24 enero 2014

PALABRA DE AUTOR: Emilio Casado

Por primera vez, después de casi diez años habitando en soledad esta buhardilla, he recibido una grata visita, virtual, pero visita. Y he aprovechado la ocasión para dar salida a una de esas cosas pendientes que uno quiere hacer en la vida antes de morirse.
Siempre he estado muy ligada a la literatura en general, y la escritura en particular.
Escribir para mis padres, no era una opción seria de ganarse la vida, ni mucho menos convertirme en actriz cuando así me lo planteé al descubrir el mundo del teatro.
A medio camino, había un trabajo que no me disgustaba: el periodismo.
Para cuando me planteé esa decisión en firme, y por circunstancias que no vienen al caso, no pude estudiar ni prepararme para ejercer.
Dentro de ese oficio, siempre he admirado al periodista que realiza una entrevista: tiene la oportunidad de estar cerca de una persona conocida a la que admire y saciar su curiosidad, al tiempo que informa de sus impresiones y del resultado de las mismas a sus lectores.
Hoy, al menos en el tiempo que le dedique a escribir este post, voy a convertirme en periodista para saciar mi curiosidad y presentaros a un autor que lleva a sus espaldas dos novelas publicadas y una en preparación: Emilio Casado.
Hace algunos año y por mediación de otro escritor y amigo, Francisco Arsis, autor de "El pasajero del tiempo", reseñada también en el blog, me llegó una solicitud de amistad por Facebook de Emilio.
Este escritor madrileño por aquel tiempo, el acababa de sacar su primer libro, "Crónica insignificante", y yo me dediqué a conocer un poco más  a la persona que había tras el autor.
Gratamente sorprendida por su cercanía, sus gustos musicales (algunos de ellos comunes), y lo fácil que era mantener conversaciones virtuales con él, tuve el privilegio de seguir los pasos que dio para dar a luz al que sería su segundo libro, "Nina", que ya sólo por el título me atrajo (me evocaba uno de mis personajes teatrales más queridos), así como los fragmentos con los que nos obsequiaba desde su página, alimentaron mi sed de conocer la historia que vio la luz por fin en diciembre del 2013.
Quedé impactada por su fuerza, su estilo y la demoledora historia hasta el punto de adquirir su trabajo anterior, que hasta entonces desconocía. Tras su lectura puedo afirmar, con toda seguridad, que estamos ante un autor solvente, digno de ser conocido y reconocido por su buen hacer.
A fin de poner mi pequeña aportación al proceso, le invité a responder unas sencillas preguntas para publicarlas en el blog.
Sin dudar, me ofreció todas las facilidades del mundo y hoy, comparto con vosotros la experiencia y os animo a conocerle un poco mejor y a que, si aún no lo habéis hecho, os asoméis a conocer sus trabajos.
Estoy segura de que os resultará gratificante.

  Tu primera novela publicada es “Crónica Insignificante”. ¿Comienza con ella tu andadura narrativa o tiene precedentes?
Con 20 añitos o así escribí otra, «El rey de bastos». Si quisiera hacer algo con ella, y teniendo en cuenta lo listo y exigente que me he vuelto en estos años, necesitaría un buen lavado de cara.

En poco más de dos años has publicado una segunda novela, “Nina”, ¿eres de esos autores que siempre tienen una historia esperando en el cajón o de los que parten de una hoja en blanco cuando comienzan un nuevo proyecto?
En el tiempo en el que escribes una novela, si estás medio despierto, aparecen siempre las ideas nuevas.
Verás, nada más terminar «Crónica  insignificante» comencé un proyecto nuevo:  «Asesinos de Serie». El asunto es que, cuando llevaba casi doscientas páginas, «Nina» vino a mí. Con mucha insistencia. Conclusión: tuve que dejar inmediatamente aquel proyecto para poder ponerme al 100% con «Nina». Segunda conclusión. «Asesinos de serie» descansa, a medio terminar, en un cajón. Esto nos lleva a otro problema: Antes de terminar con «Nina» ya tenía en la cabeza una idea que casi era capaz de quitarme el sueño. Tercera conclusión: después de acabar Nina, en lugar de retomar «Asesinos de serie» comencé un proyecto nuevo. Así que ahora estoy metido hasta las cejas en mi nueva novela y «Asesinos de serie» me mira con gesto triste desde su cajón entreabierto.
De cualquier manera, era un proyecto que me gustaba mucho, así que es una historia que, de una forma o de otra, terminaré.

El nombre del protagonista de tu primer libro es Marcelo Suelas. Por la deriva de la historia, podemos llegar a intuir por qué decides llamarle así. Pero en tu segundo libro, la protagonista se llama Martina, sin embargo, en lugar de utilizar el diminutivo “Tina” usaste el de “Nina”. ¿Por qué?
En realidad, el primer diminutivo que acudió a mi cabeza fue el de Nina, y me enamoró, así que lo que me tocó hacer después fue encontrar un nombre al que asignárselo. Martina me pareció genial. Los diminutivos, al fin y al cabo, son maleables y cambiantes, dependen mucho de la dicción de los hermanos pequeños.

