmar si la hija de las jefa de costureras es la bastarda del dueño de los almacenes y poco más.
Si, gran trabajo de vestuario, ambientación (aunque los cromas para la Gran Vía sean más falsos que un billete de 1000 euros), decorados excesivos (esos ascensores, por Dios) y personal que... ¡vive en dormitorios en el edificio del negocio! (vamos que han aprovechado los decorados de "Gran Hotel" pero bien).
La cabecera de la serie, especialmente esa canción en inglés, es horrible. Así como el exceso de apoyo musical innecesario en algunas escenas.
El nombre de las galerias no se lo cree ni el tato y el de la competencia, menos. Y este tipo de almacenes, que alguien me corrija si me equivoco, no ha existido jamás en España en el modo que aquí se presenta. Es decir, inverosímil.
Mención aparte la ausencia de química entre la pareja protagonista. Muy estética, pero que no transmite, especialmente Paula Echevarría que mantiene una distancia prudente en las escenas comprometidas e instala un muro entre ambos perceptible para el espectador.
Y Miguel Ángel Silvestre pues no actúa como un hombre de la clase social a la que pertenece, ni a la época que le toca interpretar. Una lástima. Es ver otra vez al "Duque" pero sin la voz ronca.
Aunque la recuperación de actores de la talla de José Sacristán, Aitana Sánchez Gijón, Natalia Millán y Tito Valverde bien merezca darle una oportunidad.


EL PRÍNCIPE

Por esta parte tenemos un conflicto real, la convivencia forzosa entre dos culturas distintas, la cristiana y la musulmana y un cuerpo de policia que vela porque esta se mantenga, aunque para ello no siempre actúe dentro de la ley.
Otra cosa es que los actores no trabajen bien  el conflicto, que da para largo y puede conseguir mejores resultados que los hasta ahora vistos.
Se le ha reprochado un mal uso del croma, que a mi modo de ver, no es cierto. Si no me lo dicen, creo que toda la serie se ha grabado íntegra en la barriada del Príncipe en Ceuta.
Que los decorados son poco creíbles ¿? pues... debo ser poco exigente porque me convencen.
Una cabecera de presentación impecable y una música que cautiva.
Aquí también tenemos historia de amor y bien conflictiva. Al margen de la distinta religión que los protagonistas de la misma tienen, esta el factor: ¿él está con ella por amor o la está utilizando?. Por otra parte, ella está prometida y sin embargo no puede evitar sentirse atraída por él. Aquí sí hay química y tensión sexual no resuelta cuando ambos personajes están juntos.
A parte de protagonistas guapos y jóvenes como Álex González y Rubén Cortada, hay ganas de entregarse en sus papeles, de hacerlos creíbles. 
Y hay un peso pesado como José Coronado  que hace sólido el proyecto con cada una de sus intervenciones.
Los secundarios, menos conocidos, también ayudan a construir el escenario y esto, con el tiempo, y algo más de acción en las tramas, puede convertirla en un gran éxito.
Además la historia es interesante, tiene intriga y engancha.
Su gran handicap es que la emite Telecinco. Que no se le perdona que tenga una protagonista que tenga una belleza innegable, Hiba Abouk,  a la que se le critica absolutamente cada gesto.

Lo único bueno que comparten ambas es las ganas de renovar la forma de contar historias en la televisión española actual. De que algo está cambiando en nuestra industria audiovisual y que, aún española, se juega en primera división y es una gran oportunidad para futuros proyectos que den cabida a muchos y muy buenos actores que tenemos aún por descubrir.

13 febrero 2014

The forest

ACTUALIZADO

Segundo trabajo de estudio del grupo Trees die standing, que verá la luz el próximo 28 de febrero tras una intensa y original campaña de crowdfunding movida por el vocalista del grupo, Jacobo García.
La versión digital del album ya está disponible en primicia, para todos aquellos que contribuyeron a hacer posible su edición.
En este enlace, podéis escuchar un remix de todas ellas: http://youtu.be/1A0A1hv_fz8
Potentes guitarras, buena voz y arreglos muy acertados a excepción de "Broken Toy" quiza el único tema que menos me gusta del disco.
Tras varias escuchas, paso a comentaros un poco mis primeras impresiones.

