08 febrero 2006

Un hada singular


Si paseas al abrigo de las frondosas hojas de este bosque tenebroso, sin duda la encontrarás. Una dama hermosa acompañada de su fiel compañero, un pájaro extraño, mezcla de exótico papagayo y crueldad rapáz que, asido a su brazo contempla despacio y atento este espacio irreal. De una belleza nívea y hetérea, vestida con tules del color de las hojas en un intento de mimetización con el entorno que la rodea. Nunca han salido palabras de sus labios, su mirada es su lenguaje habitual y su pájaro el arma que usa contra aquellos que intentan hacerle mal. Te acompañará muda y cercana, jamás te impondrá su voluntad, se deslizará a tus pies como una sombra, sigilosa, con brillo propio dentro de esa oscuridad. ¿Cómo, que no la conoces?, ¿que aún no la viste ya?. A veces elegida otras impuesta, su nombre... Soledad.



Escuchando CRISTIAN "El deseo de oir tu voz"

5 comentarios:

Jaime dijo...

Creo que todos conocemos a esa dama. A mí, a veces me gusta estar con ella un rato.
Un saludo. Gracias por venir a mi casa.

Nohayviento dijo...

La soledad puede resultar muy dulce. A veces pienso que no es lo mismo la palabra Solo que Soledad, no crees?

Mardolo dijo...

JAIME: A menudo es en su compañía cuando podemos pensar con claridad sobre las cosas más importantes de la vida. Me alegro mucho de verte otra vez por aquí.
Un beso.
SILVANA: Totalmente de acuerdo. Cuando alguien está sólo suele equivaler a estar desvalido, abandonado mientras que la soledad es sólo un estado mayormente elegido.
Un beso guapa.

leodegundia dijo...

Esa dama unas veces me alcanza y otras soy yo quien la busco. Por ahora siempre me resultó una agradable compañía.
Un beso

Mardolo dijo...

LEO: No es una dama tan terrible como la pintan, ¿verdad?
Un fuerte abrazo.