13 julio 2006

¿Rebajas?

Photobucket - Video and Image HostingAlguien decidió un día una forma eficaz de quitarse de enmedio los restos de la ropa de temporada de su reducido almacén o la ocasión de deshacerse de trapitos varios con tara de los que fábrica no se hacía responsable e inventó las rebajas. Este término, ahora tan en voga, no deja de ser lo que vulgarmente se conoce como saldos, que tan populares hicieron los almacenes Arias en sus buenos tiempos, los Sepu e incluso Galerías Preciados antes que San Corte Inglés decidiera pillar cacho sin ofender a nadie llamándole pobretón y convertirse en el pistoletazo oficial de salida temporada tras temporada. Los pequeños comerciantes, no tuvieron más remedio que adaptarse ofreciendo lo mismo pero a precios módicos y apareció el termino liquidación, tan penalizado por ley porque este termino sólo se puede acuñar cuando el establecimiento en cuestión vaya a cesar la actividad y quiera retirar todas las existencias a precio de coste.
Pero me voy por las ramas. Hace varios años que tengo comprobado, aunque no soy la única me consta, que toda esta terminología, algo cierta en sus orígenes hoy no es más que un burdo reclamo de venta al precio de siempre.
Me explico. Tú antes cuando querías comprar ropa de temporada a buen precio, esperabas a las rebajas. Es decir, si el trajecito de moda costaba 100 euros, lo tenías por 50 y te podías reir en la cara del/la que se había gastado el doble por la misma ropa (esto también era extensivo a calzado y complementos). También era la ocasión propicia de hacerte con ropa "de marca" a buen precio porque, la gente bien, estrena diseño cada temporada y lo que se lucia ese invierno ya no valía para el siguiente (algo banal y absurdo digno sólo de poseedores de abundante saldo al estilo de la vicepresidenta del Gobierno, por poner un ejemplo. Porque mira que comprarte ropa para ponertela sólo una vez y luego tirarla... lo considero un auténtico insulto cuando hay gente que no tiene ni para comer). Pero esto duró hasta que se crearon los "Outlets" es decir, esos megacentros comerciales donde las "marcas reconocidas" vendían a precio de fábrica su colecciones de temporadas anteriores (aunque realmente, al comienzo eran mayoritariamente ropas con tara, aunque por ley eso esté prohibido pero es la auténtica realidad). Y claro, pues aquello hacía pupita porque a ver, mucho mercado por conquistar y mucho donde elegir. Así que un día se debieron reunir todos y pensar la mejor manera de repartirse el pastel y decidieron que ni para tí ni para mí: para todos. Y empezaron por equiparar los precios de los Outlets con las tiendas de toda la vida. Con lo que si, te llevas una prenda de marca, pero de otra temporada, cuando en la tienda de tu barrio te llevas lo último aunque sea de nisu. Y luego cumplir la ley haciendo trampa: es decir, si el vestido de moda cuesta 80 euros, cuando lleguen las rebajas ponemos que valía 100, y que rebajado se queda en 80. Cuando las segundas rebajas, pues como lógicamente habrá pasado por miles de cuerpos y manos, pondremos el precio original, 100, el precio rebajado, 80 y el precio final, 75 (cinco eurillos por llevarse lo que nadie quiere). Pero como hay muchas que como yo, tenemos la vista aguda, hay que poner cosas realmente rebajadas que además canten en la publicidad con la que invaden nuestros buzones. ¿Solución?. Poner todo el repertorio de moda en taña muñeca a precio diminuto de manera que algunas mentes al estilo de las hermanastras de la Cenicienta del cuento, harán los mil y un trucos por embutirse de forma imposible para lucir a 40 euros el vestido que para el resto de los mortales vale 80 aunque hagan el ridículo más espantoso y luego acabe la prenda en cuestión arrinconada en un lugar incierto del armario.
Y si hablamos de calzado, esto ya es impúdico. Mismo escaparate, con los zapatos recolocados y resaltando los precios de rebajas y el zapato que te costaba 40 euros, ahora esta en la sección de 30 por el mero hecho de que ahora marca 39,99.
En fin, que como algunos hemos venido haciendo toda la vida: la ropa, para poner en más de una ocasión, prendas de moda una o dos máximo por temporada y cuando queramos renovarnos, mejor cambiarla con amigas/hermanas o demas familia o gastarnos en bisutería y complementos sencillos como cinturones y pañuelos y veréis como le dais a todo lo que teneis una imagen renovada.
El resto es despilfarro. Y toneladas de basura no reciclada sin servicio alguno mientras otras personas no tienen nada.