A diferencia de su primer album, "Update the world", que podeis escuchar en Spotify, "The Forest" intenta abarcar distintos estilos dentro del género rock y se nota. No hay esa uniformidad que caracterizaba al primer disco.
"The forest" es una búsqueda, una exploración constante con temas que si beben de ese primer trabajo como "Soldiers of the World", y nuevos estilos como "Nobody is perfect", ,Another Step" y "Everything will be all right".
Hay reminiscencias de The Rasmus, especialmente en las guitarras de "Say goodbye", muy en la línea de las de ese grupo en su canción "Best days of my life".
Encontramos también cuatro temas que entran desde la primera escucha y que no nos dejan indiferentes: "Trees die standing", "Nothing but love", "Judgement Day" y la balada del disco, "Break me in case of fire". Esta última, con diferencia, mi favorita.
Sin embargo, para promocionarse, han elegido un tema que rompe totalmente con todos los anteriores, "Stop", muy bueno, pero que se hace extraño entre los demás, como fuera de lugar. Con esta canción me sucede lo mismo que con la de "Top of the world" de Imagine Dragons dentro de su album "Night Visions": no me pega.
Pienso que "Nobody is perfect" hubiera sido una extraordinaria tarjeta de presentación o incluso "Trees die Standing".
Si os apetece escucharlos en directo, la mejor manera de valorar a una banda, conocer y disfrutar su música, el próximo viernes 28 de febrero estarán en la sala Thundercats, a partir dels 22 horas.
La entrada es libre y allí    son 5 euros si os gusta lo que escucháis, que estoy segura de que sí, podréis comprar este disco en CD y la camiseta promocional.
Un empujoncito al rock patrio. Estos chicos lo valen y se lo merecen.


06 febrero 2014

Reencuentro en la torre

Subió a lo alto de la torre para gritar su descontento, enfrentándose al viento que ensordecía sus palabras.
Las lágrimas cubrían su rostro moreno mientras, en un intento vano de imponerse al dolor, levantaba sus amenazadores, aunque humanos, puños al cielo.
El mar furioso se estrellaba contra las rocas, elevando el agua por encima de las crecidas olas en multitud de gotas que se adhirieron a sus ropas mojándolas en una caricia fría y salvaje que le recordó la inutilidad de su furia.
Fue bajando los brazos despacio, mientras su crispado rostro se contraía por la angustia de la desesperación y la impotencia, haciéndole gemir como un niño abandonado entre la multitud.
Solo que aquí no había gente, nadie que pudiera acudir a ayudarle.
Ninguna voz intentaría calmarle.
Nadie.
Solos él y su pena.
Y la mar.
Esa mar inmensa que bullía alrededor de la alta torre donde se encontraba.
Inesperadamente, una luz cegadora le sobresalto haciéndole encogerse instintivamente sobre sí mismo al tiempo que sonaba un trueno que hizo retumbar el cielo como si estuviesen cayendo sobre él toneladas de piedras.
Sintió temblar el suelo bajo sus pies por la intensidad del ruido y a punto estuvo de perder el equilibrio, que mantuvo, casi milagrosamente mientras caminaba hacia la escalera para descender hasta la entrada, más próxima al suelo y que se le antojo mucho más estable.
Como por ensalmo su dolor, su rabia, su llanto, su desesperación, habían sido sustituidas por un miedo irracional e inevitable.
Otro relámpago rasgó el cielo que había sucumbido a una oscuridad más propia de la noche, ofreciéndole una fugaz vista de un mar que ahora se revelaba negro como la tinta, agitado por enormes lenguas de agua que alcanzaban una altura cada vez mayor.
El trueno que hubo a continuación, le arrancó un grito de la garganta que hasta a él mismo le resultó inhumano por su sonido.
Se abrazo las rodillas, encogiéndose sobre sí mismo, apoyándose en la pared del primer escalón.
Comenzó a temblar sin control, casi al mismo tiempo que el suelo, cuando notó gravilla cayéndole sobre la cabeza y el crujir de las piedras de la torre con cada embestida de agua.
Su mente le instaba a salir de allí de inmediato, pero su cuerpo no le respondía, estaba agarrotado. Apenas se atrevía a entreabrir los ojos para mirar hacia la oscura bajada, que oscilaba de izquierda a derecha, transmitiéndole una inmediata sensación de mareo que se transformó en una náusea que apenas pudo contener.
Su respiración comenzó a ser más agitada, como la de un pez que boquea fuera del agua en busca de oxígeno.

