13 enero 2014

La reina descalza

Vuelvo a hablar de uno de mis autores favoritos, Ildefonso Falcones, tras leer su último trabajo, "La reina descalza".
Una vez más, hay que rendirse a la maestría que ha perfeccionado desde su primera novela que en su día también reseñé en el blog, "La catedral del mar", para narrar ficción histórica.
En esta ocasión nos trasladamos a la España del S. XVIII, con la llegada de Caridad, una exclava de los campos de algodón cubanos, a Sevilla, donde a la muerte de su amo, recibe una carta de libertad de la que no puede hacer uso por su condición de extranjera, el color de su piel y la ausencia de recursos económicos.
Alentada a acudir a la cofradía de "Los negritos" donde se reunen y conviven todos sus compatriotas, encuentra el rechazo entre ellos y se ve avocada a recorrer las calles en busca de una forma para buscarse la vida elaborando tabaco, como hacía en su tierra.
Es en estas calles donde su destino se cruzará con el de una joven gitana, Milagros Carmona, que vive en los barrios de los gitanos herreros en Sevilla, que se gana la vida bailando con su madre al compás de las canciones de su raza. Entre ambas se creará un vínculo especial que las ayudará a afrontar una veces con picardía, otras con dolor y la mayoría con cariño, los cambios que se van sucediendo en la vida de ambas.
El retrato de dos mujeres que afrontan de forma valiente y distinta la vida, complementándose para componer un canto a la libertad amargo, cruel y desgarrado.
Falcones teje un rico mosaico costumbrista no exento de recriminaciones a la sociedad española de entonces, cuyos ecos tienen aún hoy reminiscencias en la sociedad actual.
Un revelador relato de una persecución poco conocida, la cometida contra la etnia gitana, injusta y a todas luces innecesaria.
Una condena al rechazo de todo aquello que por diferente y desconocido supone una amenaza.
La eterna lucha entre razón y corazón, deber y obligación, obediencia y sometimiento, poder y miseria.
Una historia potente, racial, poblada de personajes inolvidables grandes en sus aciertos y equivocaciones.
Una auténtica delicia.

Calificación: Sobresaliente.
Extraordinariamente documentada y sin embargo asequible por la cercanía que transmiten sus personajes.
Lo mejor: Sus personajes; su ambientación; la capacidad de evocación que provoca cada una de sus descripciones.
Lo peor: Que pese a ser ficción, se narran hechos que ocurrieron en realidad lo que ofrece una visión triste de la sociedad de la época.



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