09 enero 2016

Cicatríz

Esta ha sido la lectura con la que cerré 2015. Tardé en acercarme a ella. Suele sucederme cuando hay una ingente cantidad de personas que recomiendan un libro con una contundente campaña publicitaria detrás. A menudo, las expectativas que me formo son tan grandes, que termino desilusionándome. Pero cuando vi el entusiasmo con el que César Pérez Gellida se refería a Juan Gómez-Jurado me decidí a darle una oportunidad.
Es el primer libro que leo del autor y la experiencia no me ha defraudado si bien, en mi modesta opinión, no se trata del mejor thriller que he leído ni mucho menos del libro del año. Eso sí, lo he disfrutado mucho, me he reído con muchos de sus pasajes y me hubiera gustado mucho que el autor hubiese profundizado mucho más en otros.

Cicatríz es la historia de un error, o mejor dicho, cuatro, y sus consecuencias. El relato de un tipo con fobia social llamado Simon, homenajeando a aquel famoso tema de Radio Futura, y que como aquel se siente tonto y lo toman por tal aunque realmente no lo sea en absoluto.
Un hombre grandullón y desgarbado sin mucha suerte en el amor, marcado por una cruel experiencia juvenil que tiene como pilares de su existencia un hermano mayor con deficiencia mental y un único amigo, Tom, que es todo lo contrario a él. En compensación, tiene una mente privilegiada que le ha convertido en un genio informático. Gracias a ello, ha desarollado un programa , LISA, cuya venta a una empresa líder del sector tecnológico, puede cambiarle sustancialmente la vida.
Lo que jamás podría sospechar es que lo que realmente lo haga sea Irina, una preciosa mujer ucraniana que ha conocido por internet y de la que se enamora irremediablemente a pesar de la cicatríz que surca su mejilla bajo el ojo izquierdo. 
Preferir ignorar ahondar en el origen de esa cicatríz, se convertirá en el primero de los mayores errores de su vida.

Bien estructurada y dosificada, arranca la narración de una forma ligera, casi cómica, donde se nos presenta a un protagonista con el que se empatiza muy fácilmente acelerando con contención a medida que se van introduciendo los elementos de la historia hasta que un suceso inesperado, lo transforma todo en un relato más oscuro, con subtramas temporales que le dotan de mayor fortaleza y donde se encuentra sin duda, lo mejor de la historia.
El lector conoce el origen de esa cicatríz de Irina, tan dolorosa como determinante en su conducta, donde se nos muestra una realidad desconocida de muchas mujeres del Este , bien documentada pero sin abrumar con datos innecesarios, lo que aligera el relato aunque le resta credibilidad.
Es su trepidante final donde confluirán todas ellas despejando las incógnitas entre los personajes y revelándonos un aspecto muy importante de la vida de Simon del que el autor nos ha ido dando pistas que alimentasen nuestra curiosidad para saciarla con un determinante final.

Calificación: Notable.
Una buena historia, bien contada, que es más eficaz cuando profundiza en los aspectos dramáticos que cuando se instala en la comodidad de la acción cinematográfica y en el humor negro trillado.

Lo mejor: Irina y toda su historia hasta llegar a Chicago especialmente el tiempo que pasa con El Afgano; La ternura que desprende la relación de Simon y Arthur; La realidad del "accidente" de la familia de Simon; la denuncia que se oculta tras el misterio de la historia; La conversión de Boris en el jefe de la "mafiya".

Lo peor: Que la acción final resulta un tanto "ficticia"; Que la campaña publicitaria editorial lo venda tramposamente como una historia sobre el desconocimiento de la persona con la que compartirmos cama cuando, en realidad, Simon decide voluntariamente ignorar esa verdad.
Un libro en el que esto es cierto es "Muerte tras las cámaras" pero no "Cicatríz" que es en realidad una historia sobre la venganza, las decisiones equivocadas y el pasado que condiciona nuestro presente.

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