- ¡Claudio!, ¡Claudio!

Se sobresaltó. Alguién había gritado su nombre. Intentó escuchar, pero sólo le llegaba el eco amplificado de las olas y el retumbar del trueno, cada vez más intenso.

-¡Claudio!, ¡Claudio!

Otra vez. Ahora, aunque aún lejano, Distinguió su voz.

- ¡Aquí! - se oyó contestar - ¡Aquí! ¡Arriba!

Y entonces distinguió una luz que oscilaba en la escalera. Una sacudida en el suelo y el ruido de piedras cayendo en la estancía abierta de la torre donde antes había estado asomado al mar vomitando su rabia, le sacaron de su rigidez y comenzó a bajar con torpeza, a tientas, los escalones.
Sintió la estructura de la pared, fría y húmeda por el agua, temblar bajo sus manos. Otra vez sintió como si alguien le estuviera robando el aliento al tiempo que cada latido de su corazón se aceleraba martilleándole los oídos hasta convertirse en un zumbido.
Y entonces vio su rostro, iluminado por la linterna que portaba y, olvidado todo dolor, toda rabia, una sonrisa de alivio, casi una mueca en su cara demudada por el miedo, le impulsó a abrazarle.

- ¡Claudio! ¡Hijo! Por Dios... ¿estás bien?
- Sí papá - acertó a decir apenas mientras se cobijaba en los brazos de su padre. El mismo padre con el que había tenido un duro enfrentamiento por la mañana en el que, incluso, habían llegado a las manos.
- Aquí corremos peligro. Vamos abajo. Rápido. Dios mío... ¡pero si estás empapado y temblando!
- Papá yo... yo...
Su padre, por toda respuesta lo apretó contra su pecho firmemente, como si de un niño pequeño se tratase. Después, le hizo pasar su brazo izquierdo en torno a sus hombros y le conminó a bajar.

Su corazón comenzó a latir más pausado y su respiración, a cada paso, pese a la larga bajada que tenían por delante, se hizo más lenta. Sólo un ligero dolor de cabeza, que después se transformaría en migraña, le recordó el amargo sabor del miedo que había pasado.
Pero él, había venido. Pese a todo había venido.

- Por un momento... - comenzó a decir - pensé que la torre caería
- ¿Ésta torre? - preguntó su padre mientras recorría con sus ojos la piedra que los envolvía - Tiene unos extraordinarios cimientos. Lleva en pie más años de los qué tú y yo juntos tenemos y, con toda seguridad, permanecerá en pie cuando tú y yo nos vayamos de este mundo.
- Pero se estaban cayendo piedras... y la tormenta... - y como para dar más énfasis a sus palabras, un nuevo trueno se dejó oír ahora, aunque algo más lejos o, al menos, eso le pareció a él.
- Anda, vamos, que parece que ha pasado lo peor y tu madre estará preocupada.

Cuando llegaron abajo, se oían ya lejanos los ecos de trueno y la lluvia había cesado, aunque la mar, seguía muy picada.
Claudio no pudo evitar echar la vista a las alturas.
Tal y como había afirmado su padre, la torre permanecía en pie, desafiante, dejándose acariciar por el agua y el viento, inalterable. Claudio, no pudo evitar sonreir mientras volvía los ojos emocionados a su padre y musitaba un penitente "Gracias".



