18 febrero 2014

La liga televisiva

Al igual que en el terreno futbolístico la liga tiene tres equipos destacados, dos especialmente para ser exactos, sobre los demás, la televisión en España tiene su propia competición si bien más feróz y desleal.
Dejando al margen a TVE, los derbys más sonados son entre las privadas, abanderadas por Telecinco y Antena 3 por aquello de ser las más vistas.

En los últimos años, la cadena de Mediaset adolece de contenidos de dudoso gusto y calidad, todo hay que decirlo, pero ocasionalmente sorprende y cuando lo hace suele ser de la mano de alguna serie o reality.
Por el contrario la cadena de Atresmedia, siendo más discreta, ha tenido el acierto de cuidar sus productos y asociarse, con buenos resultados, a productoras que le han reportado éxitos en los formatos de sus series.
Partiendo de esta premisa, cuando Antena 3 avanzó la programación de una nueva serie como "Velvet", creada por Bambú Producciones, responsable de éxitos como "Gran Reserva""Hispania" o "Gran Hotel", el éxito se daba por seguro.

Ayer fue la puesta de largo de "Velvet"  y, tras su visionado, voy a contraponerla con otro estreno con gran acogida en la cadena de Mediaset como ha sido "El príncipe".
Vaya por delante que, en tv, cine y literatura, está prácticamente todo inventado por lo que a la hora de acometer un proyecto de esta envergadura, imagino que lo importante, de cara al resultado, es la innovación a la hora de contarlo, su puesta en escena y un casting adecuado.

VELVET

Cuidada en los detalles de época, con un extraordinario casting, tiene que vendernos una historia de amor imposible entre distintas clases sociales.
Para que esto funcione, debe haber un conflicto dramático sólido y tramas paralelas que lo alimenten o se retroalimenten del mismo.
Aquí no hay conflicto.
Desde que conocemos a los protagonistas de la misma, Ana y Alberto, esa diferencia social no existe a la hora de que ellos construyan su historia. Ambos están juntos durante mucho tiempo, ambos se corresponden y entonces toque obligado de dificultad, a él le mandan a estudiar al extranjero para que olvide a la chica. Chica que espera noticias que nunca llegan y que sufre. Chico que regresa como sino hubiera pasado nada, y como recién caído no en la época que le ha tocado vivir, los años 50, sino como lo haría un chico de hoy (gran fallo). Chico que no entiende porque la chica no se alegra de su regreso. Chica que le reprocha la falta de noticias que, según el chico, si le han mandado y no ha recibido. Conclusión: se las han ocultado. Chica que busca las pruebas y las encuentra y esto abre camino para retomar la relación. 
Vamos, que están juntos y lo van a estar sí o sí. ¿Dónde está el misterio?.
Entra otro "conflicto". Los padres del chico le quieren emparejar con alguien más adecuado. Chico que tiene en pantalla más química con esta alternativa que con la que es el amor de su vida. Así que rechazo porque lo dice el guión. Él es fiel a su chica. Adiós conflicto.
Padre que tiene una visión del negocio distinta a la del chico. Discusión. Chico que decide renunciar. Padre que se suicida. Adiós conflicto.
Y así sucesivamente.
Vamos que en los próximos capítulos tendremos más escenas empalagosas, lagrimas afectadas con primeros planos innecesarios y pendiente de confirmar si la hija de las jefa de costureras es la bastarda del dueño de los almacenes y poco más.
Si, gran trabajo de vestuario, ambientación (aunque los cromas para la Gran Vía sean más falsos que un billete de 1000 euros), decorados excesivos (esos ascensores, por Dios) y personal que... ¡vive en dormitorios en el edificio del negocio! (vamos que han aprovechado los decorados de "Gran Hotel" pero bien).
La cabecera de la serie, especialmente esa canción en inglés, es horrible. Así como el exceso de apoyo musical innecesario en algunas escenas.
El nombre de las galerias no se lo cree ni el tato y el de la competencia, menos. Y este tipo de almacenes, que alguien me corrija si me equivoco, no ha existido jamás en España en el modo que aquí se presenta. Es decir, inverosímil.
Mención aparte la ausencia de química entre la pareja protagonista. Muy estética, pero que no transmite, especialmente Paula Echevarría que mantiene una distancia prudente en las escenas comprometidas e instala un muro entre ambos perceptible para el espectador.
Y Miguel Ángel Silvestre pues no actúa como un hombre de la clase social a la que pertenece, ni a la época que le toca interpretar. Una lástima. Es ver otra vez al "Duque" pero sin la voz ronca.
Aunque la recuperación de actores de la talla de José Sacristán, Aitana Sánchez Gijón, Natalia Millán y Tito Valverde bien merezca darle una oportunidad.


EL PRÍNCIPE

Por esta parte tenemos un conflicto real, la convivencia forzosa entre dos culturas distintas, la cristiana y la musulmana y un cuerpo de policia que vela porque esta se mantenga, aunque para ello no siempre actúe dentro de la ley.
Otra cosa es que los actores no trabajen bien  el conflicto, que da para largo y puede conseguir mejores resultados que los hasta ahora vistos.
Se le ha reprochado un mal uso del croma, que a mi modo de ver, no es cierto. Si no me lo dicen, creo que toda la serie se ha grabado íntegra en la barriada del Príncipe en Ceuta.
Que los decorados son poco creíbles ¿? pues... debo ser poco exigente porque me convencen.
Una cabecera de presentación impecable y una música que cautiva.
Aquí también tenemos historia de amor y bien conflictiva. Al margen de la distinta religión que los protagonistas de la misma tienen, esta el factor: ¿él está con ella por amor o la está utilizando?. Por otra parte, ella está prometida y sin embargo no puede evitar sentirse atraída por él. Aquí sí hay química y tensión sexual no resuelta cuando ambos personajes están juntos.
A parte de protagonistas guapos y jóvenes como Álex González y Rubén Cortada, hay ganas de entregarse en sus papeles, de hacerlos creíbles. 
Y hay un peso pesado como José Coronado  que hace sólido el proyecto con cada una de sus intervenciones.
Los secundarios, menos conocidos, también ayudan a construir el escenario y esto, con el tiempo, y algo más de acción en las tramas, puede convertirla en un gran éxito.
Además la historia es interesante, tiene intriga y engancha.
Su gran handicap es que la emite Telecinco. Que no se le perdona que tenga una protagonista que tenga una belleza innegable, Hiba Abouk,  a la que se le critica absolutamente cada gesto.

Lo único bueno que comparten ambas es las ganas de renovar la forma de contar historias en la televisión española actual. De que algo está cambiando en nuestra industria audiovisual y que, aún española, se juega en primera división y es una gran oportunidad para futuros proyectos que den cabida a muchos y muy buenos actores que tenemos aún por descubrir.

1 comentario:

Magda dijo...

No puedo estar más de acuerdo contigo. En Velvet veo q falta química, la escena del beso en el ascensor me pareció forzada.
De la serie El Príncipe no puedo hablar por que no la he visto. Tendré que echar un vistazo.....