02 enero 2014

Nina

Mañana se cumple exactamente un mes desde que vio la luz "Nina", el segundo trabajo del escritor Emilio Casado Moreno.
Un lanzamiento que yo llevaba anhelando mucho tiempo tras haber tenido la oportunidad de seguir su proceso de elaboración desde su primer capítulo, los pasajes que su autor nos iba adelantando en su página, la maquetación previa a su salida y, por fin, su llegada de imprenta.
Ha sido como conocer la buena nueva del embarazo de alguien muy querido, acompañarle durante su gestación y viendo la evolución favorable del mismo, compartir la alegría de recibirlo en tus brazos por primera vez.
Precedida por un argumento absolutamente llamativo y desafiados por las palabras de su cubierta:
Ella no puede recordarte.¿Serás tu capaz de olvidarla? .
nos adentramos de lleno en sus páginas ávidos por conocer a la protagonista, una mujer que ronda la cuarentena  que se encuentra recluida en un sanatorio mental tras sufrir un "shock post traumático". Sufre una pérdida de memoria severa que la incapacita para saber su identidad o los motivos que la han llevado a ese lugar y, por si fuera poco, cada día, cuando despierta, es incapaz de recordar lo que sucedió el anterior.
El único nexo de unión que le permite discernir un día de otro es la extraña visita de un ser alado que todas las noches acude a su habitación para contarle historias crueles y violentas para mortificarla y de las que  Nina no puede olvidarse muy a su pesar.
Es admirable la capacidad de Emilio para hacernos partícipes de esa angustia vital de la protagonista y de sus esfuerzos por buscar los medios que la hagan recuperar su identidad.
Se nos muestra así una Nina desvalida, frágil, con la que no resulta difícil congraciarse, entenderla en su sufrimiento y desear que alguien acuda en su ayuda.
Ésta se presenta de la mano del personaje de Boris, un interno del sanatorio que encuentra en Nina la ilusión para afrontar su particular infierno diario, asumiendo como reto diario  conocerla un día tras otro aunque con desigual suerte.
Queda así definida la primera parte del libro donde la audacia del autor para desarrollar la intriga y los personajes nos engancha sin remedio mostrándonos con crudeza su realidad, sus sentimientos y su forma de enfrentarse a ellos.
La llegada de un doctor nuevo, Rodrigo Ortíz,  con medios alternativos para tratar el caso de Nina
 nos introduce de lleno en la segunda parte de la historia.
Aquí comienza a latir el pulso desaforado del relato que se transforma  en una pesadilla oscura y opresiva que nos quita el aliento.
Las manifestaciones del extraño visitante nocturno se hacen más brutales, sacando de la protagonista una rabia contenida y unas respuestas viscerales que nunca hubiéramos imaginado en ella.
La estancia en el sanatorio pese a la paciente ayuda de Boris, comienza a hacerse insostenible y claustrofóbica y el autor saca la artillería pesada para transmitir ese cambio brutal e inevitable que toman los acontecimientos que comienzan a coger una velocidad de vértigo.
Ya nada es lo que parecía y comienza una auténtica lucha contra reloj salpicada de personajes y circunstancias inquietantes, de intenciones dudosas que se rebelan a la posibilidad de que Nina descorra la cortina de sus recuerdos.
La acción se precipita y el instinto de supervivencia se activa en la protagonista, que muestra su lado más amoral con fiereza animal, mientras arrolla a su paso a todos los que la rodean, para culminar en el origen de su problema, en el descubrimiento de su identidad real y de los que la acompañan en este extraño viaje.
Un autentico relato de terror en su vertiente menos purista pero sin duda más aterradora: la cotidianidad.
Un estudio sobre la maldad humana y la perversión de la misma cuando carece de remordimientos o culpa.
Un thriller descarnado y cruel que nos golpea sin piedad alejándonos de los convencionalismos obligándonos a aceptar lo inevitable de los sucesos.
Una narración valiente, audaz construida de forma eficaz que se hace impresicindible para los amantes de las buenas historias.
Si tuviera que ponerle un pero, sería por la injusticia inevitable que se comete con el personaje de Boris.

Calificación: Sobresaliente
Una trama vigorosa, bien construída, que desarrolla un tipo de relato poco frecuente en nuestra literatura. Mi más sincera enhorabuena a su autor, Emilio Casado.
Lo mejor: La construcción y evolución de los personajes; su ambientación; su ritmo; su violencia; su tremendo final; Su potencia visual que sería increíble cinematográficamente
Lo peor: Que no llegue a conocerse con toda la entidad que merece.

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1 comentario:

Eduardo Baez dijo...

Ale. Ya has vendido uno ;-) Ya te contaré.