Cosummatum Est: Versos, canciones y trocitos de carne (III)

Si hay algo grato en una buena experiencia gastronómica, a parte de que la comida te la sirven y uno no tiene que cocinarla, para variar, es ir degustando todos y cada uno de los platos, su elaboración, su sabor y dejar sorprenderse al paladar con cada nuevo bocado saciando, ya no sólo el alma, sino el espíritu.
Si además cuando llegan los postres, estos no sólo están a la altura del resto de manjares sino muy por encima, elevando la experiencia al grado máximo, ese deleite se graba a fuego en nuestra memoria como experiencia digna de volver a repetirse.

"Consummatum est" es, sin lugar a dudas, ese postre, ese broche extraordinario de la trilogía del indiscutible heredero del género negro español: César Pérez Gellida.  Como aval y garante, le prologa el más grande en estas lides : Lorenzo Silva. Ahí es nada.

Tras los acontecimientos que cerraron "Dies irae", el libro abre la acción en la lejana Islandia  donde Augusto Ledesma ha acudido para vengarse de la persona que traicionó a Orestes. Inicia así una escalada de crímenes sin tregua por toda la geografía europea donde, la evolución de su conducta sociópata, ya no precisa de una víctima de un determinado extracto social a la altura de su inteligencia sino de cualquiera que pueda satisfacer el placer que le otorga provocar la muerte para inspirar su obra. 
A su búsqueda, se incorpora Ólafur Olafsen, comisario islandés en horas bajas que se toma como algo personal los asesinatos cometidos en su tranquilo país.
Una de las víctimas resulta ser hija de un embajador que ordenará que la investigación sea llevada a cabo por la INTERPOL y dirigida por el jefe de la Unidad de de búsqueda Internacional de Prófugos, Robert J. Michelson, viejo amigo del padre de Erika y que solicitará la intervención de todos los que, hasta ese momento, han trabajado en el caso: Ramiro Sancho, Grazia Galo, Ólafur y Erika en calidad de psicóloga. Juntos, intentarán estrechar el círculo en torno a un asesino que no sólo se ha llevado por delante a personas sino sus vidas personales en su intento por frenarle.
La obra casi está finalizada. ¿Podrá Augusto concluírla y conseguir la inmortalidad que busca? . ¿Podrá Ramiro Sancho cerrar este escabroso capítulo de su vida y conseguir paz?

Rozando casi las 700 páginas, nos embarcamos en el trepidante desenlace de una trilogía que, lejos de perder fuelle, alcanza en esta tercera entrega final su  ritmo más eficaz, aún mayor que en el de sus predecesoras, motivado por sucesos que, sin tregua, se van desencadenando capítulo a capítulo, guardándonos además una sorpresa inesperada en relación con uno de los personajes de la segunda entrega y que tuvo una estrecha relación con Augusto.
Una persecución vigorosa donde los contrincantes miden sus fuerzas como iguales hasta culminar en una de las mejor descritas, literariamente, persecución policial que nos deja angustiados y sin aliento y que sentimos en nuestras carnes como propia.
Y como guinda, el duelo, anhelado, deseado y al mismo tiempo temido que concluye dejándonos el sabor inolvidable de una HISTORIA con mayúsculas.

Calificación: Sobresaliente.
Toda una clase magistral de narrativa policiaca audaz, ágil e inteligente.

Lo mejor: La profundicación en el universo de Augusto Ledesma; el extraordinario desarrollo de los nuevos personajes que encajan a la perfección en el entramado tejido por los que nos han acompañado desde el principio; el seguimiento/persecución de Augusto en Valladolid en una versión perversa del gato y el ratón.

Lo peor: Tal y como el propio autor comenta en su nota final, el desarrollo judicial del caso, tan lejano de la idea de justicia que todos tenemos y tan tristemente real.

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