22 marzo 2007

El Titanic

Seguro que todo@s conocéis la trágica historia del "Titanic", el mayor milagro de la ingeniería naval de principios del s.xx que se hundió en las gélidas aguas del Atlántico Norte tras chocar con un iceberg y que se saldó con la muerte de miles de personas, en su mayoría las que viajaban en las tercera y segunda clase del lujoso transatlántico.
Pues la situación política actual en España, se me antoja como la figura imponente de aquel "insumergible barco" donde contamos con la intrépida pericia y experiencia de nuestro propio capitán Smith, el señor Zapatero, que ha querido afrontar un reto de proporciones "bíblicas", como el de embarcar bajo su mando los sueños de millones de españoles que confiaban en encontrar un "nuevo mundo" de oportunidades allí donde otros sólo encontraban peligrosos escollos que amenazaban con el hundimiento de nuestra nación. ¿Pero qué son unos pocos icebergs en el inmenso océano cuando hasta la propia naturaleza se transforma en una balsa de aceite para facilitarnos la travesía? Hoy, se cumple un año de esa calma chicha, pero ya sabemos que el mar, es imprevisible, o no, y que es muy traicionero y que hasta los mejores nadadores, le tienen respeto y que lo peor que un marinero puede hacer es perderle el miedo, confiar en él, capaz de orquestar sus corrientes y movimientos con un golpe de timón o un sobreesfuerzo de la sala de máquinas. Y con la confianza del buen hacer, mientras sorbe brevemente, con una omnipotente sonrisa, de su taza de café mirando la aparente calma del negro mar, nuestro particular Smith se dispone a dormir en su camarote, tras haberse estudiado los planos de navegación, con la seguridad de haber calculado, y evitado, hasta la más mínima posible incidencia de la travesía durante su descanso, antes de de ceder el relevo a su segundo de abordo.
Pero todos conocemos la historia de tan insigne barco. Pesé a muchas alertas, el capitán es el capitán y "donde hay patrón, no manda marinero" y cuando se produce el inevitable roce en la línea de flotación del barco, la banda sigue sonando, y los pasajeros siguen bailando, comiendo o fumando, excepto aquellos que, por estar acomodados en las zonas menos elegantes del barco, perciben que algo va mal. Nadie les hace caso. Pero el capitán, no puede evitar atesorar esa información en su propio interés, si aquello se hunde, habrá que salvar algo, preferiblemente aquello más común y afín a su condición luminaria pero, eso sí, con tremenda discrección y anteponiendo la calma. ¿Quién puede creer que algo se va a pique si su capitán permanece a bordo?.
De este modo, los escasos salvavidas, que matemáticamente indican que es imposible salvar a todos, cumplen la selectiva misión y cuando poco a poco van desapareciendo, y los que han dudado confirman sus sospechas, ya es demasiado tarde. Pero el capitán, siempre será el héroe, el administrador de la sentencia final: quién se salva y quién aguantará con él hasta el final. Y para limpiar su conciencia y tapar su decepción ante el inevitable fracaso de su ambiciosa empresa, gritará el célebre "mujeres y niños primero" aunque ya no existan botes donde poderlos salvar. Lo importante son esas palabras, que son las que le definirán para la posteridad. Y lanzará salvas pidiendo ayuda, a las que nadie acudirá. Porque su orgullo no acepto antes los consejos que otros, con su misma experiencia, pero más precavidos, le quisieron dar. Y esa distancia insalvable, sentenciará el dramático final.
Y cuando antes de hundirse en las profundidades, los gritos los engulla el mar, dejando todo en silencio, en una calma sepulcral, el capitán se quitará de enmedio, algunos dirán que se suicidará. Pero qué será de él, a ciencia cierta, las crónicas no lo contarán. Arribaran barcos que acudieron a las llamadas de socorro, y acogerán lo que puedan salvar.
Pero el mar... el mar permanecerá. Como testigo de que la ambición humana, nunca le podrá derrotar. Recordándonos que cuando él quiera, sin que nadie lo pueda evitar, decidirá cuando besar nuestras orillas, o hundirlas en su profundidad.


Escuchando Javier Krahe "Nos ocupamos del mar"
Igual que en televisión
interrumpen la emisión
para anunciar un brebaje o un masaje,
interrumpo mi canción y coloco aquí un mensaje
Nos ocupamos del mar
y tenemos dividida la tarea
ella cuida de las olas
yo vigilo la marea
Es cansado,
por eso al llegar la noche
ella descansa a mi lado
mis ojos en su costado.
No habrá parecido mal
ya que no fue comercial y
es cosa que se agradece me parece,
en este mundo infernal
lo quien no compra perece.
También cuidamos la tierra
y también con el trabajo dividido
yo troncos, frutos y flores
ella riega lo escondido
Es cansado,
por eso al llegar la noche
ella descansa a mi lado
mis manos en su costado.
Raro es que la verdad
mediante publicidad
alguna vez se habrá paso por si acaso
ahora es la oportunidad
cuando el publico hace caso.
Todas las cosas tratamos
cada uno según es nuestro talante
yo lo que tiene importancia
ella todo lo importante
Es cansado,
por eso al llegar la noche
ella descansa a mi lado
y mi voz en su costado.

4 comentarios:

El Cerrajero dijo...

Rodríguez el Traidor & The Sectarios Gang han hecho suyas las palabras del capitán del Titanic: 'no lo puede hundir ni Dios'.

El destino que les deparará tanta soberbia será el mismo que el del famoso buque.

Sir Refusenik dijo...

Hola Mardolo, gracias por hacerte miembro de la casa del árbol, ya te hemos agregado a la lista, si tienes cualquier duda clica en el paso a paso o ponte en contacto con nosotros, un saludo

Mardolo dijo...

EL CERRAJERO: Absolutamente de acuerdo. De ahí mi post.
La cosa se está poniendo muy revuelta y yo creo que aquí más de uno en lugar de "mujeres y niños primero" va optar por el "sálvese quien pueda".
Saludos.
SIR REFUSENIK: Gracias por vuestra acogida y nuevamente felicitaros por esta idea.
Procuraré daros mi pequeña contribución siempre que sea posible a modo de post.
Un saludo.

pijomad dijo...

Y a los que no quieran ver cómo se hunde el barco... que pongan telecinco... qué bonito es meter el polvo debajo de la alfombra...