04 febrero 2014

Legado en los huesos

Continuación del libro "El guardián invisible", que también reseñé en el blog, "Legado en los huesos" es la segunda entrega de la "Trilogía del Baztán" de la autora Dolores Redondo.
Al igual que su antecesora, está mal calificada como novela policiáca o negra pues si bien la protagonista es policía, la trama principal, como ya sucediera en el primer libro, se ve solapada por la historia familiar y la mezcla con elementos de las leyendas vasco-navarras. Por ello, su mejor descripción sería la de novela de intriga, que la mantiene y consigue a lo largo de la narración, si bien permitiéndose multitud de licencias.
De nuevo regresamos al valle de Baztán, concretamente a Elizondo, el pueblo natal de la protagonista, a raíz del juicio contra el padre de Johanna Márquez, por el asesinato de la misma, que se desarrolló en el primér libro.
En su desplazamiento a la sala donde va ser juzgado, el acusado termina suicidándose de forma salvaje dejando una nota para Amaia, la inspectora que llevó la investigación del asesinato de su hija y actual jefa de homicidios, en la que sólo hay una extraña palabra escrita en su etimología original: "tarttalo".
Con este potente arranque, cualquiera auguraría un libro lleno de un ritmo más trepidante y mejorado en el aspecto de la investigación a diferencia  del anterior. Lamentablemente, no es así.
Una vez más, la trama personal paralela de la vida de la protagonista, absorbe gran parte de la atención de la historia, eclipsando enormemente la investigación policial que, pese al empeño de la autora, no consigue la verosimilitud necesaria para sentirla real.
Existen algunas incongruencias temporales que empañan una evolución ágil de la historia por el desacierto en la elección de los apellidos del equipo policial de Amaia, que llevan a confusió.
Incluso hacia el final de la historia, hay un grave error al respecto, cuando se solicita que uno de ellos se desplace a Pamplona cuando se encuentra en Elizondo, a unos 30 kilómetros de distancia según hemos sabido con anterioridad, y que aparece sin más en la página siguiente obviando este dato !!!!.
Al final de "El guardián invisible", Amaia descubría que estaba embarazada. Este comienza poco antes de dar a luz, continuando con la posterior baja por maternidad de la protagonista durante la que sucederán hechos que conectan el suicidio del principio con el caso del primer libro, y otro que se inicia en esta historia.
Lógicamente la situación personal de la protagonista no es la misma. Ahora tiene la responsabilidad de la maternidad, muy bien perfilada, con esos matices de autoreproche que sentimos las madres trabajadores de no estar a la altura de semejante reto. Bien establecidos los problemas que surgen en la pareja con esta situación pero poco aprovechados. A veces resulta poco creíble que, con el pasado de la protagonista, afronte la maternidad y el trabajo tan eficientemente, máxime cuando las connotaciones del nuevo caso comienzan a tener tintes de ser algo personal contra ella y su familia.
Entra en juego de nuevo esa aterradora madre del primer libro, acechante, de la que se nos van mostrando aspectos más terribles de su personalidad y vida y sin embargo, quizá el abuso de los mismos, pierde su efectividad como elemento de angustia, tan palpable en el primer libro.
También la reaparición de algunos personajes familiares del primer libro en este, resultan inverosímiles si tenemos en cuenta la situación que viven en la actualidad y como acabaron en la primera parte. Nos faltan datos. O los que nos da la autora, no son suficientes para justificar.
Aquí la naturaleza, el bosque, cobra protagonismo como un personaje más pero inquieta de una forma muy "impostada", no consigue la grandeza devoradora del primer libro.
Es como si Dolores hubiera concebido algo más grande y en la edición final le hubieran recortado pasajes por lo que la historia, queda coja.
Intenta introducir un elemento personal desestabilizador en la vida de pareja de la protagonista con la figura del juez Markina pero, mientras las reacciones de ella están explicadas de cabo a rabo, desconocemos el origen de la naturaleza de los sentimientos del juez hacia Amaia y el por qué de su interés pese a la situación personal de la inspectora y sus continuos rechazos.
Hay exceso de reiteraciones en la parte de la investigación sobre todo lo que hace referencia a la dificultad de coordinar la información entre los distintos cuerpos de seguridad de Estado.
La primera vez, queda bien, incluso puede ser una crítica velada. La segunda suena a excusa y la tercera ocasión, directamente, no nos la creemos, porque hay un punto donde todos ayudan a todos. Incongruente, pero cierto.
Se echa de menos el factor mágico tan bien trabajado en "El enemigo invisible", presente aquí igualmente pero más como factor supersticioso que con la lógica naturaleza de una fuerza por encima de todo de la que, se supone, Amaia es capaz de llevar al plano real.
El final es precipitado y confuso y tras el mismo uno se queda con la pregunta: "¿y ahora qué?" en los labios.
Mucho tiene que dar la vuelta la historia para que la última entrega cierre adecuadamente lo que se perfilaba como una gran trilogía.

