03 septiembre 2015

Memento Mori: Versos, canciones y trocitos de carne (I)

Siguiendo los consejos de una amiga del club de lectura, Sandra Zamora, y las buenísimas críticas que había leído sobre el autor, al que se le dedico un mes de lectura conjunta en el Club de lectura con un libro entre las manos, quise poner mis cinco sentidos y la parte final de mis vacaciones para acercarme al primer libro del la trilogía de César Pérez Gellida"Versos, canciones y trocitos de carne" ,que se inicia de forma extraordinaria con este título: "Memento mori".

Ambientada en Valladolid, narra la investigación y consecuente persecución que lleva a cabo el inspector Ramiro Sancho del responsable de la muerte de una joven,  que aparece con los párpados mutilados, firmando la escena del crimen con un poema que amenaza con convertirse en el primero de muchos.
Este asesino no es otro que Augusto, un sociópata culto e inteligente, para el que todo esto es parte de un plan mayor donde aquello que no alcanza su "perfección", no tiene lugar.

Creo no ser exagerada al afirmar que este relato marca un antes y un después en la concepción de la novela negra en España, no sólo por su forma de plantear la trama, más propia de la narrativa de este género extranjera, sino porque su protagonista, Augusto, se acompaña de una música particular, aquella que le define y nos hace sentir, más cerca, la realidad de los hechos con canciones de autores y grupos consagrados considerados de culto y marcada tendencia indie, tanto nacionales como Bunbury, Nacho Vegas, Iván Ferreiro, Vetusta Morla o  Love of Lesbian, como de la escena internacional como Rammnstein, Muse o Placebo entre otros, que convierten la lectura en un viaje audiovisual.

Su arranque brutal, en lo más literal de la palabra, hasta el punto de resultar incómodo en los detalles escabrosos, es toda una declaración de intenciones y un despliegue de energía que no decae hasta el final.
Ágil,  con algún exceso de tesnicismo en su incio, evoluciona hasta la configuración del tablero en el que se va a desarrollar el macabro juego mortal, con desigual suerte para sus protagonistas, tiene así mismo un marcado homenaje a las buenas costumbres de la tierra castellana y sus gentes en el personaje del inspector, algo anodino y con un humor negro, e irónico que comparte con algunos otros personajes de la trama, que aligeran con acierto, los crueles pasajes donde triunfa la muerte y la megalomanía del asesino.

Bien estructurada, con un ritmo endiablado y unos personajes tan definidos, que a veces uno llega a dudar si lo que se está leyendo quizá no sea tan ficticio como quisiéramos

Valoración: Sobresaliente cum laude.
Para mentes inquietas y necesitadas de una historia inteligente, voráz y arrolladora.

Lo mejor: Su estructura; Que los nombres de sus capítulos sean algunas frases de la enorme discografía de Bumbury; su vocación por fomentar la curiosidad y estimular la mente acercándonos a autores, cantantes y personajes que, lamentablemente, van quedando en el olvido de las nuevas generaciónes: un auténtico tributo/homenaje a todos ellos; todos y cada uno de sus personajes, Augusto incluído.

Lo peor: algún tecnicismo inicial y alguna perorata excesiva del personaje de Carapocha; que es angustiosamente real.

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