27 junio 2006

Introspección

En ocasiones, me siento ajena a mí misma sobre todo cuando al escuchar a personas cercanas , con las que he compartido instantes y/o situaciones de la vida, algunas especialmente dolorosas, te cuentan eso mismo pero de una forma absolutamente distorsionada, no como tú lo recuerdas, no como lo tienes grabado en la memoria sino tan diferente, que modifica por completo el desenlace de los hechos. Cuando esto sucede, por unos breves instantes creo volverme loca y me entran ganas de gritar de forma desesperada ¡eso es mentira! ¡no es verdad!. Es cierto que podamos olvidar una conversación, un gesto, consciente o involuntariamente, pero a día de hoy cuando he tomado una decisión sé porque lo he hecho y lo que me ha llevado a tomar un camino y no otro. Por eso, si alguien afirma de forma rotunda y apostillando que no es la única persona que conociéndome sabe porqué he obrado o decidido tal o cual cosa me hace daño. Me intento defender, no ataco como sí considero que hace esa persona al tomar esa actitud conmigo y el resultado me abruma y mi acción inmediata suele ser el llanto. Es un llanto amargo, que no puedo contener ni aún esforzándome y que me llega a hacer dudar de mi misma, de mi calidad como persona cuando alguien se permite esa libre interpretación de ese hecho de mi vida.
Las relaciones humanas son complejas y aunque siempre me había considerado una persona afable y extrovertida, con el tiempo, me he ido encogiendo. Razono conmigo misma pero dudo. Y con la duda llega el inevitable pensamiento de si obro correctamente o no. Sé como soy, sé lo que he sido y sé claramente lo que no quiero ser. Y sin embargo... me ven como no soy.
Me esfuerzo en comprender y empatizar con todo el mundo pero constato que no todo el mundo está dispuesto a hacer lo mismo conmigo y eso duele, duele en el alma. Y me siento cansada. Inevitablemente, se hace más grande mi invisible coraza y no quiero que nadie vea la persona que hay detrás de ella.
Siempre buscando las palabras justas, con la sonrisa puesta y sin embargo recibo el zarpazo de una fiera.


Escuchando FLEETWOOD MAC "Do you know?"

5 comentarios:

Leodegundia dijo...

No te lo tomes tan a pecho, ten en cuenta que como tú bien dices, "las relaciones humanas son complejas" y nadie pasado un tiempo recuerda las cosas igual, ni nadie le da el mismo sentido a las palabras, por eso es tan difícil entenderse, pero no dejes que esto te amargue porque no sería justo para tí.
Un abrzo y arriba esos ánimos.

jose dijo...

No había leído este post. Me fui directamente al anterior y ojalá no tengan que ver.
En cualquier caso no será malo que te asegures de que has interpretado bien a quien te da ese zarpazo. Siempre es bueno dar espacio para aclarar las cosas antes de llevarte un disgusto.
Eso sí, una vez comprobado, no me extraña esa decepción.
Date un momento de calma y, si antes confiabas, da una oportunidad más a esa persona, quizás la merezca.
Un abrazo.

Alfredito dijo...

Quizás - digo yo, eh, que no te conozco - sufres un exceso de certeza. Afirmas estar muy segura de cómo eres, de por qué haces las cosas, de por qué tomas determinadas decisiones, de quién eres, de quién has sido... No sé, yo creo que uno no puede estar tan seguro de nada. Cuando uno cree conocerse y conocer su entorno existencial de esta manera tan "total" puede que se lleve vamos a llamarlo "decepciones": del choque de su inamovible convicción con los puntos de vista divergentes de los demás puede que salten chispas. Y esas chispas duelen. Pienso que se ha de ser más "maleable". Y que la realidad, la nuestra también, es siempre interpretable. Ni siquiera nuestras acciones, las que creemos más sesudamente fundadas, pueden certificarse al ciento por ciento.
Yo, por lo menos, lo vivo así.
(Y no llores).
Besitos.

Mardolo dijo...

LEO: Uno de mis mayores defectos es descargar la rabia y la impotencia sobre mi misma, cosa que siempre me ha perjudicado incluso en temas de salud, pero es que me siento incapaz de hacer daño a propósito y sin embargo veo que a veces a la gente le resulta tan fácil... que no puedo evitar sentirme herida. Máxime cuando la persona me es cercana y para mi ha sido tan importante como uno de mis hijos. Lógicamente apelaré al sentido común, y a disculpar una vez más el ataque poniéndome en su lugar aunque ello no evite que la herida sangre.
Un beso enorme.
P.D.: Gracias por la valoración de mis relatos y versos. Lástima que nadie más se anime a ello y me ayude a mejorar para que sean mejores. Fíjate que los versos que te han gustado, no me terminaban de convencer...
JOSÉ: Por ¡Dios!, soy susceptible pero no tanto :p
Claro que esa persona merece la pena, por eso me duele tanto lo que ha hecho. Y aunque según me dijo fue "sin ánimo de ofender" creéme si te digo que sus palabras no fueron las más acertadas. Sinceramente no me las merezco, y de hecho, esta persona trató de rectificar, es decir, fue consciente de que me había hecho daño, pero las situaciones que nos afectan, son tan extremas, que resultaría difícil no entrar en valoraciones. Lo que sucede es que yo intento ser global y la otra persona tiende a ser subjetiva y... la quiero muchísimo por eso quizás me duela tanto. Si no me importará, no me habría inmutado.
Gracias por estar ahí.
Un beso.
ALFREDITO: Pues no te falta razón, de ahí que dudo. Lo he hablado con otras personas para asegurarme, porque la memoria es frágil y porque yo sé que he cambiado y quizá ahora hay cosas en las que no soy como antes, pero en esta ocasión, esta persona se dejó llevar por la experiencia cercana, emocionalmente no pasa por su mejor momento y sacó a relucir este tema cuando yo, a diferencia de otras ocasiones, estaba expresando una sensación general sin particularizar en nadie concreto.
¿Cómo sabes que he llorado? Para no conocerme, lees muy bien entre líneas.
Gracias por tus sensatas palabras.
Un beso.

Ro dijo...

Particularmente y después de cargar con algo parecido durante mucho tiempo una pequeña recomendación: olvidaté de lo q los demás digan aunque quien lo diga sea alguien tan cercano q te duela. A veces uno mismo sabe lo que dice y como lo dice, pero los demás no lo reconocen de la misma manera por muy bien que nos conozcan. Una vez superado el primer momento de dolor, respira hondo e intenta explicarlo de esa manera, no se si me entiendes. Seguro que esa persona no midió el alcance de sus palabras y lo mucho que te dolerían y bueno, a veces, hay q vivir con eso, con los malos entendidos, con la incomprensión...
Bss.