Calificación: Bien
Entretenida, curiosa en algunos aspectos, pero plantea muchas más dudas de las que resuelve.
Lo mejor: Una vez más, cuando se retrocede en el tiempo y sabemos más de la extraña madre de Amaia; La leyenda, aunque muy mal aprovechada en esta ocasión;
Lo peor: su parte policial, poco creíble pese al esforzado trabajo de la autora; la relación? de Markina con Amaia; el "autor" de los crímenes y sus motivaciones de manual; que no se haya sacado mucho más provecho al factor paranormal que tan buenos resultados dio en la primera entrega.

30 enero 2014

El último asalto

Podrá gustar más o menos.
Podrá parecernos más o menos soberbio.
Podra pararecernos pedante o irritante.
Lo que nunca ha conseguido Pedro J. Ramírez es dejarnos indiferentes.
Personalmente, yo he sido una fiel seguidora suya desde mi época estudiantil, cuando entonces era el director de "Diario 16", consiguiendo dar una imagen renovada, fresca e informativa a un rotativo que estaba condenado al cierre.
De poco sirvió su validez profesional pues su investigación sobre los GAL, durante el gobierno de Felipe González, le llevo a su cese como director del periódico y a ser víctima de una campaña de desprestigio personal mediante la aparición de un video, grabado con cámara oculta, donde aparecía manteniendo relaciones sexuales "fuera de lo habitual" y distribuido anónimamente.
A pesar de este duro golpe contra algo tan sagrado y reconocido constitucionalmente como "derecho a la intimidad", resurge con fuerza creando en 1989 el diario con mayor tirada en España, pionero en el periodismo de investigación, "El Mundo", a cuyo mando ha estado la friolera de 25 años hasta ser, de nuevo, destituido de forma sorpresiva en la tarde de ayer.
Propulsor de una forma de ejercer el periodismo agresiva y hasta sus últimas consecuencias en la búsqueda de la verdad, a él se deben la difusión informativa de los mayores escándalos de la sociedad política y monárquica producidos en los últimos años en España, hecho que le ha granjeado no pocos enemigos entre compañeros de gremio.
Lejos de arredrarse, usaba como tribuna su "Carta" de los domingos para enviar señales que despertasen a la aletargada sociedad española y de prudencia contra aquellos que iban dirigidas.
Encomiable la elección de sus citas diarias en la cabecera de su periódico, toda una declaración de intenciones a los ojos de los lectores más avezados.
Si bien ha pecado en no pocas ocasiones de nadar y guardar la ropa, estoy convencida que no tanto por miedo como por seguridad de la fuente/s de que se nutría, inició a finales del año pasado una renovación en la forma de ofrecer la información de su diario beneficiándose del uso de las redes sociales y las nuevas tecnologías y contando, como pocos, con la siempre constructiva aportación de sus lectores, tanto la crítica (ésta más si cabe) como la favorable, y consolidando su alianza informativa con otros medios que trabajan en su misma línea editorial como Libertad digital.
Tengo el convencimiento de que él ya tenía asumido que esto iba a suceder, más bien pronto que tarde, y que pese a que algunos hoy den palmas con las orejas por haberlo quitado de "circulación", en realidad está preparando un último combate, más elaborado, más eficaz y contundente del que deseo salga victorioso.
Nada tiene que perder.
Le quitaron su intimidad.
Le robaron su tribuna de opinión/ información hasta en dos ocasiones.
A la tercera, va la vencida!!!