Escuchando EL HOMBRE GANCHO "Tenerte o no tenerte"

6 comentarios:

Patricia/Ricardo dijo...

Hola Mardolo,hace unos dias (por no decir bastantes )que no doy una vuelta por mis preferidos,lo del trabajo esta, suponemos al salir,el empresario me hablo dos veces,solo que estos tramites van de los tres meses en adelante y hace dos que entrego todo lo mio,espero no haya un nuevo retraso y pueda estar antes de terminar el verano,te enviamos un abrazo y gracias por tu comentario.

Leodegundia dijo...

Creo que tienes mucha razón con lo de las rebajas, yo en realidad nunca voy a comprar en esta época claro que mas bien es por no tener que tropezar con tanta gente, me agobian las multitudes y en las rebajas aunque no compren, siempre hay mucha gente.
Un abrazo

Alfredito dijo...

La cuestión es que el capitalismo salvaje este en el que chapoteamos conoce muy bien los mecanismos de la mente humana y de ello saca el máximo provecho. Son muchas las frustraciones, las "depresiones", los vacíos que el ser-humano-contemporáneo-urbano y consumidor-compulsivo intenta compensar/llenar en estos escaparates del despilfarro: colorines, músiquillas, sensuales mensajes son los que decoran todo ese mundo que se nos depliega ante nuestros ojos para que por un instante olvidemos las hipotecas, las carencias, los desencantos, la mierda de dirigentes que nos dirigen a no se sabe dónde, la vecina del tercero segunda, el espectáculo de nuestras calles... A todo eso le ponemos nombrecitos atractivos: rebajas, liquidación total, últimos días, outlets, saldos...y ya está, ya tenemos el invento. Un prodigio, sí, señor. Gracias, capitostes, por pensar en nuestra salud mental. ¿Qué sería de nosotros sin los pasillos luminosos y refrigerados del Corte Inglés? No sé, igual nos poníamos a pensar...y eso, es malo malísimo.
Un besito.

Ro dijo...

Q conste que he leido todo lo anterior, q menudo retraso llevaba!!!!! Lo que quería era pasarme por aquí y leerte un rato, a despejarme a "culturizarme", q es enriquecerse (buena falta me hace!!!) Un besazo guapísima, seguimos leyendonos.
Mua

pijomad dijo...

yo cuando veo lo del 50% me permito pensar a quien toman el pelo el resto del año ¿no?

Mardolo dijo...

PATRICIA/RICARDO: Tenéis que perdonar mi impaciencia, pero es que las burocracias para algo tan sencillo, me abruman...
Imagino que paravosotros también se está alargando en demasía el proceso. Ójala en Septiembre estéis ya en Oviedo.
Un abrazo enorme a ambos.
LEO: Si, la gente que se aglutina durante este periodo es un numero irritante. Es como si les hubieran implantado el chip de la compra compulsiva. Yo desde que constaté las sospechas de que no existían las gangas, dejé de hacerlo y opto por ir durante el año y siempre entre semana que hay menos agobio.
Un beso.
ALFREDITO: Una vez más, tu comentario resulta enriquecedor y complementa mucho más la idea que pensaba transmitir. Gracias.
Un abrazo.
RO: ¡Bienvenida! Ya sabes que yo en mi línea, para variar...
Un besote cielo.
PIJOMAD: Pues por desgracia a muchos, yo incluida :(
Un besote.