06 noviembre 2008

Amanecer



Por fin llegó la tan ansiada continuación de la pentalogía de Stephenie Meyer de su saga Crespúsculo, iniciando la trama a partir del punto donde quedó en el anterior libro, Eclipse.

El libro más extenso, con diferencia, de toda la saga, se las prometía complicadas para satisfacer a la horda de seguidores de la historia de amor sobrenatural más seguida de los últimos años, y debía colmar la larga espera con creces. Pues en mi caso al menos, ni una cosa ni la otra. La historia en sí, era previsible que terminase como lo ha hecho visto el público al que está destinado: joven. Pero para todos aquellos que nos enganchamos confiando que este último capítulo ,(pues el libro que cierra la pentología es la versión de los mismos hechos desde la perspectiva de otro de los protagonistas con lo que es este cuarto el que firma el desenlace), diese un giro inesperado, donde imperase más el sentido común sobre el espíritu comercial, nos sentimos traicionados. Con lo increíble que fue su predecesor, "Eclipse" con un epílogo tan contundente protagonizado por Jacob, confiábamos que "Amanecer" seguiría por esos derroteros. Pero nos encontramos sin embargo con un primer libro, (la historia se compone de tres), bajo la perspectiva de Bella que, sinceramente, no engancha y resulta empalagoso hasta le médula. Carente de acción, esquemático y tan, tan plano que de no ser por la confianza ciega que tengo depositada en la autora para enmendar la plana, y que he leido historias peores, hubiera abandonado el libro en algún rincón apartado de la estantería. Afortunadamente, el segundo libro protagonizado por Jacob, bajo el prisma de este personaje, ofrece la parte mejor elaborada, más madura e intensa de todo el relato. En ella encontramos algo de la acción ausente en el primero y un tono irónico, unos títulos de capítulos realmente increíbles y la confirmación de porque, una gran minoría, nos enamoramos de este personaje en el libro anterior y llegamos a desear que prevaleciera su triunfo sobre el obvio, soso e idealizado que ha resultado ser, por desgracia, el que demandaba la mayoría. Aún así, en lo más jugoso de la trama esta cede paso al tercer y último libro protagonizado y guiado de nuevo por nuestra, para mi ya insufrible protagonista, Bella, donde a excepción del enfrentamiento final y poco más, todo se va diluyendo hasta fraguar un pastel imposible de morder sin caer en un inevitable empacho de glucosa, que no hemogoblina, que sería lo que más de uno hubiéramos esperado/deseado.

Así pues, una vez más, las amenazas de los "enemigos" de la historia, se quedan sólo en eso aunque con una tensión más afianzada que en las anteriores entregas, y la excesiva benevolencia de los personajes, (hasta aquellos que tenían algo más de malicia aquí salen absolutamente reconvertidos en almas de la caridad), terminan por lapidar una historia que podía haber sido infinitamente mejor si Stephenie hubiera luchado por exponer abiertamente lo que se intuye, hubieran sido los derroteros reales de la historia.

Eso sí, me consuela el hecho de que igual que ha sucedido con J.K. Rowling y su "Harry Potter", esta saga ha acercado el universo literario a un ávido y numeroso grupo de personas que se inician, aunque sea tardíamente, en el maravilloso placer de la lectura.

Calificación: Bien

Sólo para los seguidores de la saga y fanáticos del "happy ending".

Lo mejor: Su segundo libro, particularmente el alumbramiento del nuevo miembro de la familia Cullen que se convierte en el pasaje más sangriento y "gore" de la saga algo excesivo para el tono diluido del resto de la trama (aunque a mí, particularmente es lo que más me ha gustado); La habilidad de tejer auténtico suspense aunque luego se trate de asistir al resultado de una mala traca en lugar de vislumbrar bellos fuegos artificiales; Una vez más Jacob, salvando lo insalvable y los vampiros rumanos (lástima que no se hayan manifestado por completo); El enfrentamiento final con los Vulturis en el claro nevado.

Lo peor: Su elevado nivel de glucosa para con los Cullen en general y con la pareja Bella-Edward en particular; La total confirmación de que los que habíamos comenzado a odiar el personaje de Bella, ahora, tenemos sobrados motivos y es que esa transformación a lo Barbra Streisand en la película "El espejo tiene dos caras" le ha sentado francamente mal al personaje; una vez más tiene más peso el valor comercial de una obra que su calidad literaria. Una auténtica lástima.



Escuchando REVOLVER "Tiempo pequeño"

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