24 enero 2014

PALABRA DE AUTOR: Emilio Casado

Por primera vez, después de casi diez años habitando en soledad esta buhardilla, he recibido una grata visita, virtual, pero visita. Y he aprovechado la ocasión para dar salida a una de esas cosas pendientes que uno quiere hacer en la vida antes de morirse.
Siempre he estado muy ligada a la literatura en general, y la escritura en particular.
Escribir para mis padres, no era una opción seria de ganarse la vida, ni mucho menos convertirme en actriz cuando así me lo planteé al descubrir el mundo del teatro.
A medio camino, había un trabajo que no me disgustaba: el periodismo.
Para cuando me planteé esa decisión en firme, y por circunstancias que no vienen al caso, no pude estudiar ni prepararme para ejercer.
Dentro de ese oficio, siempre he admirado al periodista que realiza una entrevista: tiene la oportunidad de estar cerca de una persona conocida a la que admire y saciar su curiosidad, al tiempo que informa de sus impresiones y del resultado de las mismas a sus lectores.
Hoy, al menos en el tiempo que le dedique a escribir este post, voy a convertirme en periodista para saciar mi curiosidad y presentaros a un autor que lleva a sus espaldas dos novelas publicadas y una en preparación: Emilio Casado.
Hace algunos año y por mediación de otro escritor y amigo, Francisco Arsis, autor de "El pasajero del tiempo", reseñada también en el blog, me llegó una solicitud de amistad por Facebook de Emilio.
Este escritor madrileño por aquel tiempo, el acababa de sacar su primer libro, "Crónica insignificante", y yo me dediqué a conocer un poco más  a la persona que había tras el autor.
Gratamente sorprendida por su cercanía, sus gustos musicales (algunos de ellos comunes), y lo fácil que era mantener conversaciones virtuales con él, tuve el privilegio de seguir los pasos que dio para dar a luz al que sería su segundo libro, "Nina", que ya sólo por el título me atrajo (me evocaba uno de mis personajes teatrales más queridos), así como los fragmentos con los que nos obsequiaba desde su página, alimentaron mi sed de conocer la historia que vio la luz por fin en diciembre del 2013.
Quedé impactada por su fuerza, su estilo y la demoledora historia hasta el punto de adquirir su trabajo anterior, que hasta entonces desconocía. Tras su lectura puedo afirmar, con toda seguridad, que estamos ante un autor solvente, digno de ser conocido y reconocido por su buen hacer.
A fin de poner mi pequeña aportación al proceso, le invité a responder unas sencillas preguntas para publicarlas en el blog.
Sin dudar, me ofreció todas las facilidades del mundo y hoy, comparto con vosotros la experiencia y os animo a conocerle un poco mejor y a que, si aún no lo habéis hecho, os asoméis a conocer sus trabajos.
Estoy segura de que os resultará gratificante.

  Tu primera novela publicada es “Crónica Insignificante”. ¿Comienza con ella tu andadura narrativa o tiene precedentes?
Con 20 añitos o así escribí otra, «El rey de bastos». Si quisiera hacer algo con ella, y teniendo en cuenta lo listo y exigente que me he vuelto en estos años, necesitaría un buen lavado de cara.

En poco más de dos años has publicado una segunda novela, “Nina”, ¿eres de esos autores que siempre tienen una historia esperando en el cajón o de los que parten de una hoja en blanco cuando comienzan un nuevo proyecto?
En el tiempo en el que escribes una novela, si estás medio despierto, aparecen siempre las ideas nuevas.
Verás, nada más terminar «Crónica  insignificante» comencé un proyecto nuevo:  «Asesinos de Serie». El asunto es que, cuando llevaba casi doscientas páginas, «Nina» vino a mí. Con mucha insistencia. Conclusión: tuve que dejar inmediatamente aquel proyecto para poder ponerme al 100% con «Nina». Segunda conclusión. «Asesinos de serie» descansa, a medio terminar, en un cajón. Esto nos lleva a otro problema: Antes de terminar con «Nina» ya tenía en la cabeza una idea que casi era capaz de quitarme el sueño. Tercera conclusión: después de acabar Nina, en lugar de retomar «Asesinos de serie» comencé un proyecto nuevo. Así que ahora estoy metido hasta las cejas en mi nueva novela y «Asesinos de serie» me mira con gesto triste desde su cajón entreabierto.
De cualquier manera, era un proyecto que me gustaba mucho, así que es una historia que, de una forma o de otra, terminaré.

El nombre del protagonista de tu primer libro es Marcelo Suelas. Por la deriva de la historia, podemos llegar a intuir por qué decides llamarle así. Pero en tu segundo libro, la protagonista se llama Martina, sin embargo, en lugar de utilizar el diminutivo “Tina” usaste el de “Nina”. ¿Por qué?
En realidad, el primer diminutivo que acudió a mi cabeza fue el de Nina, y me enamoró, así que lo que me tocó hacer después fue encontrar un nombre al que asignárselo. Martina me pareció genial. Los diminutivos, al fin y al cabo, son maleables y cambiantes, dependen mucho de la dicción de los hermanos pequeños.

