14 diciembre 2006

¿Alguien necesita más motivos?


ste lunes pasado, 11 de diciembre, tuvo lugar una de las concentraciones del 11 de cada mes convocada por peones negros, más secundada hasta la fecha. Hasta un total de 53 ciudades se unieron a este sencillo homenaje mensual a las victimas del 11M, para pedir la verdad sobre el mayor atentado terrorista de la historia de España. A continuación, y gracias a Smoker, transcribo uno de los discursos que se leyeron ese día, porque dice mucho de la esencia de este movimiento ciudadano, y de las personas que lo conforman entre ellas, el autor del mismo: Lookfor:

" Buenas tardes a todos.

Primeramente, quiero daros las gracias por hacer el esfuerzo de venir hoy hasta aquí.

Me llamo Paco y soy un Peón Negro. Me han pedido que explique por qué decidí convertirme en un Peón Negro, y por qué llevo meses dedicando una parte de mi tiempo y de mi esfuerzo al esclarecimiento de la verdad del 11M.

Vivo en el Corredor del Henares y todos los días viajo en esos trenes. Aquel fatídico día 11 de marzo de 2004 tuve la inmensa suerte de no coger ninguno de los trenes de la muerte. Yo no soy una víctima, pero todavía recuerdo el abrazo emocionado y las lágrimas de mis compañeros cuando, dos horas tarde, por fin aparecí en el trabajo. Todavía recuerdo a aquella compañera de trabajo con la que tantas veces coincidía en el tren, y que nunca llegó.

Tuve suerte, mi cuerpo no sufrió las heridas producidas por las bombas puestas por unos desalmados. Pero aquel día mi vida cambió. Aquel día sentí que nada volvería a ser igual. Lo que no sabía era cuánto ni en qué sentido iba a cambiar Hace un par de semanas pregunté a una persona a la que admiro y aprecio mucho: ¿Por qué?, ¿Por qué estás en esto? ¿Por qué trabajas horas, le echas dinero, esfuerzo y preocupaciones? Me contestó algo que me sorprendió, pero que me llegó muy dentro. Me dijo: PORQUE AQUELLOS DÍAS NO ME DEJARON LLORAR...

¡Es verdad! ¡No nos dejaron llorar! Convirtieron un drama humano, un sufrimiento inmenso en un arma política… nos obligaron a dejar de expresar el dolor y el horror que sentíamos para que nos definiéramos políticamente. Después, pasado el tiempo, a ese inmenso sentimiento de frustración, a ese dolor inexpresado, a esa abrumadora sensación de incomprensión de lo que había ocurrido, se le unieron las dudas. Al pasar los meses, ir conociendo noticias y escuchando a los políticos, empezó a brotar en mí la sensación de que, además de hurtarme durante aquellos días mi derecho al sufrimiento y a buscar el calor y la comprensión en la UNIÓN de todos, me estaban nuevamente hurtando algo fundamental para mi vida: LA VERDAD.

Me dicen que vivo en una sociedad libre y democrática. Pero yo digo que, sin la verdad, la libertad será sólo un simulacro de libertad; sin la verdad, la democracia será una democracia secuestrada.

Y yo no me creo:

  • Que en 12 focos de explosión en los trenes, dos de ellos explotados controladamente, no haya suficientes restos para analizarlos y decirme qué explosivo había.
  • No me creo que unos terroristas que son capaces de limpiar en conciencia sus huellas dactilares y de ADN en la furgoneta Kangoo, se dejen descuidadamente ropa con restos de ADN para poder ser identificados.
  • No me creo que unos terroristas que limpian de huellas dactilares y ADN un Skoda Fabia, olviden descuidadamente ropa con restos de ADN para ser identificados.
  • No me creo que los perros policías no huelan un explosivo que tienen a 15 centímetros de su nariz, o que no noten que en esa misma furgoneta esa misma mañana han viajado un centenar de kilos de bombas.
  • No me creo que en un piso donde están viviendo 7 personas no haya huellas en paredes, muebles, grifos o llaves de la luz, pero que aparezcan huellas en libros y papeles.
  • No me creo que a unos supuestos terroristas a los que les tienen los teléfonos intervenidos durante meses, se abandone su intervención al día siguiente de los atentados, y que eso sólo sea un error.
  • No me creo que la casa de Morata, que es propiedad de la esposa de un condenado de Al-Qaeda, se alquile primero a un detenido por los atentados de Casablanca, y a continuación al Chino, pero sea una perfecta desconocida para la policía española.
  • No me creo que un piso como el de Leganés, haya sufrido 3 intervenciones policiales en menos de dos años, y sólo se trate de mala suerte. Ahora escucho al confidente CARTAGENA que dice que desde por la mañana la policía le había pedido que fuera a Leganés. ¿Desde cuando la policía sabía de ese piso?
  • No me creo que ninguna cámara de seguridad de estaciones, bancos o tiendas, pudiera grabar imágenes de los que nos dicen son responsables de los atentados, ni ese día ni en los días anteriores a los atentados.
  • No me creo la mochila de Vallecas viniera de la estación del Pozo, porque ni los TEDAX la vieron en el tren, ni la vio el policía encargado de la custodia de objetos en el Pozo, ni la vieron durante horas multitud de policías. Supondría aceptar que varias decenas de TEDAX y policías sufrieron un ataque de ceguera.

¡No me creo tantas y tantas cosas que las instituciones que tienen que descubrir la verdad están dejando pasar como buenas!

He empezado diciendo: “Me llamo Paco, y soy un Peón Negro”. Parece sacado de esas películas en las que vemos a un ex-alcohólico haciendo confesión de su verdad. Mi familia y mis amigos saben que esa imagen no dista mucho de mi realidad actual. Yo, que era un ciudadano corriente al que no le interesaba meterse en jaleos, que pensaba que su vida auténtica estaba en otras cosas, como mi familia, mi trabajo, mis amigos, y mis hobbies... hoy me he dado cuenta, de que si dejo que los demás hagan y decidan por mí, seré un muñeco en sus manos. ¡Hoy sé, que una de las cosas más importantes que puedo hacer en mi vida es estar aquí! Hoy, para mí, la pregunta no es: ¿por qué estoy aquí? La pregunta es: ¿Como podría no estar? ¿Como me podría mirar a la cara y sentirme digno, si no exijo y ejerzo mi derecho a saber la verdad de quien nos mató en aquellos trenes? Muchas veces hablando entre nosotros decimos: fíjate como nos han engañado en esto, o en aquello otro.... Pero, voy deciros algo: No es verdad. No nos han engañado. Para engañarnos, no bastan sus mentiras, tienen que valerse también de nuestra pasividad. ¡Nos han mentido, pero no nos han engañado! ¡No nos han engañado porque no creemos sus mentiras! Por eso estoy aquí porque, pese a sus mentiras, NO ME VOY A DEJAR ENGAÑAR Y VOY A SEGUIR BUSCANDO Y EXIGIENDO LA VERDAD.... ¡CAIGA QUIEN CAIGA!"



Escuchando TEXAS "Say what you want"

1 comentario:

Anónimo dijo...

El encubridor es siempre sospechoso de ser autor de lo que encubre: del 20 d al 11m, una historia de falacias y encubrimientos