13 mayo 2015

El grito de la tierra

Con este título se cierra la maravillosa trilogía de Sarah Lark sobre Nueva Zelanda iniciada con "En el país de la nube blanca".
Un reencuentro con ese estilo literario con reminiscencias de las mejores historias de toda la vida y sin los tabúes de entonces, lo que actualiza el género y lo mejora indudablemente.
Viajamos a los años anteriores a la Primera Guerra Mundial acompañando a las descendientes de las protagonistas del primer libro, siendo testigos de cómo ha evolucionado desde la llegada de aquellas la vida en la colonia inglesa: el comercio, las comunicaciones y la gestión de las haciendas ganaderas así como las explotaciones mineras.
El estallido de la I Guerra Mundial afectará indirectamente la hasta entonces tranquila vida de los que emigraron y cuando llegue de nuevo la paz, todo habrá dado un giro inexorable en sus costumbres y sus vidas.
Para narrarlo, seguimos los caminos de Lilian y Gloria, hijas de las nietas de las protagonistas del primer libro, que con la mejora de las comunicaciones entre las islas y Europa, tendrán acceso a una educación en Inglaterra que les facilitará su futuro.
Pero esta decisión repercutirá de forma distinta en ambas chicas.
Mientras que para Lilian, una joven vivaz e inquieta se convierte en una aventura similar a la de las novelas que gusta de leer, para Gloria, más apocada y arraigada a la tierra que la vio nacer, se convertirá en un castigo del que no dudará en huir para regresar a su hogar, aunque el precio a pagar sea un auténtico descenso a los infiernos.
Gracias a estas dos personalidades tan opuestas, disfrutamos de un amplio abanico de matices que enriquecen la historia a medida que se desarrollan los sucesos, a los que se incorporan todos los personajes de los libros anteriores completando una epopeya que mantiene el interés hasta su última página.

Nota: Sobresaliente
Para los amantes de las grandes sagas familiares.

Lo mejor: El personaje de Gloria; la increíble magia que rezuma de sus páginas cuando se habla de los maoríes; la recuperación del personaje de Gwyneira.

Lo peor: Esa desconexión que se produce entre algunas partes de la historia que rompen abruptamente el ritmo de la narración.

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