19 febrero 2008

El niño con el pijama de rayas


Quizá sea un bicho raro, pero no comparto el entusiasmo general de todos aquellos que elogian este libro de John Boyne, convirtiéndolo, mes a mes desde su publicación, en uno de los más vendidos.
Veamos, estoy de acuerdo en que es una historia breve (rayando el relato corto o más bien ejemplificándolo), de lectura fácil, (tanto, que para alguien que sea lector habitual, podrá perfilar incluso intuir su final) y de una forma tan, tan metafórica, que es buena para acercar la historia a un público juvenil, (que no infantil, ojo) pero que resulta absolutamente aséptica para el adulto. Me tengo por una persona sensible, de lágrima fácil, y sin embargo, la lectura de este libro me dejo fría. Revuelve su lectura el trasfondo del tema que toca, lo que implica lo que relata, pero la historia en sí, resulta insulsa, desmotivada, artificial y tremendamente pretenciosa. Tras leerla, no pude evitar recordar "La ladrona de libros", infinitamente superior en todos los sentidos al título que hoy nos ocupa, y que ha pasado más de puntillas por las librerías. Una auténtica lástima. Porque , si que es una historia inolvidable, maravillosmente escrita y con una belleza literaria y una sensibilidad arrebatadora.
Por otra parte, la estrategia de la editorial de no hacer alusión alguna a la historia en la contraportada del libro, para mantener el misterio e incitar a su descubrimiento, me parece más un intento de vender que un elogio a la calidad del contenido.
La historia está protagonizada por Bruno, un niño de nueve años hijo de un militar alemán que cambiará su acomodada residencia en Berlín, por una junto al campo de exterminio de Auschwitz,( donde destinan a su padre para "llevar a cabo su trabajo"), del que sólo les separa una alambrada de espino. Desde la ventana de su habitación, sólo ve "una extraña ciudad" cuyos habitantes sólo visten un extraño pijama a rayas. Su afán de curiosidad, le llevará a buscar si existe algún modo de pasar al otro lado para buscar algún otro niño con el que jugar, como hacía en su otro hogar, y que le preste un pijama igual al que llevan para no sentirse tan diferente. El día que lo hace, establece una rutina de visitas furtivas que acabará en uno de los dos lados. Para saber en cuál, os invito a leer el libro.
Calificación: Insuficiente.
Para los que gusten de relatos breves que no ocupen mucho espacio en la memoria.
Lo mejor: su propuesta.
Lo peor: su desarrollo.


Escuchando AMY WINEHOUSE "Rehad"

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