Ambos personajes son de algún modo “perdedores” en la vida y “víctimas” de sus decisiones y/o acciones. ¿Qué tienen en común contigo como persona? ¿En qué se diferencian?
Nina y Marcelo tienen en común solo una cosa, tan simple como fundamental: los dos han salido del mismo sitio. 
A medida que escribía «Nina» he tenido tiempo de pensar en muchas de las cuestiones que afectan a mi escritura y una de ellas, sin duda de las más importantes, es el tema que trato en mis narraciones. Creo que el concepto de la justicia y de la validez o invalidez de las acciones y decisiones que tomamos es una de las cuestiones que más viene a visitarme. Casi diría que, a veces, me obsesiona.
Creo que este es el eje central sobre el que giran las dos novelas: decisiones, acciones, responsabilidades, castigos, beneficios…  Si te planteas unas cuantas preguntas sobre «Crónica insignificante» o sobre «Nina» seguro que, alrededor de la mayoría de ellas, orbitan los términos «justo» o «justicia».
                Al hilo de esto, creo que, casi con toda seguridad, el título de mi próxima novela, para no perder la costumbre, será: «Justicia» o una frase corta en la que se incluya esta palabra. (Esto es una primicia; aunque de aquí a que la termine me reservo el derecho a cambiar de opinión es este aspecto). :D 

¿Cuándo decides autopublicar tus novelas y por qué? ¿Es tan difícil acceder a que te publique una editorial?
Después de varios rechazos te vas haciendo a la idea de que autopublicar es la única posibilidad que te queda. 
Hoy en día está Amazon, que no es que sea ninguna panacea  pero es el único derecho al pataleo que nos queda. Y además te proporciona lectores que, al menos es mi caso, es uno de los alicientes más importantes, uno de los motivos que hacen que escriba.
Acceder al mundo editorial, hoy por hoy, es prácticamente imposible. Estamos hartos de cruzarnos con esta afirmación en prensa, en televisión, en Facebook, en tertulias con amigos... Lo que no tengo del todo claro es si, de verdad, asumimos su significado: «Prácticamente imposible» significa justamente eso: PRÁCTICAMENTE IMPOSIBLE. Y hay que entender que eso  viene a significar que consigue publicar uno de cada dos mil o tres mil autores.
Y eso es muy poco.

¿Sigues alguna metodología para escribir tus historias? (Documentarte, desplazarte o visitar lugares de los que vas hablar, entrevistar a personas que ejercen los oficios que luego tienen tus personajes, contar historias que sabes modificando los nombres de sus auténticos protagonistas) ¿o prefieres que la historia fluya a partir de una idea, una anécdota o un hecho real?
Mi metodología consiste en observar e interiorizar. Poco más. Observo comportamientos, reacciones, historias, movimientos… todo lo que suceda a mi alrededor. Después, cuando escribo, simplemente hurgo en mi cerebro a ver qué es lo que encuentro.

Te mueves bien en el género de la comedia negra y el thriller, incluso tienes talento para el relato de terror. ¿Qué géneros te gusta leer?. ¿Cuáles son tus autores favoritos?
He leído de todo, de muchos géneros. Como con la música, he pasado por muchas etapas. De cada género o de cada autor se pueden extraer enseñanzas provechosas. No tengo autores favoritos de la misma manera que no tengo músicos favoritos porque eso podría suponer caer en la peligrosa tentación de excluir a otros sin darle la oportunidad que merecen.

Afortunadamente tus dos novelas han tenido muy buena acogida entre los lectores, siendo la mayoría críticas favorables. ¿Eso ayuda o acomoda a un escritor?
Procuro no tomarme demasiado en serio las alabanzas y hacer algo más de caso a las críticas. Pero, sobre todo, procuro ser muy exigente conmigo mismo. Creo que la única manera que uno tiene de avanzar realmente en la vida es a través de  la autocrítica sincera y severa.

 Actualmente estás trabajando en tu próxima novela. ¿Podrías adelantarnos un poco algo sobre su trama?
Es una novela coral, con historias entrelazadas, en la que hablo de la situación en la que se encuentra hoy en día esta cosa tan compleja que llamamos sociedad. Una especie de radiografía transversal. Tiene ingredientes de thriller y de postal costumbrista. Es un proyecto que me tiene completamente absorto.
La trama es secreto de estado.

¿Te gustaría que tus historias se llevasen a la gran pantalla? En caso afirmativo, ¿firmarías tú el guión o te limitarías a supervisarlo?
De guiones aún no entiendo, aunque nunca es tarde para ponerse a ello.
Es algo en lo que he pensado alguna vez. Marcelo Suelas sería Quim Gutiérrez o Eduardo Noriega… creo que mejor Quim Gutiérrez. Nina sería Leonor Watling o María Valverde o Ariadna Gil… o María Dolores de Cospedal… qué sé yo...
Me encantaría ver a Marcelo o a Nina en la gran pantalla, claro que sí. Sería una experiencia genial y seguro que me forraría, que, al fin y al cabo, es de lo que se trata.

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