06 mayo 2014

Sólos

Hoy os traigo un libro de Adam Baker, que pese a su temática "zombie" tiene, como la gran mayoría de libros de este género, infinitas lecturas sobre el comportamiento humano cuando se enfrenta a circunstancias extremas y se ve sometido a actuar bajo un primario instinto de supervivencia.

Siempre he dicho que, como personajes de ficción, los vampiros son mis personajes favoritos.
Los zombies, me dan miedo. Y es algo más allá de un trauma infantil que se inició con el visionado del video de "Thriller" de Michael Jackson.

Así como Drácula y todos los chupasangres cinematográficos y literarios se retroalimentan de las leyendas y la fantasia, los zombies han evolucionado hasta convertirse en algo así como la personificación de la experimentación farmacéutica y/o armamentística de una mente enferma. Dependiendo del autor, su origen varía y sus mutaciones evolucionan de distintas maneras pero tienen algo en común: su aparición es una amenaza, es una plaga, implica destrucción y muerte.

Gracias a un amigo, he tenido la oportunidad de aventurarme en el género y conocer algunos autores que van más allá de lo macabro, dotando las historias protagonizadas por estos "monstruos" de significado y transcendencia.

"Sólos" es un magnifico ejemplo, no el único, pero sí el último que he leído. Hacerlo tras visionar un documental sobre la ciudad fantasma de Pyramiden, un asentamiento minero ruso localizado en el círculo polar Ártico, un lugar próximo y de condiciones climatológicas similar a donde se desarrolla la acción de esta novela, ha propiciado que mi experiencia en su lectura haya sido mucho más intensa si cabe.

Baker nos lleva hasta una plataforma petrolífera ubicada en el mar de Barents, actualmente sin actividad alguna más allá del mantenimiento de las instalaciones, del que se encarga un equipo de 15 personas que han encontrado en este lugar perdido del mundo, una forma de dejar atrás sus problemas e identidades anteriores en busca de paz.
Se trata de un grupo de personas procedentes de distintos lugares del Reino Unido, tan diferentes entre sí, que la convivencia se limita a los breve momentos en que comparten el comedor de las instalaciones.
Cuando comienzan a llegar por TV y radio alarmantes noticias de rebeliones en toda Europa que tienen como origen una epidemia desconocida que se extiende por el continente de forma veloz y alarmante, se verán forzados a aunar sus esfuerzos para solicitar su evacuación de la plataforma y poder regresar a sus hogares.
Lo que desconocen es que esa posibilidad, para cuando toman conciencia de las dimensiones reales del problema, es poco probable dado que la mayoría de los países tienen cerradas sus fronteras y cortados los transportes aéreos y marítimos para minimizar los contagios.
Pese a todo, mantienen la esperanza de huir utilizando el barco que les aprovisiona de víveres cada cierto tiempo. Cuando este no acude y el contacto con las distintas instalaciones próximas a la zona se hace imposible, comienza el momento de afrontar que escapar de allí va a ser prácticamente imposible y, resistir en la plataforma, cuando se acabe la comida y el combustible en medio del invierno Ártico, una auténtica lucha por la supervivencia para la que no todos están preparados.

En este claustrofóbico ambiente, Baker nos invita a acompañar cada uno de los protagonistas en sus aciertos y equivocaciones, lentamente al principio y de forma trepidante al final, donde descubriremos que, más allá del horror de la epidemia, siempre existirá uno mayor: la perversidad de una mente humana enferma.

Calificación: Sobresaliente. Para amantes de las emociones fuertes y de aquellos que gustan de profundizar en la oscuridad de la mente humana cuando esta es sometida a situaciones extremas.
Lo mejor: El cuarteto que componen Jane, Ghost, Punch y Sian; el inesperado y enfermizo giro final; lo creíbles que resultan las reacciones de sus personajes; la inteligencia que destilan todas las acciones de los personajes.
Lo peor: Su desolador mensaje

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