12 marzo 2015

La canción de los maoríes

Continuación de la saga de Nueva Zelanda iniciada con "En el país de la nube blanca", regresamos de nuevo a la floreciente colonia de la isla Sur algunos años después, en concreto al último tercio del siglo XIX para acompañar a las nietas de las protagonistas del primer libro.
Ambas criadas, a diferencia de sus abuelas, en la isla dentro de una posición acomodada, darán a su vida un giro de 180º como consecuencia de las decisiones personales que cada una de ellas tomará para afrontar su futuro.
Si bien al principio uno se queda con el mal sabor de que los personajes protagonistas del primer libro aquí ocupan un discreto segundo plano, pronto nos dejamos guiar por las experiencias vitales de Elaine, hija del matrimonio entre el hijo de Helen y la hija de Gwineyra y su prima, Kura, fruto de la relación del hijo de Gwineyra y una joven maorí, tan opuestas la una a la otra tanto en sus caracteres como en su visión de las cosas.
Así mismo, se introduce una interesante aproximación a la vida en las explotaciones mineras de la época, así como a los inicios de la figura del comercial de ventas actual, en este caso introduciendo entre los nativos y colonos un invento revolucionario para la industria textil: la máquina de coser.
Por otra parte, cobra entidad la búsqueda de la mujer por un reconocimiento más allá de las virtudes domésticas. También se trata, de nuevo, el tema de la homosexualidad y el condicionamiento social que conlleva y se introduce más abiertamente la violencia de género en el matrimonio.
Otro aspecto a destacar es el acercamiento a las personas con discapacidad, su lucha y afán de superación, y su constante choque contra la incomprensión social.
Mejor elaborada que su predecesora, más dinámica y con una final que nos avanza algo de lo que podemos esperar en el desenlace de la saga.
Una historia de las de antes, desde las perspectiva actual.

Calificación: Notable.
Para quien busca perderse en una historia con sabor costumbrista.

Lo mejor: La extraordinaria construcción del personaje de Elaine y el tratamiento de sus traumas; la eterna lucha entre patrones y trabajadores aún hoy vigente; Lo estimulantes que resultan todos y cada uno de los personajes femeninos; El enigmático personaje de Emere; la historia de William.

Lo peor: Que como ya sucediera con el libro anterior, busca dejar cerrados todos los conflictos de forma un tanto almibarada.

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