25 octubre 2005

La Historiadora

Por fin he terminado el libro de "La historiadora" de Elizabeth Kostova
y he quedado bastante satisfecha con su lectura.
Sin tratarse de una novela apasionante, porque no a todos los lectores les gustará, se la recomiendo especialmente a todas esas personas que, como yo, hemos crecido en la época donde mitos como Drácula ,
Frankestein, La Momia y tantos otros, inundaban nuestras pesadillas al tiempo que nos provocaban una seducción morbosa.
Personalmente, siempre me ha fascinado la figura de este personaje concebido por la mente de Bram Stoker cuya novela leí con la misma proporción de miedo y deleite.
En la novela que nos ocupa, La historiadora, que nadie pretenda buscar una revisión del original de Stoker, porque si bien cada una de las tres partes que compone el libro está introducida por los textos del "Drácula" del susodicho autor, en esta ocasión nos vamos a acercar al personaje real que inspiró la novela: Vlad Tepes "El empalador", príncipe de Valaquia (que no de Transilvania), que fue conocido por su crueldad para con su eterno enemigo: el pueblo otomano así como por sus súbditos vícitmas de sus inhumanas torturas. Si le añadimos el plus de las supersticiones de una Europa del Este arrastrada en la vorágine de una época política compulsa, y con un modo de vida poco desarrollado y básicamente rural, tenemos como resultado La Historiadora.
La primera parte, la más lenta y que supone la prueba de fuego para continuar o desistir de la lectura completa del libro, (más de 700 páginas), nos presenta al personaje que narra la historia, la historiadora a la que hace referencia el título, que repasa el momento de su vida que marcó un antes y un después en la concepción del mundo que la rodea. Nos conduce hasta cuando con 16 años su padre, profesor de historia, se vio involucrado en la búsqueda del director de su tésis, desaparecido en extrañas circunstancias, tras encontrar un libro de origen desconocido con una xilografía en su centro de "La orden del dragón" a la que pertenecía Vlad Tepes, comúnmente conocido por Drácula.
No es hasta el final de este bloque cuando se introduce el personaje de Hellen, que la novela engancha. (Para mí es el personaje que soporta el hilo conductor de la historia, el que más peso tiene incluso por encima del propio vampiro).
La segunda parte, para mí lo mejorcito del libro, nos descubre los viajes que realizaron los personajes por las distintas geografías del antigüo imperio bizantino y otomano ofreciendonos unas descripciones memorables de lugares como Constantinopla, París, Hungría y especilmente Budapest (como me acordé de tí Leo en esta parte), en búsqueda de las huellas de la tumba de Vlad Tapes que, históricamente, recogen su localización en el Monasterio de Snagov.

Monasterio de Snagov

Aunque sin duda existen anacronismos en la obra, y quizá está en un lenguaje bastante más actual al que corresponde a la época que describe, la sombra de la duda porque los protagonistas encuentren la tumba realmente en el lugar en el que figura en todos los escritos, nos conduce inevitablemente a continuar la historia con avidez e intriga y con momentos memorables.

En la tercera parte, ya inmersos en las localizaciones del siniestro conde, nos dejamos seducir por el ambiente de los lugares descritos, una Rumania anclada en el tiempo y sus costumbres. Es quizá esta parte la que adolece de párrafos extensos perfectamente prescindibles que dilatan un final esperado y cautivador que nos deja un regusto a película clásica del género. La única pega quizá su epílogo que resulta poco esclarecedor y algo enrevesado.

Calificación: Notable. La novela está ampliamente documentada y se nota que la autora ha pasado los diez años que tardó en escribirla viajando por los lugares en que se encuentra ambientada, obteniendo un buen resultado (amén de la campaña publicitaria que ha sido desorbitada). No como en el caso de Ana Mª Matute y su "Olvidado rey Gudú" cuyo resultado es pobre y poco apasionado para una novela que escribío en tantos años. Recomendada para los amantes de las historias de miedo de toda la vida. Pese a no tener la fuerza y agresividad de los personajes de Anne Rice, la historia en conjunto no defrauda y su lectura resulta ágil tras superar los escollos de una lenta e introductoria primera parte y salvando la sobreinformación de algunos textos de la tercera parte.

Escuchando: NECK "Al menos ahora"

5 comentarios:

leodegundia dijo...

Jaja, gracias por acordarte de mi. Este tipo de literatura nunca fue de mi agrado, así que ese libro no lo leí, pero agradezco tu comentario tan completo sobre el mismo pues así me puedo hacer una idea.
Un abrazo

keixa dijo...

Uffff, seguro que me gusta.
Me ha entrado el gusanillo, cuando termine el que me estoy leyendo, me compro este.

Un beso.
Como que no vas a poder venir??
:´( snif snif.

Mardolo dijo...

LEO: Para eso yo te lo cuento y tú a cambio me hablas de otras cosas que deszconozco o no leo habitualmente. Es lo bueno de ser diferente.
KEIXA: Si te gusta el género, lo disfrutaras. No puedo ir a la kdd porque al no caer en puente sería un follón para mis niños. Espero que pueda ser en la prósima.

keixa dijo...

Ups, I'm sorry, no tenía ni idea que kerías utilizar el mismo dibujo, pero podemos compartirlo, no???

Un beso.
Se te echará de menos en la Kedada :(

lanamberguan dijo...

yo me lo termine hace dos semanicas y tb me gusto mucho
saludos