Ambos personajes son de algún modo “perdedores” en la vida y “víctimas” de sus decisiones y/o acciones. ¿Qué tienen en común contigo como persona? ¿En qué se diferencian?
Nina y Marcelo tienen en común solo una cosa, tan simple como fundamental: los dos han salido del mismo sitio. 
A medida que escribía «Nina» he tenido tiempo de pensar en muchas de las cuestiones que afectan a mi escritura y una de ellas, sin duda de las más importantes, es el tema que trato en mis narraciones. Creo que el concepto de la justicia y de la validez o invalidez de las acciones y decisiones que tomamos es una de las cuestiones que más viene a visitarme. Casi diría que, a veces, me obsesiona.
Creo que este es el eje central sobre el que giran las dos novelas: decisiones, acciones, responsabilidades, castigos, beneficios…  Si te planteas unas cuantas preguntas sobre «Crónica insignificante» o sobre «Nina» seguro que, alrededor de la mayoría de ellas, orbitan los términos «justo» o «justicia».
                Al hilo de esto, creo que, casi con toda seguridad, el título de mi próxima novela, para no perder la costumbre, será: «Justicia» o una frase corta en la que se incluya esta palabra. (Esto es una primicia; aunque de aquí a que la termine me reservo el derecho a cambiar de opinión es este aspecto). :D 

¿Cuándo decides autopublicar tus novelas y por qué? ¿Es tan difícil acceder a que te publique una editorial?
Después de varios rechazos te vas haciendo a la idea de que autopublicar es la única posibilidad que te queda. 
Hoy en día está Amazon, que no es que sea ninguna panacea  pero es el único derecho al pataleo que nos queda. Y además te proporciona lectores que, al menos es mi caso, es uno de los alicientes más importantes, uno de los motivos que hacen que escriba.
Acceder al mundo editorial, hoy por hoy, es prácticamente imposible. Estamos hartos de cruzarnos con esta afirmación en prensa, en televisión, en Facebook, en tertulias con amigos... Lo que no tengo del todo claro es si, de verdad, asumimos su significado: «Prácticamente imposible» significa justamente eso: PRÁCTICAMENTE IMPOSIBLE. Y hay que entender que eso  viene a significar que consigue publicar uno de cada dos mil o tres mil autores.
Y eso es muy poco.

¿Sigues alguna metodología para escribir tus historias? (Documentarte, desplazarte o visitar lugares de los que vas hablar, entrevistar a personas que ejercen los oficios que luego tienen tus personajes, contar historias que sabes modificando los nombres de sus auténticos protagonistas) ¿o prefieres que la historia fluya a partir de una idea, una anécdota o un hecho real?
Mi metodología consiste en observar e interiorizar. Poco más. Observo comportamientos, reacciones, historias, movimientos… todo lo que suceda a mi alrededor. Después, cuando escribo, simplemente hurgo en mi cerebro a ver qué es lo que encuentro.

Te mueves bien en el género de la comedia negra y el thriller, incluso tienes talento para el relato de terror. ¿Qué géneros te gusta leer?. ¿Cuáles son tus autores favoritos?
He leído de todo, de muchos géneros. Como con la música, he pasado por muchas etapas. De cada género o de cada autor se pueden extraer enseñanzas provechosas. No tengo autores favoritos de la misma manera que no tengo músicos favoritos porque eso podría suponer caer en la peligrosa tentación de excluir a otros sin darle la oportunidad que merecen.

Afortunadamente tus dos novelas han tenido muy buena acogida entre los lectores, siendo la mayoría críticas favorables. ¿Eso ayuda o acomoda a un escritor?
Procuro no tomarme demasiado en serio las alabanzas y hacer algo más de caso a las críticas. Pero, sobre todo, procuro ser muy exigente conmigo mismo. Creo que la única manera que uno tiene de avanzar realmente en la vida es a través de  la autocrítica sincera y severa.

 Actualmente estás trabajando en tu próxima novela. ¿Podrías adelantarnos un poco algo sobre su trama?
Es una novela coral, con historias entrelazadas, en la que hablo de la situación en la que se encuentra hoy en día esta cosa tan compleja que llamamos sociedad. Una especie de radiografía transversal. Tiene ingredientes de thriller y de postal costumbrista. Es un proyecto que me tiene completamente absorto.
La trama es secreto de estado.

