18 octubre 2007

Desapareció una noche

Hay relatos estremecedores por la crudeza de los hechos que narran y que forman parte de una realidad social a la que una gran mayoría somos ajenos o a la que nos acercamos através de una película sin sospechar o mejor dicho, sin querer creer que la realidad supera con creces la ficción. Eso es "Desapareció una noche".
Dennis Lehane, como ya hiciera con su anterior trabajo "Mystic River", genialmente llevado a la pantalla por el extraordinario Clint Eastwood, compone una ficción en cuanto a protagonistas pero no con la historia, estremecedoramente real e inspirada en los oscuros ambientes que el autor bien conoce. De hecho, ha sido llevada al cine por Ben Afleck con el título original "Gone baby gone" y en Gran Bretaña ha sido prohibida su proyección por las similitudes con el caso Madeleine. Pero que nadie espere aquí saber que le ha sucedido a la niña británica, porque esta prohibición poco o nada tiene que ver con la historia de este libro, salvo la coincidencia en que arranca con la desaparición de una niña de cuatro años, y en principio su madre es sospechosa de la misma y en el caso del film, porque la niña actriz que hace el rol de Amanda, la niña desaparecida, guarda parecido físico con Madeleine. Y hasta ahí todo lo demás es, bajo mi punto de vista, un golpe de publicidad para la película, que realmente, ciñéndonos al relato, no necesita.
Los protagonistas son Patrick Kenzie y Angela Gennaro, dos reconocidos detectives, contratados por la tía de Amanda, una niña de cuatro años desaparecida de su casa sin dejar rastro. Pese a contar con un amplio despliegue en torno al caso tanto de policia como de medios de comunicación, la búsqueda se encuentra en punto muerto. Ambos detectives, pese a sus reticencias para aceptar el caso, que dan por perdido, comienzan a sumergirse en el entorno de la pequeña, en su hogar y descubren que la imagen de madre dolorosa por la pérdida de su hija que transmite la televisión, nada tiene que ver con la madre real de Amanda, una madre soltera que vive en un sórdido apartamento de pocos recursos donde la pantalla de televisión es lo único que logra refrenar la drogodepencia de la madre, asidua bebedora y visitante de los bares de peor reputación de la ciudad. A través de estas nada recomendables relaciones sociales, ambos detectives en combinación con la unidad de delitos infantiles de la policia, estableceran las posibles causas de la desaparición y los motivos por los que, a pesar del tiempo transcurrido, albergan alguna esperanza de encontrarla con vida. Pero todo se complica con la desaparición de un segundo niño, de ocho años, de una familia totalmente distinta a Amanda y surgen nuevas líneas de investigación que desviarán la atención de Patrick y Angela de su objetivo, constatando que existe una auténtica trama de mentiras en el caso, sospechas de corrupción policial y deudas de favores que comprometen seriamente la manera de alcanzar a saber la verdad.
Un relato trepidante, repleto de acción ,de sentimientos. Un descenso a los infiernos de los despojos humanos, al cuestionamiento de la ética y la justicia y de la capacidad de obrar el bien o el mal de las personas.
Calificación: Sobresaliente
Para hablar de ciertos temas con credibilidad, hay que conocerlos muy de cerca y Lehane lo hace sin autocomplacencias, sin tabues, con la verdad descarnada y dolorosa.
Lo mejor: Todos y cada uno de sus personajes, trabajados psicológicamente como pocas veces suele suceder, permitiéndo la identificación con todas y cada una de las acciones y situación que viven.
Lo peor: que puede ser real, desgraciadamente.
Un relato imprescindible para estos días inciertos que nos tocan vivir.


Escuchando MANIC STREET PREACHERS "If you tolerate this then your children will be next"

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