¿Te gustaría que tus historias se llevasen a la gran pantalla? En caso afirmativo, ¿firmarías tú el guión o te limitarías a supervisarlo?
De guiones aún no entiendo, aunque nunca es tarde para ponerse a ello.
Es algo en lo que he pensado alguna vez. Marcelo Suelas sería Quim Gutiérrez o Eduardo Noriega… creo que mejor Quim Gutiérrez. Nina sería Leonor Watling o María Valverde o Ariadna Gil… o María Dolores de Cospedal… qué sé yo...
Me encantaría ver a Marcelo o a Nina en la gran pantalla, claro que sí. Sería una experiencia genial y seguro que me forraría, que, al fin y al cabo, es de lo que se trata.

22 enero 2014

Crónica Insignificante

Acabo de terminar el que fuera el libro que dio a conocer a Emilio Casado"Crónica insignificante" , y sólo puedo decir que estoy admirada de la versatilidad de su autor para moverse en distintos géneros.
Si en su segundo trabajo, "Nina", también reseñado en este blog, nos presentaba un thriller negro, en "Crónica insignificante" nos introduce en una comedia negra, muy en la línea de los buenos libros de Eduardo Mendoza.
El protagonista, Marcelo Suelas, es un retrato veráz de un tipo corriente y anodino, cuarentón, recién separado, con un trabajo nada especial y que ve a su hija en el régimen establecido por su ex mujer.
Esto lo convierte, desde el principio, en un personaje cercano, entrañable con el que empatizamos de inmediato.
Para colmo de males, sus recursos económicos le obligan a renunciar a vivir independiente por lo que regresa a vivir a casa de sus padres ocupando el mismo cuarto que le vio crecer y que su abnegada madre mantiene intacto desde que él lo abandonase para casarse.
Y pese a todo, es un tipo que sabe reírse de sí mismo, que nos contagia su ironía y con el que no cesamos de disfrutar en todas y cada una de sus calamidades.
Es el extraordinario retrato del personaje y todas y cada una de sus circunstancias personales, laborales, familiares y sentimentales lo que hace significativamente amena su lectura, convirtiéndonos, sin darnos cuenta, en cómplices silenciosos que elevan la rutina al grado de aventura cotidiana moderna.
Plagado de personajes muy bien estructurados y reales como la vida misma, de situaciones que, en mayor o menor medida, pueden fácilmente compararse con episodios similares nuestros, nos transformamos en Marcelo. Lo sentimos dentro. Es algo mágico de lo que pocos autores pueden vanagloriarse y que Emilio Casado consigue con esta historia.
Pero todo lo bueno acaba, toda acción tiene su consecuencia y, en el caso de Marcelo, llega un momento en que de pronto, sentimos que algo ha sucedido, que algo ha cambiado.
Imaginad por un instante que os encontráis disfrutando plenamente de de algo, nada especial ni ostentoso, pero que os hace felices. De repente, suena el teléfono y acudís a cogerlo aún con una sonrisa en la cara que, poco a poco, inevitablemente, se os va borrando del rostro a medida que escucháis la noticia que os da vuestro interlocutor, hasta el punto deque se os cae el auricular de las manos y os encontráis en un estado de shock, perdidos y momentáneamente  desconcertados y sólo acertáis a decir: "¿Cómo?"
Igual sucede en un momento de esta historia.
De repente, un giro inesperado lo transforma todo y nos pilla desprevenidos. Hasta tal punto nos hemos introducido en el relato que nos sucede como al protagonista: nos quedamos en blanco.
Un tanto para el autor, que nos ha manipulado hábil e inteligentemente, tal como hace el personaje de Bruno Montalvo con Marcelo Suelas.
Y volvemos de golpe a la realidad.

Nota: Notable alto.
Para los amantes de la ironía delirante. Altamente recomendable.
Lo mejor: su protagonista; La ironía y el humor negro que plagan la historia; Todos y cada uno de los personajes que orbitan en el mundo de Marcelo especialmente su madre; La comida dominical con el párroco del barrio;
Lo peor: que el giro abrupto de la historia, pese a su genialidad narrativa, cambia el tono del relato desvirtuando un poco a algunos personajes.

Si tú también quieres sentir cómo es Marcelo Suelas, pincha en el enlace para comprarlo a un precio de auténtico regalo aunque, ni mucho menos, del que realmente vale:
Para ebook:
http://tinyurl.com/Cronicainsignificantedigital
En papel:
http://tinyurl.com/Cronicainsignificantepapel